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ROSARIO (De un enviado especial).- Cada partido de hockey sobre césped es un milagro en sí mismo, por el riesgo que implica y por el muy bajo porcentaje de lesionados que se registra en los córners cortos. Así como un rugbier prepara su cuerpo para soportar tackles desde muy pequeño, también los jugadores de hockey tienen una especial habilidad para eludir bochazos, anticiparse y hacer ese cabeceo instintivo ante el voraz recorrido de la bola. Entonces, las situaciones desafortunadas se reducen.
Sin embargo, la evolución física y técnica de los jugadores provocó que año tras año el juego fuese más explosivo y dinámico, con gestos más potentes y veloces. La Federación Internacional advirtió sobre la cuestión y empezó a preguntarse: ¿Qué hacer para proteger a los protagonistas en el córner? Antes de que comenzara este Mundial hubo una junta médica entre todas las delegaciones y se debatió sobre este tipo de prevención. Todavía no está reglamentado el uso obligatorio de máscaras para las cuatro jugadoras que defienden el córner junto con la arquera, pero son mayoría las que recurren a ellas.
Si se rescata alguna postal de Sydney 2000 o de Perth 2002, se observará que ninguna de las Leonas se protegía la cara, excepto algún accidente previo en un entrenamiento. Ahora todas lo hacen, frente a tiros que pueden alcanzar los 105 km/h y conllevan un peligro latente. Sebastián Rosasco, médico de la Argentina, opina: "En la junta hubo diversas propuestas -además de las máscaras-, como el uso adicional de chalecos que se coloquen sobre la cabeza abrochados con un abrojo, o la utilización de guantes. Pero el desafío es hacerlo lo más rápido posible. Si en cada córner vas a tardar cinco minutos para ponerte una armadura, se desvirtúa lo que indica el reglamento en esas situaciones de juego".
La jugadora que asume el mayor riesgo es la que defiende el poste, porque cubre ese sector con todo el cuerpo; es allí adonde apuntan artilleras implacables, como la holandesa Maartje Paumen o la argentina Noel Barrionuevo. También la picadora (la que sale disparada a defender el tiro) se expone a una lesión seria, fundamentalmente en sus piernas y en sus manos. El tema ya forma parte de la agenda de la FIH, para un deporte siempre abierto a los cambios reglamentarios y tecnológicos.
Los dolores lumbares, un problema

