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OAKLAND.– Es una relación simbiótica, la comunión entre un hombre y una ciudad: Stephen Curry es el símbolo máximo de Oakland, incluso cuando la incorporación de Kevin Durant amenazaba con robarle protagonismo. En el Oracle Arena nadie es tan aplaudido como él, nadie vende más camisetas que él, nadie es más idolatrado que él. Curry es quien obliga a los hinchas de Golden State Warriors a llegar una hora antes de lo habitual para ver una rutina que la globalización llevó a todos los rincones del mundo: pica dos pelotas al mismo tiempo, una con cada mano, practica triples, tira casi desde mitad de cancha y cierra su rutina con un lanzamiento imposible desde el túnel que conduce al vestuario.
Es que Curry se erigió como la versión moderna y ganadora de una identidad que la franquicia californiana construyó durante los últimos treinta años. Don Nelson, uno de los entrenadores más innovadores en la historia de la NBA, edificó una filosofía que aseguraba espectáculo con muchos tiradores y un basquet frenético pero que entregaba pocos resultados. Curry representa la unión entre aquella doctrina y un factor que Golden State no encontraba desde 1975 cuando ganó su tercer anillo: el éxito.
El base, probablemente el mejor lanzador de triples de todos los tiempos, lideró con 40 puntos la remontada de su equipo en el primer partido de la final del Oeste frente a San Antonio Spurs. Golden State terminó llevándose el triunfo por 113-111 en un ajustado final en el que los Spurs intentaron sobrevivir sin Kawhi Leonard. Después de la dolorosa derrota en la final de la temporada pasada frente a Cleveland Cavaliers, donde por primera vez un equipo desperdició una ventaja de 3-1 en la serie decisiva, Golden State decidió incorporar a Kevin Durant. Curry, quien “apenas” cobra 12 millones de dólares por año y se ubica 81º en el ranking de sueldos de la NBA, no se opuso. Su ego quedó de lado porque el objetivo era volver a ganar.
“Somos todos jugadores de equipo. No es el equipo de nadie. Es el equipo de todos. Como en San Antonio. Cualquier noche puede responder cualquiera de nosotros. No nos importa quién es el hombre, no nos importa quién brilla esa noche, solo nos importa ganar”, confesó Kevin Durant cuando tras su llegada le consultaron sobre su convivencia con Curry.
Con el primer juego en el bolsillo, Golden State intentará estirar esta noche la ventaja en un segundo partido en el que Leonard no estará presente en los Spurs, otra vez con molestias en su tobillo izquierdo. Desde las 22 (hora argentina), Curry volverá a liderar a Golden State, equipo con el que termina contrato la temporada que viene. Con el nuevo tope salarial, seguramente se convertirá en uno de los mejores pagos. Que se vaya del área de la Bahía de San Francisco parece una locura: Curry no es un jugador, es una ciudad.

