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RIO DE JANEIRO.- Fue una definición con el mayor de los suspensos. No hubo dudas en relación al primer y al segundo puesto: Usain Bolt fue claro ganador de la carrera de los 200 metros y el canadiense Andre De Grasse se llevó la de plata. ¿Pero quién había ganado la medalla de bronce? ¿El holandés Churando Matina, el británico Adam Gemili o el francés Christophe Lemaitre? Ni siquiera en una primera vista al photofinish el resultado era claro. Hasta que finalmente se revela el resultado: por tres milisegundos, Lemaitre, el campeón europeo, el hombre que padeció lesiones y carreras decepcionantes para él en los últimos, estará en el mismo podio que Bolt. 20s116/1000 fue el registro del galo (20s119/1000 para el británico y 20s122/1000 para el holandés).

También es el primer hombre blanco en bajar los 10 segundos en los 100 metros. Lo logró en 2010 con un tiempo de 9s93/100. Es algo que particularmente no le gusta que se lo recuerden, no le da crédito, no le interesa. Dice que eso del color no tiene la menor importancia. "Estoy lleno de amigos que son blancos, negros o árabes. Jamás hablamos del color de nuestra piel. La velocidad para mí nunca fue una cuestión de piel. Es algo superfluo", afirma Lemaitre, de 26 años, según consigna el sitio de la IAAF.
Retraído y de pocas palabras, el deporte fue un puente en su vida para que Christophe se relacione con en el mundo. Explotó cuando se enteró de que era medallista. Se tomaba la cabeza mientras que Bolt montaba su show de gestos y bailes. "Por supuesto que el atletismo es una parte importante de mi vida. Formó el hombre que soy. Me permitió descubrirme", le dice Lemaitre a LA NACION. No lo puede creer. Como nunca, es locuaz, se ríe.
"Estoy feliz con la medalla de bronce. Viene a coronar estos años de trabajo pero también a disfrutar por las que pasé. Fue un momento increíble, después del tiempo que pasó, porque estaban contando los milisegundos. Estoy feliz de poder demostrar que volví al más alto nivel y estar corriendo contra los mejores", describe el francés, que había sido 6to en los 200 metros en Londres 2012, y tercero en el Mundial de Daegu 2011. En los últimos años, estuvo cerca del podio o fue finalista, pero no conseguía la gloria. Las lesiones no le habían permitido entrenarse bien. "Esos momentos quedaron atrás con esta medalla", le cuenta a este medio Christophe, con una sonrisa enorme.
"A mí no me importa. Simplemente, corro para demostrar que puedo correr rápido. Corro por mí mismo. Sin importar que sea blanco o no, para demostrar que puedo estar entre los mejores", asegura Lemaitre.



