Castro: “Si le gano a Jirov, me puedo volver millonario”

Diego Mazzei
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25 de enero de 2002  

El escarmiento nunca lo tuvo en su lista de invitados. Por personalidad, no le queda otra que una apuesta permanente por la hazaña. Jorge Fernando Castro es Locomotora, es el Roña y, a la vez, el boxeador más carismático y taquillero que tiene la Argentina. Su epopéyico objetivo nació en un país muy lejano y reina en una categoría a la que el santacruceño llega con grandes desventajas. Vassilli Jirov, un zurdo de Kazajstán, se convertirá en la pared que tendrá que saltar este Castro de 34 años y con varios (¡varios!) kilos de más. Se trata de un intento por el título crucero de la Federación Internacional de Boxeo, que el argentino tratará de atrapar el viernes próximo, en el Celebrity Theater, en Phoenix. Rumbo a esa ciudad viajará por American Airlines pasado mañana, a las 22, en compañía del entrenador Julio García.

¿Otra vez en peso crucero (el límite es de 86,182kg)? Sí, es la oportunidad que se le presentó y el propio Castro es el primero en admitir que no le queda otra que tomarla. Aunque esté fresco el recuerdo de la experiencia ante el cubano Juan Carlos Gómez, campeón del CMB, que le ganó claramente hace dos años. “Voy a pelear por necesidad, no voy a mentir. Son las últimas cartas que me quedan. Lo ideal sería estar en semipesado, pero surgió esto. Y si le gano a Jirov, me puedo volver millonario”, dice Castro, entrador, sonrisa pícara, imposible no contagiarse.

¿Castro millonario? Se le pide que profundice en ese concepto. “Y sí. En los Estados Unidos pagan fortunas por un campeón del mundo. Si llego a ganar, voy a desafiar a Roy Jones por el título semipesado y ahí hay mucha plata. Y si pierdo, sigo como campeón crucero.”

¿Se habrá preparado bien esta vez? La imagen que dio contra Gómez no fue óptima. “Me preparé como siempre. Yo soy Castro y siempre fui de punto al exterior. Y cuando perdí, lo hice con los mejores: Terry Norris, Roy Jones, Gómez...”, explica.

Esta vez lo acompañará un entrenador (García), pero el Roña afirma: “A mí no me va a enseñar nada. Julio va aportar otra mirada cuando vuelva a la esquina, pero nada más. Con él tuve un poco más de disciplina: cuando yo decía ya está, él me insistía para que me siguiera entrenando”.

Suena de fondo el tema “El Roña”, cuya autoría le corresponde al grupo cuartetero Shazan. Alguien le suelta que las apuestas en los Estados Unidos están 30-1 en favor de Jirov. Le piden que recomiende por quién apostar. “Ponele todo al negro. Es más, voy a apostar 10.000 dólares por mí”, arriesga Castro, que cobrará US$ 50.000.

La palabra disciplina tiene una acepción especial en el diccionario Castro. Si no, fíjese en estas respuestas.

–Jirov es zurdo. ¿Te entrenaste con un sparring con esa característica?

–No, porque no encontré. Igual, más o menos le voy a encontrar la vuelta.

–¿Cuál es el plan de pelea que tenés?

–Ninguno. Lo voy a decidir sobre el ring.

No se pone colorado ante respuestas que ya no causan asombro. “Castro es Castro”, es la sentencia más común para ser indulgente con su estilo de trabajo; también para guardar siempre una cuota de ilusión por su talento.

Ese es Castro. Capaz de decir que en la Argentina no hay boxeadores explosivos como él; que puede perder, pero que seguirá peleando; que además será copiloto en el Turismo Carretera del Pingüino Catalán Magni. El mismo Locomotora, con 130 peleas encima, que fue campeón mundial de los medianos hace siete años y que hoy, con casi 15 kilos más, como un tahúr sin remedio, apuesta por un nuevo milagro. Será que Castro es Castro y las hazañas siempre dejan una tenue luz encendida. Por si al talento se le ocurre pasar.

Un campeón zurdo, invicto y pegador

Es rubio, zurdo y tiene un físico imponente (mide 1,87m). El kazajo Vassili Jirov, que hará ante Castro la sexta defensa del título crucero FIB, tiene una carta de presentación que impresiona. Posee una fructífera trayectoria como boxeador amateur, terreno en el que consiguió la medalla dorada de los semipesados en los Juegos de Atlanta 96 (batió al norteamericano Antonio Tarver y al mexicano Julio González, entre otros).

El récord de Jirov, de 27 años, también llama la atención: ganó sus 30 peleas y 27 fueron antes del límite. Eso sí, se le critica la falta de rivales de renombre. Repasando su lista de vencidos sólo sobresale el nombre de Arthur Williams (a quien le ganó el título) y de Adolpho Washington, ex campeón mundial.

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