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SAN PABLO.- La prensa brasileña recuerda el vigésimo aniversario de la muerte del legendario Manoel dos Santos "Mané Garrincha", considerado por unanimidad como el mejor punta derecha de la historia del fútbol brasileño.
Garrincha, que por sus endiabladas gambetas se ganó el apodo de "Genio de las Piernas Torcidas" y de "Alegría del Pueblo", murió a consecuencia de una cirrosis hepática el 20 de enero de 1983 en Río de Janeiro, a los 49 años de edad, pobre y abandonado.
"Garrincha representaba el triunfo de la genialidad, pues con aquellas piernas torcidas era imposible que se convirtiera en un astro", recordó el periodista Sergio Augusto, quien siguió la carrera del jugador desde sus comienzos como profesional en el Botafogo, de Río de Janeiro, donde surgió a mediados de 1953.
Pese a los éxitos conseguidos con el Botafogo y con la selección brasileña, con la cual fue campeón en los mundiales de Suecia´58 y Chile´62, Garrincha no gozó en vida del suficiente reconocimiento de sus compatriotas en una época dorada para el fútbol brasileño, de la cual formó parte junto con Pelé, Zagallo y Nilton Santos, entre otros.
"Solamente el anuncio de su muerte despertó atención para su figura, provocando una conmoción nacional", señaló hoy el diario "O Estado de Sao Paulo", que también lamenta el olvido en que cayó una de las figuras más gloriosas del fútbol brasileño.
Garrincha nació en 1933 en la localidad de Pau Grande, en el estado de Río de Janeiro, y aunque brilló en el Botafogo, con el que jugó 612 partidos y marcó 252 goles, también pasó por otros clubes como el Corinthians, Flamengo y Olaría.
Vistió 60 veces la camisa de la selección brasileña y marcó 17 tantos, números que no reflejan el talento de un genio que, a pesar de sus piernas torcidas y su aspecto de desnutrido, hizo trizas las defensas de cuanto equipo tuvo por delante.
Su clásica jugada de parar el balón frente al marcador rival y tras un rápido quiebre de cintura partir veloz por el flanco derecho, quedó grabada en la memoria de los amantes del fútbol en el mundo entero.
Sus amigos, como Nilton Santos, recuerdan que la alegría que Garrincha imprimía a sus jugadas era apenas un reflejo de su espíritu irreverente y de su ingenuidad, que dio origen a numerosas anécdotas.
Una de ellas, contada por el diario deportivo "Lance!" por uno de sus yernos, recuerda que durante el mundial de Chile, Garrincha compró una radio y luego reclamó con el vendedor porque, dijo, el aparato estaba dañado, pues sólo daba informaciones en español y ninguna en portugués.
Garrincha terminó su carrera profesional el 23 de agosto de 1972 con la camiseta del Olaría, en un partido en que ese modesto equipo cayó derrotado por 1-0 ante el Botafogo, el club de sus amores.
Los problemas en las rodillas y la vida disipada anticiparon el ocaso de la carrera de Garrincha, quien también dio mucho de que hablar a las revistas del corazón por su matrimonio con la cantante Elza Soares, una de las cinco mujeres con las cuales tuvo 13 hijos.
El triste fin de Garrincha no disminuyó sin embargo la admiración que por él sentían sus vecinos, quienes levantaron un pequeño monumento en el lugar donde fue enterrado, en las afueras de Pau Grande, e instalaron un busto suyo en la plaza central de la localidad, cuyo estadio fue bautizado con su nombre.
Fuente : EFE


