Un argentino dejó a Fernando Alonso sin las 500 Millas de Indianápolis

Alberto Cantore
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20 de mayo de 2019  • 23:59

Rendirse jamás, pronosticó el jueves Ricardo Juncos cuando el auto N°32 era bajado del camión en el Indianápolis Motor Speedway. Un nuevo desafío para el equipo Juncos Racing se empezaba a encender, la esperanza de ser parte de la grilla de la carrera N°103 de las tradicionales 500 Millas de Indianápolis tomaba forma. Desde ese momento y hasta el instante en que Kyle Kaiser logró clasificarse en el último lugar de la repesca, la modesta escudería que lidera el argentino enseñó su enorme poder de superación. La obtención de la última plaza para la carrera que se desarrollará el domingo resultó el premio al esfuerzo, al trabajo a destajo, a la espectacular reacción de un conjunto para en 42 horas reconstruir un auto, llevarlo a la pista y por una ínfima diferencia dejar fuera de combate a Fernando Alonso , el bicampeón de la F1 que con McLaren intentaba en 2019 firmar la Triple Corona. Un nuevo milagro para quien en la crisis de 2001 cerró su taller en el país y decidió ensayar aquello del sueño americano: viajó a los Estados Unidos con unos 400 dólares en el bolsillo y empezó a escribir una nueva historia.

Un argentino dejó a Fernando Alonso sin las 500 Millas de Indianápolis - Fuente: NBC

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La pérdida de dos patrocinadores en la antesala de las 500 Millas de Indianápolis hizo tambalear la participación del Juncos Racing, que va por su tercera experiencia en la mítica carrera. Por eso el auto lució completamente blanco y no con los tradicionales colores verdes cuando salió a los ensayos y a buscar un espacio en la grilla. En 2017 hizo su estreno con dos autos, con Sebastián Saavedra y Spencer Pigot como pilotos; el año pasado, Kaiser, que lleva seis años bajo su paraguas y que además de participar en la ProMazda fue campeón en IndyLights, logró el 17mo puesto de largada. En 2019, equipo y piloto repitieron la experiencia, aunque la batalla para sellar la plaza fue titánica. Las prácticas del miércoles provocaron expectativas, con un muy buen ritmo en tráfico y velocidad. Pero el accidente del viernes, en la Curva 3, donde en la semana se golpeó Fernando Alonso, dinamitó los buenos augurios, pero evidenció la fortaleza de la pequeña estructura. "Tenemos el desafío de poner nuestro auto de reserva en pista y prepararnos para la qualy. Confío plenamente en este increíble grupo que tenemos, ellos no dejarán de trabajar hasta que recuperemos nuestro auto", sentenciaba Ricardo, un correntino que no es fácil de doblegar. "Todo se veía tan bien que pensábamos que no podía ser tan bueno: estábamos demostrando velocidad para ser top 10 al momento en que sufrimos el accidente. Lo primero que pensé era que debíamos volvernos a casa, que no había manera de sacar adelante esta situación", rememora el instante del golpe y vuelco de Kaiser.

El reto de adaptar al auto de RoadCircuit a Super Speedway era una motivación y objeto de las miradas de incredulidad del resto del parque. La transmisión de TV americana no dejó de reflejar la tenacidad de los mecánicos, ingenieros, para desandar esa carrera contrarreloj para que Kaiser tuviera su oportunidad de clasificarse. La tarea de reparación involucró a quienes trabajan en IndyCar y a los mecánicos que lo hacen en las restantes categorías en las que participa el Juncos Racing. Con el auto en marcha, asomaron nuevos problemas: no era competitivo, la puesta a punto era deficiente y solo podían ensayar una vuelta, debido a la temperatura del motor. La decisión de no salir a los entrenamientos le obsequió unas cinco horas extras de trabajo, un tiempo que Juncos considera determinante: "Si no era por eso no estaríamos hablando de que el domingo estaremos aquí". El reconocimiento llegó de parte de los equipos rivales, que en su totalidad fueron a felicitarlo por la tarea que desarrollaron. Faltaba el último milagro, clasificar.

Seis autos, tres lugares. Entre ellos, la estrella de Fernando Alonso y McLaren; James Hinchcliffe, Sage Karam, Max Chilton y Patricio O’Ward completaban el lote. Todos contra todos en el Last Row Shootout. Kaiser lo hizo, superó al asturiano y con el Juncos Racing le dieron un sonoro cachetazo a la escuadra de Woking, una clase de esfuerzo y superación. "Más allá de McLaren, creo que esto es muy difícil. Lo dije todo el tiempo, nunca se puede subestimar a Indianápolis o a las 500 Millas de Indy. Hay más de 100 años de historia acá. Uno siente pena por los que están fuera de la carrera, pero es parte del juego y es lo que lo hace tan especial. No me fijo en ningún equipo en particular. Estamos contentos de estar y nos concentramos en nosotros todo el tiempo", comentó Juncos. Mientras McLaren desistió de comprar una plaza para que Alonso pudiera correr, el auto del modesto equipo que lidera el argentino seguramente el domingo no lucirá totalmente blanco como en la qualy. "Hay algo sobre la mesa que tenemos que materializar en los próximos días", cerró con una sonrisa Ricardo, que fue saludado por Roger Penske, una leyenda y propietario del múltiple ganador Team Penske.

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