BOXEO

El insólito abandono de Golota ante Tyson
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22 de octubre de 2000  

AUBURN HILLS, Estados Unidos.- La mirada perdida del polaco Andrew Golota acompaña su apresurado camino a los vestuarios. A su paso, el público del Palace of Auburn Hills está desencantado y repleto de una furia que se traduce en los vasos llenos de cerveza y hasta algunos hot-dogs mordisqueados que impactan en el cuerpo del gigante de Varsovia. Imágenes de una noche insólita para otra aparición de Mike Tyson. Sólo que esta vez el responsable del bochorno no fue el Hombre de Acero, sino su oponente, que en una determinación pocas veces vista se negó a salir a disputar el tercer round, cuando nada lo hacía prever y desató la controversia sobre las causas de su decisión.

Es cierto que la pelea era dominada por Tyson, que incluso derribó a Golota en el primer asalto con un terrible derechazo a la mandíbula; también lo es que el polaco tenía varios cortes alrededor del ojo izquierdo. Pero quedará en la parte más patética de la historia del boxeo la ridícula discusión entre Golota y su entrenador, Al Certo, que intentó de prepo y sin éxito colocarle el protector bucal y mandarlo al centro del ring. Golota se lo quitó de encima, le dio un empujón al árbitro Frank Garza y se escabulló entre las cuerdas rumbo a los vestuarios, mientras Tyson observaba con ojos incrédulos desde su rincón y sumaba una victoria por KO técnico.

¿Sintió temor Golota? ¿Qué pasó por su mente para tomar semejante determinación? "Simplemente hoy no fue mi día", tartamudeó Golota minutos después del abrupto final, envuelto en nervios que casi lo empujaban al llanto. Después habló de un cabezazo que supuestamente Tyson le propinó en el primer asalto: "Eso me afectó, mi cabeza no estaba bien", expresó.

Para Tommy Brooks, entrenador de Tyson, no se trató de un acto de cobardía. "Golota tiene claros problemas psíquicos; sufre ataques de miedo y en este combate seguramente lo afectaron de nuevo", expresó el técnico con un buen grado de acierto.

Aunque nunca había reaccionado de esta manera, los desequilibrios emocionales del polaco fueron una constante a lo largo de su carrera. Cabe recordar las dos increíbles descalificaciones que sufrió en sendos combates contra Riddick Bowe por golpear bajo, y que le valieron el apodo de Rey del Foul; o aquel mordiscón en la espalda que le asestó a Samson Po’Uah, en 1995.

"Ya tenía la plata asegurada y no quiso arriesgarse", podría resumirse gran parte del pensamiento popular. Sin embargo, esta visión pierde fuerza, ya que es casi seguro que Golota no cobrará los US$ 3.000.000 de bolsa (Tyson percibirá entre 10 y 15 millones), ya que la Comisión Atlética del Estado de Michigan la retendrá mientras efectúa la investigación.

A los 32 años, Golota se encargó de sacar a Mike Tyson del centro de la escena y monopolizar los comentarios de la opinión pública. Sólo que volvió a hacerlo de la peor manera. "El boxeo es un deporte difícil, necesito pensar fuertemente si quiero pelear de nuevo. Creo que no, tengo una razón particular para no seguir más en esto", sentenció el polaco, que además de Rey del Foul podría ser considerado como el príncipe de las fugas insólitas.

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