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Tentado por las dudas de la defensa rival y con una gran dosis de atrevimiento, él encaró, llegó hasta el área y definió para sellar la victoria con una pincelada de buen fútbol en la gris tarde del Bajo Flores. El "U-ru-guayo, u-ru-guayo" salió de la tribuna de San Lorenzo para mimar los oídos del oriental Sebastián Abreu, que con dos tantos en el triunfo ante Racing continuó el romance que tiene con el público azulgrana.
"Sé que fue un lindo gol -por el tercero-, porque aparte sirvió para liquidar el partido y que el equipo se llevara el triunfo. En la semana analizaremos con el entrenador cuáles fueron los errores; ahora sólo pienso en que ganamos. Eso es lo que importa", comentó el delantero tras la victoria.
Lo cierto es que, ante la falta de ideas que mostró el equipo en los creadores, como Romagnoli y Franco, aparecieron los delanteros para reencaminarse por la senda del triunfo.
Como Bernardo Romeo, que ingresó en el segundo período, marcó el gol del empate que abrió el partido y le aportó movilidad al equipo. "Lo más importante es que el equipo se llevó el triunfo. En lo personal, me siento muy conforme porque creo que rendí bien", dijo.
"En el primer tiempo -analizó-, ellos tuvieron la pelota y tocaron sin profundidad, y eso nos complicó. Después, a partir del empate, nosotros mejoramos y aprovechamos las posibilidades que tuvimos."
Y a pesar de que hoy no está entre los titulares, Romeo no se desalienta: "En este momento no me toca jugar, pero trato de aportarle al equipo lo mío, que es el gol, y hoy (por ayer) por suerte se me dio."
El debutante Jorge Quinteros, en cambio, no se mostró conforme con su desempeño. "No fue el debut que esperaba; mi nivel fue malo. Pero no me preocupo, porque sé que me falta competencia y lo voy a solucionar en los próximos partidos", admitió.
En una tarde de poco brillo para San Lorenzo, la victoria llegó con la clase de Abreu y con el olfato goleador de Romeo. Y no es poco.


