Cómo sería el consenso para evitar una intervención

Descartada la votación de mañana por una medida cautelar, Segura y Tinelli negociarán que el actual presidente siga por seis meses; habrá un comité normalizador con dos dirigentes de cada grupo; la presión del Gobierno
Fernando Czyz
A. Casar González
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17 de diciembre de 2015  

No lo podemos dilatar más, porque tenemos al gobierno en la espalda. Tenemos que resolver esta situación". La frase se escuchó a ambos lados de la grieta de la AFA y la dijeron tanto aquellos que apoyan a Luis Segura como quienes están detrás de Marcelo Tinelli. Los directivos se sintieron acorralados por la Casa Rosada, que los mira de reojo. Y por la Justicia, que suspendió la asamblea prevista para mañana en el predio de Ezeiza. Por la tarde, la AFA fue notificada de una medida cautelar interpuesta por Independiente Rivadavia, de Mendoza, a la que la jueza de primera instancia Gabriela Paradiso dio lugar. En este escenario, y con escaso margen de maniobra, a los dirigentes no les quedó más alternativa que trabajar para encontrar un consenso cuanto antes porque ya perdieron demasiado tiempo.

El paso definitivo hacia el acuerdo se dará hoy, cuando Segura y Tinelli volverán a encontrarse cara a cara. Será a partir de las 9, en Palermo. La salida incluye tres puntos: prórroga de seis meses al mandato ya vencido del presidente en ejercicio; que Matías Lammens asuma como tesorero en lugar de Eduardo Spinosa, y que Daniel Angelici sea el nuevo secretario general, en reemplazo de Miguel Silva. A ellos dos se les unirían otros dos dirigentes, uno de cada espacio: Rodolfo D’Onofrio, mandamás de River, y Víctor Blanco, al frente de Racing.

El gobierno de Mauricio Macri es un actor que hasta ahora interpretó un papel de reparto, pero que relojea la situación del fútbol y que ya está al tanto del reacomodamiento de las piezas. Y, así, aprobó el nuevo escenario.

El hotel Savoy, propiedad de Blanco, fue el búnker de los allegados a Segura, quien comandó la reunión. El cónclave, al que también asistió el abogado del espacio, Mariano Cúneo Libarona, comenzó pasadas las 15. Casi tres horas después, y mientras todos los directivos seguían discutiendo los pasos por seguir, Blanco y Segura se subieron a un auto de marca alemana con rumbo desconocido. Iban a ver "al Gobierno". O, lo que es casi lo mismo, a juntarse con Fernando Marín, el flamante coordinador del Fútbol Para Todos. En su reunión del martes con los dirigentes, en el edificio de la AFA, Marín les había encargado la tarea de arribar a un consenso. Segura y Blanco iban con los deberes hechos.

Según pudo reconstruir LA NACION de tres fuentes muy cercanas al asunto, Marín escuchó durante media hora la propuesta de Segura: una prórroga de seis meses en su mandato y la creación de un comité normalizador, integrado por dos dirigentes de cada espacio: Blanco y Angelici, por el oficialismo; Lammens y D’Onofrio por la oposición. Segura propuso a Lammens como nuevo tesorero y como nexo con el Gobierno por el Fútbol Para Todos. Marín levantó el pulgar: a nadie se le escapa el muy buen concepto que tiene el presidente Macri de Lammens, a quien incluso le ofreció la dirección de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). En este esquema, Angelici será el nuevo secretario general, responsable de toda la política interna de la AFA. El nombre, claro, también seduce a los funcionarios macristas: el máximo dirigente de Boca es un delfín político del Presidente de la Nación.

En el cónclave, Segura habría deslizado la posibilidad de no ser candidato a presidente luego de que expire la prórroga de estos seis meses de mandato. Todavía mantiene su cargo en la Conmebol (es tesorero) e imagina un futuro ligado a la Confederación Sudamericana. Además, parece no estar dispuesto a afrontar el desgaste físico y mental que implica una campaña electoral tan demandante como esta, que incluyó el papelón del 38 a 38 en la votación en la que participaron 75 asambleístas.

Con la luz verde del Gobierno, Segura volvió a juntarse con sus seguidores y les explicó la situación. En paralelo, concertó una reunión con Marcelo Tinelli. Ambos candidatos ya se habían visto por la mañana en el restaurante de D’Onofrio, en Palermo, y habían avanzado hacia un camino común que incluía a Segura como presidente y al tinellismo acompañando. Fue el primer paso para encontrarle una salida al laberinto institucional en el que la AFA está perdida desde hace demasiado tiempo.

Solucionar el conflicto sin la mediación del Gobierno sería una muestra de madurez por parte de los directivos de la AFA. En las entrañas del Savoy hubo quienes se pusieron firmes en mantener el llamado a la Asamblea del viernes, por más que la Justicia la hubiera suspendido. "Ahí nos hubiéramos visto la cara todos. Y sabríamos qué es lo que piensa cada uno", se escuchó de un allegado a Segura. Pero el llamado a continuar la Asamblea está suspendido por la Justicia. Y el mandato del presidente en ejercicio, agotado.

A la AFA le urge solucionar su crisis institucional cuanto antes. La crisis financiera es innegable y para resolverla debe sentarse a negociar con sus principales socios: los sponsors y el Estado. Normalizar los números será la tarea fundamental de quien asuma como tesorero, que además deberá controlar cada uno de los cheques que emita la AFA con destino a los clubes. El fútbol argentino necesita un shock de medidas económicas para evitar caer en default. Si hasta ahora se mantuvo es porque los bancos se lo permitieron. Pero en las finanzas, como en la política, el tiempo no dura para siempre. El tiempo corre como nunca.

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