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ROMA (Especial).- Goles. Festejos. Victoria. Récords igualados. Y la historia de sus equipos que ya escriben sus nombres. Compañeros y rivales en igual medida cuando conviven en la selección. Figuras indiscutidas mientras viven en Italia. Se trata de Gabriel Batistuta y de Hernán Crespo, quienes el mismo día coincidieron en igualar el récord de máximo goleador de la historia de Fiorentina y Parma, respectivamente.
En la victoria por 2 a 1 sobre Milan, Batistuta festejó su gol 151 en los torneos locales, y de esa manera alcanzó a Kurt Hamrin, que hasta ayer era quien más tantos había hecho en el equipo de Florencia. El sueco los hizo todos en la Serie A y Bati marcó 16 en la B. En Parma, Crespo anotó dos tantos en la victoria por 4 a 1 sobre Torino e igualó a Gianfranco Zola, con 49 conquistas.
Pero ayer Crespo no estuvo solo, y junto con Ariel Ortega revivió aquellos exitosos momentos en River. A los tres minutos, el goleador dijo presente con un remate cruzado y a los 45 minutos lo imitó su compadre después de controlar la pelota con el pecho y definir con un zurdazo (la pierna menos hábil).
En la segunda etapa, a Crespo le sobró frialdad para poner la pelota junto a un palo ante la salida del arquero. Era el 3 a 0 y Cruz, en contra, aumentó a cuatro la ventaja, que bien pudo haber sido de cinco goles si Ortega no hubiese desperdiciado el penal que ejecutó sin carrera. En realidad, el encargado de patearlo era Crespo (ya había errado uno en la Liga), pero el número 9 accedió al pedido de Ortega y le cedió el balón, que salió desviado. En el último minuto, Cruz tuvo su revancha personal y marcó el único gol de Torino.
Con los dos tantos anotados, Crespo lidera la tabla de goleadores con nueve conquistas; su escolta es Shevchencko, de Milan, con siete.
La costumbre de Batistuta de marcar ante Milan sumó ayer un nuevo capítulo. El gol de cabeza de Bierhoff, al minuto de juego, puso en duda un final feliz para Fiorentina, pero 19 minutos después Batistuta aprovechó un error de la defensa rival y empató.
El festejo del argentino fue especial, más allá del logro obtenido, pues debajo de su camiseta mostró una remera que decía: "You are the number one, Anthony" ("Tú eres el número uno, Anthony"). Anthony es un niño enfermo israelí que admira a Batistuta y con quien el delantero compartió las horas previas al encuentro. El triunfo lo consiguió Heinrich a los 41 minutos del segundo tiempo.
En Milan, Guglielminpietro entró a los 19 minutos de la segunda etapa por Helveg y Ayala fue suplente, al igual que Balbo en el ganador.
Inter, con Zanetti, parecería no extrañar a Ronaldo. Ayer derrotó por 3 a 0 a Udinese con goles de Recoba, Vieri y Russo. Sosa poco pudo hacer para evitar el poderío del vencedor.
Bajo una lluvia torrencial, Bari mantuvo su andar exitoso. Con goles de Marcolini y Neqrouz, en dos ocasiones, venció a Piecenza, cuyos goles fueron convertidos por Rizzitelli y Dionigi. Markic tuvo una discreta actuación y fue reemplazado a los 16 minutos de la segunda etapa.
En uno de los clásicos por el descenso, Venezia se impuso por 2 a 0 a Reggina con dos goles de Maniero.
Verona festejó algo más que la victoria por 2 a 0 sobre Cagliari. El brasileño Adailton, en quien Verona tiene depositadas grandes expectativas, marcó su primer gol en el torneo. El otro tanto fue conquistado por Aglietti.
ROMA (Especial).- Los 70.000 espectadores de Roma que colmaron el estadio Olímpico estaban en silencio, desilusionados porque el modesto Lecce les impedía mantener la punta que quedaba en manos de Juventus y Lazio, que habían ganado el día anterior. El reloj marcaba el minuto 41 del segundo tiempo. El partido iba dos a dos cuando la pelota llegó hasta el botín derecho del francés Candela, quien desde afuera del área remató el balón que pasó entre numerosas piernas y descansó en la red de Lecce. Fue el 3 a 2. Suficiente para mantener la vanguardia de la Liga italiana, tras disputarse la 12a. jornada.
Totti había abierto el marcador para los locales poco antes de terminar el primer tiempo, pero a los nueve minutos de la segunda etapa, igualó Sesa. El primer cachetazo había alcanzado las mejillas de todos los presentes.
Trece minutos después, Candela anticipó lo que sería el final y puso nuevamente en ventaja al equipo de la capital italiana, aunque la alegría duró apenas seis minutos, porque Pivotto dio el segundo cachetazo.
Los nervios dominaban la escena hasta que, a cuatro minutos del final, apareció Candela y le dio el triunfo al equipo que dirige Fabio Capello. El delantero argentino Gustavo Bartelt estuvo en el banco de suplentes.

