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El sol se diluye en el mediodía de este otoño que siembra de hojas las veredas de Tristán Suárez. Los vecinos del barrio ubicado a unos pocos kilómetros del aeropuerto de Ezeiza, se sorprenden al ver a ese hombre de físico menudo, vestido con un jogging azul y blanco. ¿Ese es Bochini, el nuevo DT de Suárez?, pregunta una señora, con sus manos ocupadas por unas bolsas de mercado. Sí, es Ricardo Enrique Bochini, que lejos del ruido comparte un proyecto en Tristán Suárez, como asesor del fúbol profesional.
"Esto surgió porque soy amigo de (Salvador) Pasini, el director técnico, y yo voy a trabajar con él como asesor. El será quien salga a la cancha, pero la preparación y la formación del equipo la vamos a hacer en conjunto", explica, y se entusiasma. "Oscar Vergara, presidente del club, tiene un proyecto para constituir un buen equipo, con aspiraciones para ascender al Nacional B", explica convencido.
Para el Bocha, esta es una etapa especial en su vida profesional post-retiro. Además de esta nueva función, continúa como descubridor de nuevos valores para Independiente, su club de toda la vida. "Lo de Independiente es prioritario -aclara-. Allí estoy trabajando desde hace 15 meses con las categorías menores, desde la 80 hasta la 88, con las cuales jugamos un torneo paralelo al de la AFA". Y eso no es todo. Hace una semana, la Municipalidad de Avellaneda lo nombró director de la Escuela de Fútbol la comuna. "Es para que los chicos que no tienen la suerte de jugar en las divisiones inferiores de un club, puedan también practicar algún deporte, que los aleje de cosas peligrosas que puedan afectarlos."
El Bocha no puede con su genio y se sumerge en su tema preferido: el fútbol. Y la referencia al momento actual de Independiente no se hace esperar: "Hoy, lo veo debajo de River, Boca, Vélez y San Lorenzo. No tiene el nivel de un año atrás, ya que le falta un jugador fundamental como lo fue Matute Morales."
Al tiempo que ve en Marcelo Gallardo al continuador de su estilo de juego, también habla del seleccionado: "Si la Argentina es ofensiva, puede llegar lejos en el Mundial porque tiene buenos jugadores. Aunque creo que Passarella aún no tiene en claro el tipo de juego del equipo". Como en sus épocas de futbolista, mete el estiletazo; opina sobre todo, sin pelos en la lengua. "Hoy todo el mundo habla de presiones. Si yo en un año gano dos millones de dólares, que me presionen todos los días", ironiza.
Ya en el césped de la cancha del viejo Tristán Suárez, fundado en 1929, la tarde le da paso a un viento tibio. Y ahí está Bochini posando para las fotos, mientras recoge más saludos y augurios. Ahí está el pequeño gran Bocha haciendo feliz a todo un barrio.
Julio será un mes especial en su vida. A los 44 años, el Bocha tendrá quien reciba su legado mágico, la herencia mística de los elegidos. Dentro de tres meses, Graciela, la mujer con quién comparte sus días, lo hará padre de un varón. "Estoy muy contento, pero, te digo la verdad, todavía no reaccioné", dice, y sus ojos toman un brillo especial. "Ojalá -sigue- el día de mañana se haga jugador de fútbol. Creo que sería algo muy lindo."



