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CÓRDOBA (De un enviado especial).- La final está abierta. Un triunfo de Peñarol hubiera dejado la serie casi definida, con triple match point para los marplatenses. Nunca en la historia de la Liga una desventaja de 3-0 pudo revertirse (algo que ocurrió ocho veces). Por eso era clave para Atenas salir adelante, y lo consiguió con un éxito por 73-69. Ahora está 1-2 en la serie final que continuará mañana, una vez más en el Orfeo.
El 1er cuarto fue el peor de la serie. Hubo demasiadas imprecisiones y baja eficacia debido a sendas defensas presionantes, muy duras, al borde de la falta, que deslucieron el juego. En medio de forcejeos y acciones confusas, sólo anotaron 26 puntos (12 -14).
No varió demasiado el tono del siguiente período, pero al menos aparecieron algunos triples y se sumó más fácil. Atenas sacó ventaja (25-21) mediante pases de pique en la zona pintada para el hombre que cortó a buscar el balón y confundió mucho a la defensa marplatense con la movilidad de Bruno Lábaque, que manejó con acierto esas ofensivas. Pero poco duró la supremacía local. Peñarol decidió darle todos los balones a Leo Gutiérrez y el cordobés, ex Atenas, insultado por todo el estadio, ofreció un recital de oficio y buena mano para tirar. Aguantó todo, liberó a sus compañeros y fue clave ganar el primer tiempo (43-35), tras un parcial de 22-10, en 6m.
Lo que los árbitros permitieron al principio mutó en una lucha de reclamos, acciones fingidas y faltas antideportivas en un 3er cuarto (55-56) que fue tedioso y feo, lleno de interrupciones. Peñarol perdió un poco su línea y el local creció con un buen pasaje de Matías Lescano, mucha garra y el aliento de su gente.
En el final, los aciertos de Lescano y Lábaque contrastaron con las pérdidas de Peñarol e inclinaron el marcador para los cordobeses.


