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Y un grito de corazón: Racing campeón, Racing campeón/en el Este y el Oeste, en el Norte y en el Sur/brilla la blanca y celeste Academia Racing Club/y la Acadé... y la Acadé..."
Los saltos de las cerca de 30.000 personas hicieron latir el estadio de Racing cuando Teté Quiroz asomó su elongada figura de patrón por el pasillo que conecta el vestuario con el césped. Los papelitos inundaron el área que da a la tribuna local, allí donde cada uno ocupa su lugar:los Racing Stones en la derecha, la Guardia Imperial en el centro, dominante, y la Barra del 95 en el otro extremo. Cada grupo con sus banderas identificatorias. O estandartes. Como los tantos que siempre desparraman celeste y blanco cuando el fixture impone la cita en Avellaneda.
Y la de anoche era especial, porque el equipo dirigido por Gustavo Costas y Humberto Maschio tenía la posibilidad de meterse en el juego grande del torneo Apertura. Por eso no importó que el Chelo Delgado y el Mumo Peralta no estuvieran. La Academia se hizo fuerte desde su gente. Eso sí, la respuesta de los hinchas no fue una sorpresa.
Sufridos, castigados por el destino cruel que juega con el cuchillo que puede cortarle la vida al club; las contingencias de una dolorosa quiebra que no los apichona, sino todo lo contrario: ayer concurrieron masivamente, alentados -y alentando- por un equipo que había respondido con resultados inesperados y que se había identificado con los hinchas a partir de una premisa: su voluntad nace de las adversidades.
Y así fue como de entrada, nomás, y como siempre lo hacen, dejaron en claro de qué lado están: "...Que Costa´ es lo más grande del fútbol nacional", atronó unánime. Tampoco faltó el aliento para el símbolo dentro de la cancha, Quiroz. Después, el partido, sus emociones, la noche fría, los cantos, los saltos, los sufrimientos. Y en el medio, la rivalidad con Estudiantes, producto de la amistad de Racing con Gimnasia y Esgrima La Plata.
Todo con el matiz único que aporta una hinchada asombrosa. Que festeja cuando gana, pero que también se mantiene estoica cuando no consigue la victoria. Que lleva multitudes cuando se prende arriba, pero que también convoca miles de pasiones cuando no anda tan bien. Es Racing, es su gente...



