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TERESOPOLIS.– El lateral Dani Alves fue quien lo reveló, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) lo desmintió, pero fuentes confiables lo confirmaron: Brasil se llevó a la Argentina 220 botellas de agua para evitar "sorpresas" en el clásico de mañana por las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica 2010.
Según alguien muy cercano al plantel verdeamarelo, el movimiento forma parte de una estrategia para eludir el riesgo de que se repita el incidente del 24 de junio de 1990, durante el Mundial de Italia, cuando al parecer un auxiliar del cuerpo técnico le ofreció al jugador brasileño Branco un bidón de agua con Valium. Minutos después el punzante lateral se vio afectado y sufrió vómitos.
El incidente fue revelado muchos años después por el actual técnico de la selección argentina, Diego Maradona, quien lo relató ante risas a la televisión. El entonces entrenador argentino, Carlos Bilardo, desmintió tajantemente la versión del "bidón con Valium".
Ya sea una historia real o bien una fábula que forma parte del folklore del fútbol, lo cierto es que el caso sigue vivo en la delegación brasileña en vísperas de un nuevo duelo decisivo entre los dos máximos rivales del fútbol sudamericano. Así fue como Dani Alves, de Barcelona, contó que Brasil adoptó precauciones para evitar que se repita el incidente. "Ya estamos preparados para eso. Además, nos llevaremos nuestra propia agua. Sabemos de todo lo que puede pasar por allá. Agua, sólo en botella cerrada", dijo el jugador, en declaraciones publicadas por el diario Folha de São Paulo.
Las declaraciones de Alves, sin embargo, fueron mal recibidas por la CBF, y el máximo jefe de logística de Brasil, Américo Faría, trató de desmentir la información que había brindado el jugador: "No queremos polémicas. Aceptaremos todo lo que nos ofrezcan", aseveró Faría. No obstante, una fuente muy allegada a la delegación le confirmó a la agencia DPA que Brasil sí se llevó su propia agua a Rosario, precisamente 220 botellas cerradas.
El caso del "bidón contaminado" se sumó a los problemas que enfrenta el técnico Carlos Dunga para evitar que el duelo entre la Argentina y Brasil se dispute en un ambiente de "guerra psicológica". Según la prensa brasileña, el DT y sus jugadores decidieron esta semana en Teresópolis evitar responder a las supuestas provocaciones argentinas y bajar el tono de las declaraciones sobre sus expectativas hacia el partido.
Pese a esos esfuerzos, el embarque del grupo rumbo a Argentina, anoche, se realizó en un ambiente de preocupación.
Es que la CBF fracasó en su intento de mantener en secreto el lugar de hospedaje de la selección brasileña: el nombre del hotel habría sido divulgado por una parte de la prensa argentina, que además habría convocado a los hinchas a llegarse hasta el lugar en la víspera del partido para molestar a los pentacampeones con un "bocinazo".
Con la motivación y la ansiedad en alza, el plantel brasileño, que anoche llegaba a la Argentina, realizó ayer su último entrenamiento en Teresopolis. Maicon, Ramirez, Adriano, Robinho, Kaká y Luizao se esfuerzan para llegar a punto al gran clásico sudamericano. Hoy reconocerán el Gigante de Arroyito.


