Boca ganó otra vez y sale adelante con la estimulante fuerza de sus ganas

En Bahía Blanca, el equipo xeneize superó por 1 a 0 a Olimpo, que terminó con nueve jugadores; aún no convence y sufre en algunos pasajes, pero ahora tiene otra idea y mayor confianza; Gigliotti, el gol
Oscar Baltián
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8 de septiembre de 2014  

BAHIA BLANCA.- Quiere escaparse Boca del letargo. De la siesta que pareció interminable. Es otra etapa, otro mundo. Un nuevo escenario, aunque al parecer le cuesta un triunfo cada paso. Con el Vasco Arruabarrena hay ideas modernas. No existe una revolución, ni mucho menos. Pero la idea de hoy tiene una mayor dosis de frescura, de optimismo, de intensidad, de potencia ofensiva. Quiere, al menos, lo que es demasiado si se recuerda el tiempo pasado reciente. El equipo xeneize busca, intenta, tiene una dosis mayor de optimismo que tiempo atrás. Es desordenado, confuso, errático, de vez en cuando ataca con criterio y de tanto en tanto crea un avance fundamentado, ensayado y voraz. Pero le falta... pimienta. Eso es lo que no tiene: fuego en los metros finales. Es demasiado bueno, no tiene maldad. A poco del final, por ejemplo, Calleri define cruzado, mano a mano con Champagne, en una situación propicia, pero falla. Tropieza en el intento. Gago lanza un centro, de pronto, en medio de la noche y Gigliotti, que busca cada pelota como si fuera la última, como si se tratara del principio o del final, cabecea con entusiasmo y precisión. Y gana Boca, sin mucho juego que ofrecer. Con la vergüenza bien entendida por salir de un largo y sombrío sótano.

Boca merece estar mejor, no demasiado, pero trabaja, hace méritos para conseguir un premio. Una mejor cosecha numérica, al menos. El mínimo triunfo de anoche contra Olimpo es una síntesis perfecta del querer y poder de vez en cuando, en soñar con correrse de los viejos miedos, los repetidos vicios de semanas atrás. Hace lo imposible por escapar de sus fantasmas. Lo logra, por momentos. Toca, triangula, rota, busca, se empeña. Tiene un jugador más que un débil adversario durante casi toda la noche y le cuesta un mundo. La carga pesada del pasado lo maniata. Asfixiado, sale a la luz.

Le gana a Vélez, en esta nueva etapa, con sabor a recompensa del empezar de nuevo. De otro vivir. Con un juego espléndido, por momentos. Empata con Rosario Central, en Arroyito, con un juego aceptable, pero sufre con la última bola del casino. Lo que debe sentir como un estímulo, por el gol marcado como visitante (se trata de la Copa Sudamericana), lo padece por el momento (el último minuto de descuento) y por el contexto (está desesperado por buenas noticias). Las consigue, ahora mismo, a unos 15 minutos del final del espectáculo. Valen tres puntos, aunque en el interior, representan una fortuna. Si espía el futuro, es una bolsa millonaria de dólares.

Olimpo es una noble y debil formación. Y dócil para los rivales: cuando apenas habían transcurrido 13 minutos, Borja se hace expulsar con un cabezazo insólito a Echeverría. Boca tiene todo a favor. Es una cancha ajena y pequeña, es cierto. Un escenario cubierto de colores negros y amarillos, es verdad. Pero tiene jugadores, historia y grandeza para hacer algo más de lo que realiza a continuación.

No escatima ni una dosis de esfuerzo y dedicación. Y busca, busca con desesperación toda la noche. Hace mérito suficientes para ganar, qué duda cabe. Olimpo es la expresión genuina de las ganas temporarias y hasta termina con nueve, por la roja a Sills. Boca es la decisión. Le sobra corazón, le faltan ideas. Ataca en el desorden, pero al menos, avanza. Corre hacia adelante. Entra el Burrito Martínez, ingresa Calleri, el equipo que ahora conduce el Vasco tiene en claro su misión: superarse. Y gana, con la cabeza de Gigliotti. Con el ímpetu de un equipo ansioso por volver a ser.

Borja, irresponsable

Iban 13 minutos del primer tiempo. Miguel Borja, delantero de Olimpo, le pegó un cabezazo a Mariano Echeverría y fue expulsado por el árbitro Ceballos. Durante casi todo el partido, el equipo bahiense actuó con un jugador menos.

Insúa, por primera vez

Emanuel Insúa ingresó por Carrizo en la parte final y debutó en el torneo, recuperado de un desgarro sufrido en la eliminación de la Copa Argentina, en la caída por 2-0 con Huracán.

Musladini, en el banco

Hugo Musladini, ex defensor xeneize y hoy ayudante de Walter Perazzo, fue el técnico de Olimpo anoche, ya que el DT fue expulsado en el partido contra Lanús.

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