

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Segundos después de que Philadelphia derrotara anteanoche a Houston por 83-73, en uno de los encuentros de la NBA, el técnico del conjunto ganador, Larry Brown, y su asistente, Maurice Cheeks, caminaron hasta el medio de la cancha y solicitaron al público reunido en el First Union Center (19.109 personas) un aplauso de reconocimiento para Charles Barkley.
Fue una sostenida ovación que lo hizo lagrimear. Quizás el aplauso más grande que haya recibido en su carrera, que comenzó en 1985 casualmente con la camiseta de los Sixers de Philadelphia y que anteayer terminó, por una grave lesión (rotura de ligamentos de la rodilla izquierda), defendiendo a Houston. Estaba en su casa y la familia le demostró su enorme afecto.
Barkley, de 36 años, elegido entre los 50 mejores basquetbolistas de la historia y uno de los tres, junto con Wilt Chamberlain y Kareem Abdul Jabbar, que consiguió en su carrera más de 20.000 puntos (23.755) y más de 10.000 rebotes (12.545), acababa de anunciar su retiro definitivo por esa grave lesión sufrida a los 9 minutos del primer cuarto, cuando intentó tapar un lanzamiento de Tyrone Hill y cayó mal sobre su pierna izquierda. No quiso ir al hospital, prefirió atenderse en los vestuarios y volver al banco de suplentes para apoyar a sus compañeros. Esa valentía, la que lo distinguió siempre en sus 16 años de trayectoria, también fue reconocida por la gente.
"Apenas vi la rodilla supe que todo había terminado. Observé cómo se inflamaba y me dije: bueno, ha sido divertido jugar en la NBA. Ya tenía decidido retirarme al final de esta temporada, pero Dios me envió un mensaje subliminal: quiso que me retirara aquí, donde empecé mi carrera. Parece una ironía del destino. Me siento un Sixers y me alegra haber terminado frente a quienes me vieron crecer como hombre y jugador. Muchos de ellos también vieron mi primer partido. Si algún día me eligen para el Salón de la Fama, quiero que sea con la camiseta de Philadelphia."
Jack McPhilemy, médico de los Rockets, dijo que Barkley será operado en estos días y que tendrá una inactividad de por lo menos seis meses. También comentó que tras la lesión, "llamó al vestuario a su esposa, su madre y su abuela, que estaban en el estadio, y lloró por un rato, tras conocer el diagnóstico".
"Fueron 16 años grandiosos. Viajé por el mundo, conocí mucha gente, artistas, grandes atletas y hasta presidentes de otros países. Gané dos Juegos Olímpicos, ayudé al crecimiento y la difusión de la NBA, coseché muchos amigos. Hice cosas importantes y también algunas estupideces, claro. No conseguí un título, pero creo haber sido un jugador para recordar".
Sin duda así será. Barkley se destacó siempre por la gran actitud y fogosidad para jugar, esa que le permitió ser uno de los más grandes reboteros, pese a medir menos de dos metros. Lo apodaron "Sir" por su personalidad, "Gordo" por su ancho fisíco y "Bocaza" por sus declaraciones generalmente divertidas y muchas veces muy críticas. Acababa de pagar 20.000 dólares de multa por hablar mal de un árbitro. "Siempre digo lo que siento", fue su frase de cabecera.
Provocó grandes escándalos en bares y restaurantes. En Orlando, en junio de 1998, arrojó a una persona por la ventana de una confitería. Le pusieron un guardaespaldas en Houston y él declaró con simpatía: "No es para que me cuide, sino para que proteja a la gente de mí".
Fue un basquetbolista muy respetado y un tipo divertido, ideal para el marketing, que atrajo al periodismo cada vez que abrió la boca. Siempre tenía una frase desopilante y una gran cantidad de cámaras y micrófonos a su lado. Una vez le preguntaron cuál fue su principal logro y respondió: "Que la revista People me haya elegido entre las 10 personalidades peor vestidas del mundo". Desde aquel momento contrató a K.W. Wong como sastre personal.
Anteanoche, cuando se iba del estadio con muletas, y pese al dolor por su forzado retiro, dejó la última: "Justo lo que necesitaba este país: otro negro sin trabajo...".



