Desafíos 2019. La nueva generación del básquetbol tendrá dos metas en el Mundial de China: estar a la altura de los europeos y llegar a Tokio 2020

Crédito: VillarPress
Diego Morini
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1 de enero de 2019  • 23:59

Ya no vive del recuerdo. Es imborrable todo aquello, claro, pero no es tiempo de lo que sucedió sino del presente y del futuro. Y la cita es el marco exacto para consolidar un proyecto que está en pleno crecimiento y que tiene en el horizonte mucho más que un puñado de competencias. El Mundial de China será la plataforma ideal para una selección argentina de básquetbol que necesita dar un último salto hacia la elite y confirmar que el legado está intacto, que la forma de competir sigue viva, que el alma está plena.

Desde el 31 de agosto hasta el 15 de septiembre el equipo que conduce Sergio Hernández vivirá una experiencia como para saber si el talento que hoy tiene compitiendo en el básquetbol español le permite pelear a la par con las potencias de Europa. Contar con Facundo Campazzo y Gabriel Deck, de Real Madrid; Luca Vildoza y Patricio Garino, de Baskonia; Nicolás Laprovittola, de Joventut, de Badalona; Lucio Redivo, de Breogán; Marcos Delía, de Murcia, y Nicolás Brussino, de Gran Canaria, permite a la Argentina creer que es posible dar un dolor de cabeza a más de uno de los poderosos del Viejo Continente.

Si aprovechamos nuestras variantes, podemos complicar a cualquiera. Tengo ilusión de que sigamos creciendo
Facundo Campazzo

En una eliminatoria en la que venció a una tercera versión del seleccionado de Estados Unidos, el seleccionado ya dio muestras de qué es capaz de hacer. Ahora el foco está en oponentes de alta talla, como España, Francia, Lituania, Australia, Alemania y Turquía, los que están clasificados hasta el momento para China 2019. Todavía quedan 14 plazas en juego para la Copa del Mundo y hay seleccionados de gran poder, como Letonia, Serbia, Italia y Rusia, que definirán su clasificación en la última venta de eliminatorias, en febrero.

"El recambio no comenzó hace dos años. Es un proceso paulatino en el que van incorporándose jugadores. Hoy en día, la selección goza de buena salud. Tenemos nivel como para competir con cualquiera. Estamos en constante reconstrucción; no se puede jugar el mismo básquet que se jugaba hace unos años. El juego va cambiando y nosotros debemos ajustarnos. Pese a eso, veo similitudes entre este equipo y aquel de principios del 2000, esencialmente en la forma de pensar, de entrenarse y de ser fuera de la cancha. Esto no quiere decir que dentro de seis meses estemos entre los mejores cuatro del mundo", dijo Luis Scola, el capitán.

Tenemos un grupo muy comprometido, con un objetivo: que esta nueva camada, liderada por Scola, compita con cualquier rival
Sergio Hernández

Argentina afrontará su 14ª participación mundialista, desde el estreno del torneo, en 1950, pero antes afrontará sus últimos dos partidos en el cierre de la clasificación de América, en febrero, frente a Puerto Rico y Estados Unidos. "Estoy convencido de que tenemos una generación brillante que viene para el futuro. Hay jugadores de 18 a 23 años de nivel muy alto, que necesitan la oportunidad y sobre todo encontrar gente que confíe en ellos. Argentina, juegue quien juegue, es una selección de las mejores", afirmó el entrenador, Sergio Hernández.

La mirada del hombre que conduce al conjunto nacional está enfocada en las dudas que puede llegar a despertar un plantel que todavía no se midió con las potencias de Europa. Su reflexión aporta claridad: "Algunos dicen que no jugamos con los europeos. ¿Y qué culpa tengo yo? No sé qué pasaría si jugáramos contra Francia. Hay algo más trascendente que ganar: esta camada encontró un sello, una manera de jugar con la que está cómoda y en la que siente química".

Cada uno de los actores que participan en este proceso juega un papel importante y la Argentina encontró en Federico Susbielles, el presidente de la Confederación, a otro hombre que se percató de las necesidades para sostener la idea. "Tengo mucha expectativa en este grupo para China. Las generó el equipo, porque tiene un juego fresco, vertical y competitivo. Logró dentro de América estar en un alto nivel y tiene muchas ganas de medirse con los mejores equipos del mundo. Lo que más me motiva es cómo está conformado el grupo, y veo el hambre que tienen todos. Es un plantel que tiene deseos de escribir su propia historia y de desafiar los logros de la Generación Dorada", apuntó el bahiense.

Las palabras de Susbielles están en concordancia con lo que sienten todos en el seleccionado: "Cuando uno ve al equipo advierte que tiene la guía de Luis en la cancha y la de Sergio afuera. Ellos son el símbolo de otros procesos, y eso les sirve a los demás. Hay una química entre ellos y los que vienen detrás que hace que la ilusión sea grande con miras a la competencia que más queríamos todos jugar, en primer lugar. El gran secreto de este grupo es que desde hace tiempo está preparándose para llegar al Mundial y, a partir de eso, para acceder a Tokio 2020. Y no tiene que ver con el resultado, sino con las formas en las que se expresa el equipo. Tiene un sentido de pertenencia que hace pensar que se excede lo deportivo y que muestra una suerte de hermandad que le hace bien a todo grupo", destacó el directivo y exjugador.

El objetivo para China no es solamente superar el 11er lugar obtenido en España 2014, sino también conseguir un lugar en Tokio 2020. Por primera vez siete equipos se clasificarán automáticamente desde la Copa del Mundo para los Juegos Olímpicos. Accederá por lo menos un conjunto de cada continente: en América y Europa lo harán los dos primeros, y de Asia, África y Oceanía se clasificará únicamente el mejor ubicado. Japón, local, tiene su espacio asegurado, y las cuatro plazas restantes serán para los ganadores de los cuatro preolímpicos que se desarrollarán en 2020.

La Argentina tiene por delante la posibilidad de seguir construyendo su propia historia post Generación Dorada, y la Copa del Mundo China 2019 es una cita ideal.

En el Mundial faltará una estrella: Luka Doncic

El primer gran impacto para la Copa del Mundo China 2019 es la ausencia de Eslovenia. El seleccionado balcánico es el campeón de Europa, pero no logró su boleto al Mundial en las ventanas de eliminatorias. Luka Doncic, el base de 19 años que brilla en su temporada de debut en la NBA como jugador de Dallas Mavericks, fue claro: "Ser campeones de Europa y no estar en la Copa del Mundo es duro. Estoy muy decepcionado". Queda como interrogante si Eslovenia conseguirá acceder a los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

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