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La entrada en escena del Tribunal de Disciplina de la AFA le dio continuidad al tema del papelonesco episodio del último domingo, en el estadio José Amalfitani, entre José Luis Chilavert, de Vélez, y Claudio Rivadero, de San Lorenzo. Ambos jugadores concurrieron anoche al edificio de la calle Viamonte a prestar declaración por el incidente que protagonizaron y, si bien todavía el cuerpo no se expidió al respecto, es casi un hecho que habrá sanción para los dos.
Si mañana, cuando el Tribunal informe sobre sus resoluciones, no se da a conocer una decisión formal (en ese caso se especula que se penaría a ambos con no menos de dos fechas de suspensión), lo más probable es que, por ahora, se determine una sanción provisional, para que el cuerpo disciplinario pueda analizar el video de los incidentes. Por cualquiera de estas vías, no podrán actuar el próximo fin de semana.
En sus breves estadas en la AFA, el volante de San Lorenzo y el arquero de Vélez mostraron actitudes simétricas. Rivadero primero y Chilavert después -entre sus presencias medió casi una hora de diferencia-, eludieron hacer comentarios, y tras declarar, impetuosamente, uno y otro se abrieron paso entre la multitud de periodistas y se marcharon.
Quien también se hizo presente para realizar su descargo por la expulsión que sufrió en el mismo partido -llegó junto con Rivadero- fue Néstor Gorosito. En su caso, todo indica que le corresponderá una fecha de suspensión.
Otra conjetura que se derrumbó fue la que hablaba de un posible descanso para el árbitro del accidentado encuentro de Liniers, Roberto Ruscio. Pese al informe desfavorable del veedor en esa ocasión, pasado mañana dirigirá Independiente v. Newell´s Old Boys.
En las imágenes de televisión se vio todo con elocuencia, pero si Chilavert hubiera pegado la trompada, ¿qué pasaba? Estaría preso o con cincuenta fechas de suspensión, porque soy el malo de la película", fue la frase que José Luis Chilavert tenía preparada para esgrimir ante la consulta por el incidente del domingo con Claudio Rivadero.
Después del entrenamiento de ayer, el arquero de Vélez actuó como le gusta: se defendió atacando, con su habitual verborragia, y no ahorró mensajes para el jugador de San Lorenzo. "El (por Rivadero) tuvo una actitud cobarde. Yo fui a la mitad de la cancha para decirle que me agrediera ahí. Pero luego me dijo "Cobraste, f...". Quiso buscar fama, pero cada uno tiene su manera de manejarse. El famoso soy yo, para qué le voy a dar trascendencia a él. De todas maneras, yo me siento muy tranquilo", se despachó el paraguayo.
Por el lado de Rivadero, fue imposible conocer alguna opinión. Cuando el volante de San Lorenzo se retiró de la práctica, por la mañana, enfrentó a las preguntas con un escueto: "No hablo". Tampoco lo hizo cuando concurrió a hacer su descargo en la AFA.


