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Alfio Basile entró en el predio del Sindicato de Pasteleros, en Lomas de Zamora, a las 9.51. Aunque fiel a sus códigos comentó: "Primero voy a hablar con los jugadores. Después con ustedes", las cartas ya estaban echadas. Venía a despedirse de los futbolistas, a quienes elogiaría más tarde, y quienes hablarían loas de él.
Un minutos antes que Basile, había entrado, sorpresivamente, Roberto Trotta, quien anticipó que no se entrenaría en ningún lado hasta tener conocimiento firme del club en el que jugaría. Su presencia indicaba lo que se confirmaría por la tarde, cuando se transformó en la primera incorporación de peso del club.
A las 10.13 ingresó en el lugar Osvaldo Otero, presidente de la entidad, que, antes de retirarse, sólo hizo declaraciones de compromiso. Prefirió dejarle todo el protagonismo de la despedida al símbolo intocable de la Academia: el Coco Basile.
Los rostros estaban distendidos, pero la tristeza se notaba. Y nadie se preocupó por disimularla. Con su estilo directo, en la cancha, Basile le agradeció a sus muchachos y les dijo que no los olvidaría. A pesar del alejamiento, su fama de motivador estuvo una vez más presente: "Ustedes pueden salir adelante. Sé que lo harán. No aflojen". Enseguida, Otero le anunciaría a los referentes del plantel -Quiroz, Capria y Delgado- que el nuevo técnico sería Carlos Babington.
Después, cuando se permitió el acceso en la zona de los vestuarios, Coco, en su cuarta despedida, dejó frases con su estilo:
La última, con su indeleble sello:
Curioso destino del glorioso Racing Club, donde ya ni los ídolos quedan en pie. Es que si algo le faltaba a la entidad de Avellaneda, para seguir envuelta en lo que parece ser un derrotero sin destino, fue la despedida del técnico Alfio El Coco Basile, un hombre de sangre racinguista.
Y a pesar de que Basile fue bastante benévolo con los dirigentes, a la hora del adiós, todo el mundo sabe que no le cumplieron con lo prometido. Es decir, que Racing sigue sin encontrar el rumbo, angustiado por el desorden interno, con luchas por el poder; con problemas financieros que parecen no tener fin. Justamente, lo que no debería ocurrir en una entidad cuando se pretende torcer la suerte después de tantos desaciertos a lo largo de los años.
Siempre amparándose sólo con la ilusión de la incondicional hinchada de la Academia, fiel como pocas; que impulsa y renueva las esperanzas de tantos años de frustraciones, la que empuja para el resurgimiento. Pero basta que el equipo pierda la brújula, para que otra vez aparezcan los fantasmas del fracaso. Y entonces nadie se salva del incendio.Ni siquiera El Coco Basile.
Aquellos que están cerca de Racing saben muy bien que la solución no está en la rápida salida de un técnico, ni en la compra de uno u otro jugador; ni en la pelea por un sillón de la presidencia. Pasa, exactamente, por todo lo contrario: la serenidad en las decisiones.
Y eso es lo que parece que no ocurre en el club de Avellaneda, donde los dirigentes del oficialismo o los que están circunstancialmente en la vereda de enfrente, no dan el brazo a torcer y siempre están dispuesto a patear el tablero. La hinchada, por suerte, ya prepara las banderas para darle su respaldo a Carlos Babington. Es que ellos sólo quieren a Racing.
-Carlos, habla el Coco. No soy más el técnico de Racing y te propuse a vos. ¿Qué te parece?
-Te agradezco, Coco. Pero primero tengo que hablarlo en Huracán. La gente del Globito se portó muy bien conmigo y les debo una explicación.
* * *
El jueves por la noche, Alfio Basile había decidido irse de Racing e inmediatamente, con Osvaldo Otero, el presidente de la entidad de Avellaneda a su lado, no dudó en llamar a su amigo Carlos Babington para que ocupase su lugar.
Desde ese momento, hubo varios cruces telefónicos. De Babington a Juan José Zanola, presidente de Huracán; de Otero con Babington; otra vez de Basile con su amigo; de Otero con Zanola. Y el resultado no se hizo esperar: Carlos Babington es el nuevo director técnico de Racing y asumirá pasado mañana en en el Hindú Club.
"Le agradezco a la gente de Huracán y de Racing por permitirme el cambio en pleno campeonato. Tengo una asignatura pendiente con Racing, por aquella frustración del Ô93, cuando acariciamos el título. La hinchada es inigualable. Siempre están con el equipo, bien o mal; no le temo a este nuevo desafío".
Ayer por la tarde, en la sede de la Asociación Bancaria, en Sarmiento 337, frente a Zanola, Babington no ocultó su alegría del inesperado pase a Racing.
Y mientras Zanola pensaba en el nuevo hombre que dirigirá a Huracán -hoy, a las 11, habrá una reunión por Francisco Ferraro-, Babington tendrá que armar el rompecabezas en Racing. Por lo pronto, ya tiene a Roberto Trotta, que llega a préstamo, hasta fin de año, por 250.000 dólares, sin opción, pero River se hará cargo del sueldo y de la prima. Eso sí: Racing tiene que pagar un seguro de 2.100.000 pesos, el valor del pase.
Ya se habla de que Daniel Montenegro, volante ofensivo de Huracán, llegará a Avellaneda. Otero informó que la incorporación de Marcelo Saralegui es un hecho y que seguirán negociando por Cristian Castillo, ambos de Colón.
Babington asumirá junto con Héctor Alfano, como preparador físico, y Carlos Leone, como ayudante de campo. Del actual cuerpo técnico continuarán el doctor Carlos Ayos y Héctor Martínez, como técnico de la reserva.




