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LAS VEGAS (AFP).- Esa sonrisa socarrona desapareció por completo una vez escuchado el fallo en boca del anunciador. Aquel gesto sardónico que lo caracterizaba quedó oculto, tal vez, en ese pómulo derecho hinchado, machacado por las manos del guerrero azteca. No olvidará Naseem Hamed la noche en que su estilo provocador, enemigo de los puristas, fue derribado por el orden, la disciplina y la tenacidad del mexicano Marco Antonio Barrera. Este Barrera que terminó con el invicto de uno de los pugilistas que el final de la década del 90 desarrolló como estrella casi imbatible.
Pues bien, el mexicano acabó con ese mito y bajó a Hamed del carro de los invictos:lo superó por puntos, en fallo unánime (115-112, 115-112 y 116-111), en un combate que dejó en manos del ganador el poco relevante cinturón pluma de la Organización Internacional de Boxeo (OIB).
Hamed volvió a salir de su guarida. Puso por quinta vez los pies en los Estados Unidos y, en su estreno en Las Vegas, demostró que sus fuerzas no son las mismas cuando deja Inglaterra. La inteligencia de Barrera consiguió poner en un segundo plano el bagaje circense del hijo de yemenitas, que puso a la vista de todos su habitual muestrario de mañas, golpes lejos de cualquier ortodoxia y bravuconadas para intimidar a su rival tras cada campanazo.
A todo eso, Barrera, ex campeón supergallo de la OMB, que fue despojado el año último de un triunfo claro sobre su compatriota Erik Morales, contestó con un compendio de golpes que lastimaron a Hamed y... también con algo del repertorio del propio inglés (que le valió el descuento de un punto en el último asalto por una acción antirreglamentaria). Siempre las manos de Barrera encontraron resquicio para superar la endeble y atípica defensa del inglés.
El resultado final deja dos puntos bien diferenciados. El resurgimiento definitivo de un Barrera cuya carrera, en 1997, luego de dos derrotas con el norteamericano Junior Jones, parecía que su carrera iba directo al fin. Ahora, seguramente buscará los caminos que lo conduzcan a un desquite con Morales.
La otra lectura marca el llamado de atención para Hamed (35 triunfos, 31 KO y una derrota), que en sus últimas apariciones dejó evidenciada más de una debilidad. Pone, además, al rojo vivo una categoría que suma a Erik Morales y al norteamericano Derrick Gainer.
Sin embargo, el marketing seguirá apostando a la desfachatez de Hamed, que no por nada se llevó una bolsa de 6.000.000 de dólares, contra la de un rival cuyo bajo perfil le deparó 1.900.000 dólares.
"Fue una pelea planeada más con la mente que con la fuerza -reconoció Barrera- y lo hice caer en su propia trampa. Vi muchos de sus videos, aprendí sus trucos y se los apliqué." El Príncipe Hamed dejó a un lado la soberbia y saludó a su rival con humildad. "Me siento realmente mal -admitió el inglés entre algunas lágrimas-. Perdí el invicto, pero con un gran boxeador."
Tal vez la frase que Barrera le dedicó a Hamed en la conferencia de prensa simbolizó lo que fue el choque. "Sigues siendo el príncipe,pero ahora yo soy el rey."


