La mejor historia que escribió Egan Bernal: de periodista a campeón del Tour de France

Fuente: LA NACION - Crédito: DPA
Ariel Ruya
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28 de julio de 2019  • 23:54

"Si ahora tuviera que escribir sobre este momento, no sabría cómo hacerlo". Egan Bernal es colombiano, tiene 22 años y siempre anda sobre dos ruedas. En realidad, tiene dos pasiones: el ciclismo y el periodismo. En Zipaquirá, un municipio que está a unos 42 kilómetros de Bogotá, se imaginaba del otro lado del mostrador del Tour de France , levantando la mano derecha, con el celular en modo grabación en la otra, con la credencial pegada al cuello y una pregunta, al azar, al ganador. "Es que estuve por dejar la bici por el periodismo", sostiene el nuevo héroe de Colombia.

Le gusta contar buenas historias. Jamás imaginó que la portada sería con su imagen, pedaleando y sonriendo, disfrutando del mejor champagne. Su rúbrica no antecede la crónica: la protagoniza. Es el dueño del texto, el primer colombiano que se proclama campeón en la historia del Tour estelar. Con 22 años, 6 meses y 15 días, Bernal resulta el tercer campeón más joven de la historia del Tour de Francia, por detrás de Henri Cornet (1904) y François Faber (1909). Y con una diferencia entre el primer clasificado (Egan Bernal) y el tercero (Steven Kruijswijk) de 1m33s, el podio más ajustado de la historia de la competencia. Qué mejor para transmitir el mejor comentario. Pablo Mazuera, un empresario que sostiene su aventura, lo convenció para seguir en el ciclismo. El resultado es mundial.

De pequeño, prefería el ciclismo de montaña, considerado un deporte de riesgo, una aventura entre circuitos naturales a través de bosques y caminos angostos con cuestas empinadas y descensos rápidos. Con los años, lo atrapó la ruta. Se crió en Colombia, se formó en Italia. "Son las dos partes de mi vida. La primera haciendo mountain bike en casa. Con 19 años pasé a la ruta en Italia. Me siento un poco italiano. Tengo amigos allí que son como mi familia", cuenta. Vive en Andorra y extraña el Nutella, un exquisito dulce de leche.

Lloró como un bebé cuando se confirmó la baja del Giro de Italia -su principal objetivo de la temporada-, al quebrarse la clavícula en un entrenamiento en Andorra. Hoy, ahora mismo, se ríe como si la vida fuera una comedia. Colombia es un país apasionado por el ciclismo, pero esto es otro asunto: es la cúspide. "¡Egan, rey de los escarabajos! ¡Gracias por llenar a un país entero de alegría!", es el título de tapa de El Tiempo, de Bogotá. Allí en donde Bernal pretendía estampar su firma.

"Ahora todo va rápido. Ni me doy cuenta. Voy a descansar al hotel y, si se puede, ¡de fiesta!", acepta el ganador imposible que, como todos los ciclistas de elite, tiene su rutina. Despertarse demasiado temprano, pasar por la balanza, capturar las pulsaciones, disfrutar de un desayuno abundante en nutrientes, andar sobre la bicicleta, como si no existiese un mañana, masajes descontracturantes, una cena liviana y el descanso reparador para terminar la faena diaria.

El otro lado de Egan Bernal: el colombiano quería ser periodista
El otro lado de Egan Bernal: el colombiano quería ser periodista Fuente: AFP

"He vivido sin contacto con el mundo de fuera, seguro que Colombia está contenta, siempre hemos tenido buenos corredores. ¡Yo lo he logrado con 22 años.!", cuenta el clásico escalador, tímido, respetuoso y señorial.

Egan Bernal se proclamó ganador tras el paseo de los campeones con final en los Campos Elíseos de París, que ganó Caleb Ewan, mientras Colombia vibra con el niño prodigio de Zipaquirá, dueño para siempre del maillot amarillo.

"¡Viva Francia! ¡Viva Colombia!", gritó desde el escalón más alto de los Campos Elíseos Bernal en un espectacular anochecer en el que sonó el himno del país cafetero. Lo acompañan en el podio su compañero en el Ineos -un equipo ciclista británico-, Geraint Thomas, ganador en 2018, y Steven Kruijswijk (Jumbo).

Miles de colombianos, con camisetas de la selección y banderas, tomaron posiciones en los mejores tramos del circuito por el centro de la capital francesa. "Gracias Colombia, espero que sean muchos más", dijo Bernal desde el podio, según cita la agencia AFP, en una ceremonia en la que brevemente habló en español, inglés, italiano y francés. "Es increíble, no sé qué decir, sigo sin creérmelo", descubre. En París, un puñado de horas antes, ya habían aterrizado para celebrar el hito su madre Florencia y su hermano Ronald, de 14 años y futuro ciclista, que se unieron a su padre Germán y a su novia Xiomara, que lo acompañaron en la prueba.

"Esto es como una droga, un vicio. Siempre quieres más. Cuando ganas el primero ya estás pensado en el siguiente, en ganar cinco...", rubrica la última frase de la mejor nota de su vida.

Egan Bernal, flamante campeón del Tour de France, con su novia
Egan Bernal, flamante campeón del Tour de France, con su novia Crédito: DPA

Por: Ariel Ruya

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