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MIAMI.– No es tan fácil dilucidar si hay más periodistas estadounidenses que foráneos en las prácticas de San Antonio. El puñado de argentinos es grande en el American Airlines Arena, abundan los de acento caribeño y han venido varios franceses, más un par de italianos. Lo que sí es claro es que existen más basquetbolistas extranjeros que yanquis en el plantel de Spurs: son 8 sobre 15 totales. Y eso, si consideramos local a Tim Duncan, de quienes los estadounidenses suelen aclarar que es de afuera, de Islas Vírgenes (un limbo político-territorial), aunque actúa por USA Basketball en competencias internacionales.
Hoy a las 21, con transmisión de ESPN, los Spurs juegan ante Miami el segundo partido de la final de la NBA. El primero lo ganó el equipo de Manu Ginóbili.
Y no es casualidad que la texana sea la franquicia más variada en origen de sus jugadores. No se trata de tener repercusión fronteras fuera del país; en San Antonio manda Gregg Popovich y a él no lo interesa eso. Lo que el estricto entrenador quiere es ganar. Simplemente, ganar. Y para eso busca talentos donde otros no. Él y, sobre todo, su dotación de scouters, es decir, de observadores de jugadores.
Pero también, una vez que ya posee los talentos, los cuida, los fideliza. No por nada sus tres mejores hombres son los mismos que compartieron una final de NBA hace diez años. Son jugadores-franquicia porque la franquicia los valoró como jugadores. Y ellos adoptaron esa identidad. A esta altura es casi absurdo pensar en Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker con otra camiseta que la de las espuelas.
La historia de esta extraordinaria vigencia, que hace de San Antonio uno de los dos equipos más exitosos de las últimas 15 temporadas años en la NBA –el otro es Los Angeles Lakers, con su propio icono, Kobe Bryant–, comenzó hace 16 años, cuando Spurs dispuso de la selección del Nº 1 del draft y optó por Duncan. Un basquetbolista poco espectacular, pero muy productivo. Y vaya si acertó: Tim fue dos veces MVP de la etapa regular y tres en finales de la liga.
Dos años más tarde, en 1999, la organización eligió a Ginóbili, cuando el argentino era poco conocido incluso en su país. No lo tomó de inmediato; le permitió hacer carrera en Italia, donde llegó a ser campeón de Europa, y una vez formado y ya subcampeón mundial en Indianápolis 2002, lo convocó para que debutara en la NBA a los 25 años.
En 2001 apareció Parker en el draft. Muy joven, de apenas 19 años, el francés no pasó inadvertido para los ojos de un Popovich y asistentes que ya se habían coronado en 1999, con Duncan como figura. Tony debutó al mismo tiempo que Manu y hoy, a los 31 años, pasa por otro gran momento, tras ser MVP de la serie decisiva de 2007.
Los tres son los que más dinero ganan, naturalmente. Pero también son bien considerados por una franquicia que, una vez que pone las condiciones de entrada, hace mucho por que no haya salida. Y esa fidelidad mutua rinde frutos, en plena madurez del power trio.
El joven Kawhi Leonard había sido elegido por Indiana Pacers en el puesto 15 en 2011. Spurs se interesó en él y en un par de jugadores más y a cambio dejó ir al buen tirador George Hill. A los 21 años, en su segunda temporada, Leonard ya es tan confiable que no sólo es el alero titular, sino que además, en su primera final de NBA, recibió la misión de bailar con la más fea: marcar a LeBron James.
A Danny Green, triplero de profesión, fueron a buscarlo a la Liga de Desarrollo de la NBA (una suerte de campeonato de reserva), a donde había recalado luego de no gustar en Cleveland Cavaliers, que lo había tomado como el 46º del draft de 2009. Ahora es el escolta titular del conjunto que más cerca está de coronarse.
La vista de lince de los cazadores de virtuosos de San Antonio pasó por Europa y se posó en el antes conflictivo Gary Neal, que por un problema con la ley se había quedado fuera del draft. Tras actuar en Turquía, España e Italia, fue convocado desde Texas. Popovich lo tiene como a un francotirador de mano que no tiembla ante la presión.
Otro basquetbolista a la europea es Tiago Splitter. Fue seleccionado como el 28º del draft en 2007, se desempeñó varios años en la liga española hasta que llegó a ser el MVP y, entonces sí, desembarcó en Estados Unidos. "Ésta es una franquicia que siempre tuvo los ojos muy abiertos a Europa, a Sudamérica. No tuvo ningún miedo de traer jugadores extranjeros, de confiar en ellos. Y ha funcionado. Ha traído jugadores de gran calidad, como Tony, Manu, que son dos de los mejores extranjeros que hay. Se debe al gran trabajo de scouting que ha hecho en todos estos años", contó el brasileño a LA NACION.
El país lejano que más hombres tiene en el plantel es Francia. Además de Parker están otro base, Nando De Colo, y el interno Boris Diaw, que explicó que "la filosofía de la franquicia es bastante similar a la del modo de jugar que tenemos en Europa. Por eso vienen tantos extranjeros y se adaptan muy fácilmente".
Hay más inmigrantes en el plantel: los australianos Patty Mills (el que festeja las conversiones revoleando toallas en el banco de suplentes) y Aron Baynes y el canadiense Cory Joseph. Por una razón u otra, todos fueron reclutados bajo el mando de Gregg Popovich. Y si cumplen las reglas y juegan bien, el DT y la franquicia los mimarán. Siempre en pos de un objetivo: ganar. Sólo ganar.

