

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La cronología comienza con el primer Mundial.
Incluso, cuando el cargo de entrenador no tenía la relevancia de ahora. Francisco Olazar y Juan José Tramutola estuvieron junto con la selección hasta la caída en la final con los uruguayos (2-4). Pero el subcampeonato marcó la despedida de ambos. Y abrió una época de incertidumbre. Tanto que hasta 1935, cuando asumió Manuel Seoane, la Argentina no contó con un DT estable. Salvo Felipe Pascucci, que dirigió el equipo amateur que tuvo un paso fugaz por la Copa de Italia 1934. Tan efímero como que se trató de debut y despedida ante Suecia (2-3).
Guillermo Stábile estaba consolidado en el cargo desde 1939. Casi una década en el puesto que no resistió al desastre de Suecia 1958. Y a partir del primer cotejo que abrió el año siguiente asumió un triunvirato integrado por Victorio Spinetto, José Della Torre y José Barreiro. Y en Chile 1962 sucedió lo mismo con Juan Carlos Lorenzo tras el paso deslucido por este torneo: se fue el Toto. Hasta completar aquel año, a veces Néstor Rossi y otras Jim López condujeron la selección. Hasta que a partir de 1963 se hizo cargo Horacio Amable Torres.
Pero el Toto Lorenzo sería el primero que tendría otra oportunidad en un Mundial. Entonces volvió en Inglaterra 1966. Y después de esos cuatro partidos se marchó definitivamente. Así se inauguró una nueva etapa de cambios e inestabilidad. Se sucederían en el cargo nombres como los de Jim López, Carmelo Faraone y Renato Cesarini. Y tanta desorganización desencadenó que, poco meses antes de Alemania 1974, Vladislao Cap asumiera el puesto. Se despidió tras el Mundial y amaneció otra era.
Con César Luis Menotti comenzó una etapa desconocida: la de la organización, donde la selección finalmente fue una prioridad. Y el título en la Argentina 1978 le permitió al Flaco conservar el puesto. Por primera vez una Copa del Mundo no se devoraba al entrenador... pero porque acababa de consagrarse campeón. Tanto que la decepción en España 1982 sí apresuró su salida, para que Carlos Salvador Bilardo inaugurase un ciclo similar: el campeonato en México 1986 representó su continuidad. Y el subcampeón de Italia 1990... la despedida.
Idéntica política de designaciones guió el destino de Alfio Basile, tras los Estados Unidos 1994, y a Daniel Passarella, luego de Francia 1998. Para ninguno hubo renovación de sus contratos. Hasta que apareció Marcelo Alberto Bielsa.



