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Un puñado de gente, una banda de música y banderas argentinas sirvieron como recepción a María Inés Mato, de 34 años, la nadadora bonaerense de aguas abiertas que ayer unió los 20 km del estrecho de Fehramanrn Belt, en el mar Báltico, entre el puerto danés de Roedby y el alemán de Puttgarden, con un tiempo de 11h04m.
La hazaña tuvo otro mérito: María Inés batió el récord mundial sobre la misma distancia que estaba en poder del alemán Karl Heinz Rauert, con 11h58m, concretado el 24 de julio de 1939.
Detrás del hecho deportivo, una historia de vida, como pocas, envuelve a María Inés: a los 4 años perdió la pierna derecha en un accidente automovilístico.
"Estoy muy emocionada; tal vez pocos lo sepan, pero sólo dos personas lograron atravesar el estrecho: uno fue el alemán Rauter y la otra, yo", afirmó Mato. Y a su lado -vía telefónica-, el santafecino Claudio Plitt dio otros detalles.
"María Inés se tiró al agua, a las 6.20 -dijo-; la temperatura era de 15 grados y tuvo que luchar contra fuertes corrientes que alteraron el plan de nado; así y todo se logró un gran resultado."
Mato, estudiante de sicología, que comenzó a practicar natación a los 6 años, como parte de su rehabilitación física, ya había cruzado el Canal de la Mancha, en 1997, y con ese logro se convirtió en la segunda mujer argentina en concretarlo; la primera fue Enriqueta Duarte, en 1951.
Acostumbrada a los grandes esfuerzos, Mato compitió durante más de una década en competencias de pileta para discapacitados. En 1993 se fijó una meta: el desafío a las aguas abiertas: entre los retos, figuró la Gaboto-Rosario (60 km), varias maratones de Mar del Plata (25 km) y una Hernandarias-Paraná, la competencia más larga del mundo (85 km).
Ahora no se detiene: María Inés espera que su hazaña sea incluida en el libro Guinness de los récords; mientras, se aferra su inquebrantable voluntad.


