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PEKIN.- Andrés Nocioni no es el único personaje simpático y constante generador de curiosidades dentro del seleccionado nacional. En realidad, casi todos tienen su costado divertido, atrayente o anecdótico para rescatar y hacer trascender. Compartir las giras y muchos viajes con ellos nos permitió llenar varias hojas en el anotador, sin dejar nunca de sonreír. Un trabajo divertido, casi un pasatiempo, que se nos ocurre adecuado presentarlo hoy, en estas horas de vigilia tensa dentro de la delegación argentina, donde el buen humor quedó invadido por la bronca que provocaron las penosas lesiones.
El alero Federico Kammerichs, por ejemplo, contó que ya no toca la guitarra junto con Fabricio Oberto como en las épocas en que jugaban en Pamesa Valencia, de España. "Hicimos como Paul McCartney y John Lennon, nos separamos Yo preferí seguir como solista", dice con su parsimoniosa tonada correntina. Y enseguida habla sobre uno de los hobbies más populares dentro del equipo. "Acá todos se la dan de grandes pescadores. Delfino, Román González, Quinteros y hasta el Luis Scola ése dice que sacó algún surubí de varios kilos. ¿Sabés qué? ¡Los compra! Va a la costa, contrata un baqueano y le pide que le saque algo. ¿No sabías vos que lo pescadores son todos mentirosos?"
Pero Scola le quita trascendencia a los dichos de su amigo y señala: "Sí, me gusta pescar y a veces organizamos viajes a Corrientes, junto con mi papá y mi abuelo. Pero, te digo, lo que más me agrada es compartir ese hermoso momento en familia, tranquilo, hablando de lo que se nos ocurra. Disfruto más la ceremonia de salir a pescar que de sacar un buen pez".
Cada loco con su tema, como canta Serrat. Fabricio Oberto acepta que de chico le gustaba mucho el fútbol y que jugaba como arquero. "Pero tuve que abandonar después de que me hicieron un gol desde la mitad de la cancha en un torneo". Delfino es fanático de Unión, pero también es de Boca, y por eso se puso contento cuando le dieron la camiseta de Khimki, su nuevo club ruso, con los colores azul y amarillo. "¿Podés creer que no conozco la Bombonera? Siempre que pude ir pasó algo y me quedé con las ganas". El santafecino, que juega con la 10, se declara fanático de Juan Román Riquelme. "Pero la 10 la elegí por Hugo Sconochini, mi ídolo de joven", agregó. Leo Gutiérrez también es fanático del equipo xeneize. Por eso confesó que "mi sueño de chico era ser arquero de Boca".
Otro que tiene su gran ídolo es Paolo Quinteros. "Jordan, claro. Michael, es lo más grande que hay. Tengo lo que se te ocurra de él: camisetas, videos, revistas, fotos y hasta el tatuaje en el brazo. Soy un coleccionista de todo lo que sea Jordan."
Manu Ginóbili también colecciona cosas. En realidad guarda, graba, escribe. Está armando el libro de su vida. Será un best seller, seguramente...
El 2 julio último, cuando tuvo que viajar desde Bahía Blanca a San Antonio para hacerse revisar por los médicos de los Spurs de su lesión en el tobillo, decidió juntar unas cuantas actividades para realizar en Buenos Aires antes de embarcar en Ezeiza a las 21. Pero agendó y cumplió con tantas que no le alcanzó el tiempo y terminó saliendo desde el helipuerto de la Casa Rosada en un helicóptero para llegar a tiempo y tomar el vuelo a Estados Unidos. Al llegar a San Antonio, Manu descargó en su computadora el minuto a minuto de aquel increíble día.
En cambio, el base Pablo Prigioni colecciona autos y motos, además de ser un gran apasionado del aeromodelismo. "Y sí, cuando tengo tiempo salgo a volar avioncitos. Me encanta", se ríe. Y enseguida relata su pasatiempo predilecto: "Hace unos meses pusimos con mi hermano Martín, en Alicante, donde vive él, un taller de restauración de vehículos antiguos; les hacemos chapa y pintura. En mi colección tengo un Mustang descapotable modelo ´65 y una pickup Chevrolet 73, ambos traídos desde Estados Unidos. Y motos tengo, una Siambretta 66, una Vespa 79 y una Puma segunda serie 53 hecha en la Fabrica Militar de Córdoba", dice con orgullo. Además, aclara que Ginóbili y Delfino también son apasionados por los fierros. "Manu tiene una cupé GTX y Carlitos un Ambassador, no sé qué modelo"
Pero claro que Nocioni siempre es un candidato firme para ocupar el sitial de los más excéntricos y llamativos. El Chapu, que por estas horas extraña a Sconochini y a Walter Herrmann, integrantes del trío campeón de truco dentro del plantel argentino, es un experimentado cazador y no sólo con arco y flecha desde arriba de los árboles, tal su nueva modalidad que empezó a practicar en Chicago. "He cazado búfalos, antílopes y ciervos, pero la pieza más importante que conseguí fue pescando. En el Caribe saqué un "tarpón" de 80 kilos. Un pez hermoso, plateado y con escamas. Me saqué una foto y lo tiré al agua de nuevo", recuerda el santafecino.
Sin embargo, hay un pescador que les mata el punto a todos. Se trata del pivote Román González, hincha de River, aficionado al paddle, que ya tiene cuatro cabezas de tiburones disecadas y encuadradas que exhibe orgulloso en el quincho de su casa. "Voy a pescar al Sur, muchas veces a Puerto Madryn. El más grande que saqué pesaba 100 kilos. Me guardo la cabeza de recuerdo y el resto lo dono a alguna casa de niños necesitados".
Román, fanático del número 33 (ver aparte) tiene un récord insólito: suma 22 tatuajes en su cuerpo, incluido su nombre y apellido en letras chinas, que luce en el brazo derecho. "Me tatué de todo: soles, los nombres de mis hijos, el niño Jesús, una cruz, una pelota de básquet, un rosario, una cruz tribal y una frase que dice nacido para ser odiado; muerto para ser amado ".
Son tantas las particularidades de este gran grupo de amigos que las charlas siempre son entretenidas y muy divertidas. Por eso, Prigioni cuenta que una de las cosas que más disfruta de su permanencia en la selección es de ir rotando constantemente de interlocutor. "Me gusta hablar con todos y por eso estoy largos ratos con cada uno".
Un plantel especial, en el mejor sentido de la expresión.


