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SAN JUAN DE PUERTO RICO (De un enviado especial).- "Hay un refrán que dice: `El que no sabe ganar merece perder´. No supimos ganar porque tuvimos la diferencia a nuestro favor por muchos minutos." Con esta contundencia arrancó Rubén Magnano, el técnico argentino, en la conferencia de prensa posterior a la caída frente a Venezuela por 97 a 92 en el torneo Preolímpico, que le puso suspenso a la clasificación para las semifinales.
Hacía varios días que no se veían semblantes como los del entrenador y Emanuel Ginóbili, los dos asistentes al compromiso con los medios de prensa. También fue inusual que sólo un jugador haya acompañado a Magnano, quien siempre había ido con dos basquetbolistas a las conferencias.
El dolor y la bronca estaban mezclados, confusos, en los cuerpos de ambos. Y las mentes aún no tenían la frialdad necesaria. Aun así, uno y otro intentaron explicar lo que fue la mayor sorpresa del certamen.
"El hecho de no necesitar ganar sí o sí nos llevó a jugar con falta de lucidez y concentración. Quizás hubo un exceso de calma que nos llevó a descuidarnos", continuó Magnano.
El director técnico evitó profundizar sobre las cuestiones puntuales, tanto en el terreno personal como del equipo. "Lo voy a analizar cuando vea el partido tranquilo", dijo ante posibles errores propios, mientras que a la pregunta de por qué se perdieron cuatro balones en los instantes finales contestó: "Y... porque se pierden".
A pesar del peso de la frase inicial, Magnano le abrió la puerta a la esperanza con estas palabras: "Ojalá esta derrota no sea traumática, sino que sea una buena experiencia", en tanto que luego fue más contundente: "Este equipo va a salir adelante con la experiencia de los jugadores. Confío en que ante los grandes estímulos este equipo reaccione".
Emanuel Ginóbili se refirió a su situación personal: "No hay dudas de que estoy cansado. Me la pasé corriendo a los mejores tiradores del continente durante todo el campeonato".
Más allá de esto, la estrella argentina no puso esto como justificativo para su rendimiento: "No puedo poner esto como excusa. Ellos mostraron un juego muy fresco, ejercieron una excelente presión sobre la pelota".
Manu coincidió con el análisis efectuado por Magnano, al decir: "Saber que no necesitábamos un triunfo imperiosamente nos pudo haber llevado a relajarnos un poco otra vez".
La zona mixta, donde el resto de los jugadores pueden tomar contacto con la prensa, estuvo casi desierta de jugadores argentinos. Camino al ómnibus que los trasladó nuevamente al hotel, el pivote Fabricio Oberto dejó algunas palabras: "Tendríamos que haber controlado el partido. Por ahí nos confiamos, y cuando dejás de hacer lo que se debe, perdés. No tuvimos contundencia, no supimos sentenciarlo cuando ganábamos por más de 15 puntos y en la medida en que sumás errores y creés que no pasa nada, terminás sin nada. Este equipo ya pasó por muchas situaciones límite y confío en que va a reaccionar. Las pérdidas del final no son responsabilidad de un solo jugador, sino de todo el equipo. Y el cansancio no es una excusa".
El tirador Leandro Palladino, que salió lesionado, sólo sufrió un golpe en la rodilla derecha y estaría entre los titulares.



