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La cara roja de emoción, los músculos tensos, los brazos en V de victoria y una corrida loca hacia cualquier lugar: ahí va el Chapa Retegui gritando su gol de córner corto, en una foto que podría recortarse para contar en un futuro cómo fue la consagración de San Fernando en la temporada 2006 del hockey sobre césped local.
Festeja el Tricolor el 13er título masculino de su historia, después de vencer en la final por 4-1 a Quilmes, que era el poseedor del cetro hasta ayer. Se conmueve un club que siente el hockey en la piel y que mostró a grandes jugadores a través de su rica trayectoria.
Hoy son estos muchachos formados en los Torneos Bonaerenses de la década del 90 los que suman otro capítulo glorioso. La generación compuesta por los Corradini, los Rey, los Saliva y los Tanuscio se nutre por estos días con la frescura de sus hermanos menores (Matías Saliva, Francisco Corradini y Diego Tanuscio), surgidos de la quinta división y tan buenos como aquéllos. Y entre la juventud, dos voces experimentadas: las de Jorge Querejeta (h.), de 38 años, y Carlos Retegui, de 36, que este año también fue director técnico en pareja con Juan Ripalda, el ex arquero campeón en 2003.
"Este título es tan lindo y emotivo como el nacimiento de mis hijos Camila y Mateo. Se formó un conjunto que ama el escudo de San Fernando, a esos colores verde, azul y blanco; en mi caso, no lo considero una revancha por haberme quedado fuera del Mundial con el seleccionado; esto es otra cosa", comentó el Chapa, que ya ensaya el retiro al igual que Bici Querejeta.
La celebración en el club Ciudad de Buenos Aires, con las banderas tricolores, la música pegadiza de las trompetas y el retumbar de los bombos, se prolongó hasta bien entrada la noche. Jugadores de la primera y de la Intermedia, familiares y amigos se lanzaron en caravana por Avenida del Libertador hasta el club y, allí, los muchachos se tiraron al río en el clásico chapuzón que distingue a los campeones. Fue un tercer tiempo sin horarios, impregnado con chopps de cerveza y la felicidad después del esfuerzo de todo un año.
Con total justicia, se coronó el equipo más sólido a lo largo del certamen, que incluso soportó el desmembramiento del plantel en algunos tramos por los jugadores que emigraron a las ligas europeas. Los números hablan de manera explícita de un andar muy parejo de principio a fin. San Fernando quedó primero en la etapa regular tras 26 partidos, con 20 triunfos, 3 empates y 3 derrotas. Luego de la caída ante Banade por 2-1, en la undécima fecha de la primera rueda, ya no perdió. E incluso logró una serie de 16 victorias consecutivas, que abarcaron las 13 fechas de la segunda rueda y los tres cotejos de los playoffs.
Ayer, en la final ante Quilmes, Sanfer soportó el gol de Martín Rossetti a los 23 minutos, después de un fuerte remate. La charla en el entretiempo recompuso la situación y el campeón se convirtió en una bola de fuego, con una búsqueda permanente hacia el gol. Los quilmeños no resistieron el ritmo y llegaron los tantos de Rodrigo Saliva, Agustín Corradini, Retegui e Ibarra, estos dos últimos de córner corto, para que San Fernando se uniera al grito de ¡campeón!

