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MADRID.- Paseando por Avila, un milenaria ciudad amurallada del norte de España, Héctor Cúper descubrió que lo logrado este año en el Mallorca no es chiste. "Me crucé con un grupo de muchachos de 15 o 16 años. Cuando me vieron me pararon y me regalaron un llavero. No pensé que era tan conocido. Ese gesto fue muy importante para mí, sentí algo muy profundo, me conmoví...", explica el ex técnico de Lanús y de Huracán.
Conmoción es también la que se vive en Palma de Mallorca, la capital de las islas Baleares, un sitio paradisíaco donde el turismo y el mar son los dos ejes centrales de una vida muy diferente a la de Buenos Aires o Madrid. Aunque ahora los mallorquines tienen algo en común con las dos capitales: la pasión por el fútbol, de la que, en buena parte, son responsables cuatro argentinos.
Cúper es el entrenador, pero Carlos Roa, Oscar Mena y Gabriel Amato pusieron su parte en la cancha para que el Mallorca, un club con 14.000 socios que en sus 86 años de existencia sólo disputó 11 temporadas en primera división, esté hoy en los puestos de vanguardia de la Liga Española, en la final de la Copa del Rey -que jugará el 29 de abril ante el Barcelona, en Valencia- y muy cerca de jugar la Recopa de Europa.
¿Milagro? Cúper prefiere explicarlo de otra manera. "Tenemos nuestras convicciones y las mantenemos. Intentamos jugar bien y buscamos lo que buscan todos: ganar." Es sencillo decirlo, pero a su llegada a España el ex jugador de Ferro y Huracán encontró ciertas dificultades. La mayoría partía de un hecho inevitable: nadie lo conocía.
"Llegué como un desconocido. La gente y la prensa decía que no sabía de fútbol español. Se decía que traía a mis jugadores... Era todo una incógnita y la gente tenía dudas. Ahora, con esta campaña, todos tienen una sonrisa en la cara. Y yo, la verdad, le estoy muy agradecido a este lugar", confiesa.
Cúper tiene a toda la familia en Palma. Su mujer Cyntia y sus tres hijos: Santiago (11), Agustina (10) y Emilia (5). Y, naturalmente, vivir con el mar Mediterráneo como escenografía tiene sus ventajas. "Todos se manejan acá con una libertad que en Buenos Aires no existe. Los peligros son mínimos, y el bienestar no es sólo económico. No hay robos, no hay problemas de tránsito... Es una armonía que trato de explicar de alguna manera: permite vivir, y con la euforia que hay en la isla nos hemos convertido en los receptores directos del cariño de la gente", relata.
El hecho de haber llegado a Mallorca casi de un día para el otro, hizo más vibrante aún la experiencia."Estaba trabajando el año pasado en la pretemporada con Lanús y jamás imaginé que un equipo español iba a venir a buscarme. En el fondo había comenzado a pensar en buscar experiencias nuevas, en salir del país. Creo que vinimos en el momento justo", sostiene. Y explica su filosofía:"Yo nunca sueño, sino que vivo intensamente el momento. Por eso nunca me descarto para nada, ni siquiera para dirigir en un futuro a la selección".
Como la mayoría de los equipos en el fútbol español, el Mallorca no brilla, pero sus jugadores entran en la cancha sabiendo qué hacer. "El equipo juega con un 4- 3- 1- 2 y a veces con un 4- 4- 2. Jugamos en zona y nunca hacemos marcas personales." Con ese esquema suma ya 43 puntos en 28 fechas, producto de once victorias y diez empates.
Empató con el Barcelona y con el Real Madrid y batió como visitante al Atlético. Si al comenzar la temporada el objetivo era salvarse del descenso, en los meses siguientes apareció una posibilidad impensada: ganar la Copa del Rey y jugar la Recopa de Europa.
"Es muy posible que aun perdiendo la final juguemos la Recopa, ya que si el Barcelona termina primero o segundo en el campeonato se clasificará para la Liga de Campeones de Europa. Matemáticamente tenemos grandes chances de jugar la Copa UEFA, pero parece que será la Recopa...Queremos terminar lo más arriba posible en el campeonato", se entusiasma.
La renovación de su contrato es casi un hecho, por lo que seguirá pensando en la Argentina a la distancia. "Deberíamos aprender algo de los españoles, y eso es el respeto de la gente en la cancha. Acá el entrenador visitante puede tener a la gente a tres metros detrás de la espalda y no pasa nada", compara.
Son las reflexiones de un técnico argentino que llegó a España mirado de reojo y en pocos meses dio vuelta un equipo de fútbol y toda una isla.
Aprovechamiento: con varios jugadores de Valencia, el entrenador armó un equipo muy competitivo.
MADRID.- Cuando Jorge Valdano comenzó a mediados del año último la que debía ser su segunda temporada dirigiendo al Valencia se deshizo de varios jugadores. Seis de ellos - Engonga, Moya, Gálvez, Iván Campo, Eskurza y Romero -fueron a parar al Mallorca. Mientras Valdano era echado de su puesto a las tres fechas y el Valencia se hundía en el fondo de la tabla, sus ex jugadores convertían al Mallorca en una de las revelaciones del campeonato.
Pero no están solos. Carlos Roa, Oscar Mena y Gabriel Amato superaron rápidamente la desconfianza inicial de los aficionados y la prensa local, y se convirtieron en piezas fundamentales del equipo. "Amato está bien, con una buena regularidad en la que alterna picos excelentes y algunos bajones, Mena es muy parejo y Roa ya está trabajando en el gimnasio, y en menos de un mes estará en condiciones físicas de jugar. Mientras lo hizo, respondió muy bien", analiza Cúper.
De los tres, es Amato el que más reconocimiento y simpatía despierta. La temporada última jugó en el descendido Hércules de Alicante, en la otra orilla del Mediterráneo. Allí hizo dos goles en 36 partidos. En el Mallorca lleva nueve en 28, además de los de la Copa, y eso lo habilita a pasearse por Palma luciendo su marca distintiva: botines blancos.
"La gente me reconoce por la campaña, por mis goles y también por los botines. Los uso blancos desde que llegué a España. Me siento cómodo con ellos y, además, tengo un contrato más importante por usarlos", explica el ex jugador de Gimnasia, Boca, Independiente, River y Huracán.
"Mallorca es una isla de un poder muy alto, y quizá por eso no muy futbolera. Pero todo cambió con la campaña que estamos haciendo. El estadio - Luis Sitjar - se llena casi siempre, y eso motiva mucho", agrega.
Como Cúper, Amato tiene a toda su familia en la capital de las Baleares. Su mujer, su hijo de dos años y medio y la perspectiva de sumar un integrante más en agosto. "Nacerá en España", dice con un dejo de satisfacción.
A un puñado de semanas del mundial de Francia ´98, el marplatense Amato sueña con tener una oportunidad en la selección. "Estamos en la final de la Copa del Rey y en España se habla mucho de algunos jugadores del Mallorca. Creo que puede haber alguna posibilidad, pero no depende de mí, queda en manos de Passarella. Me gustaría ponerme la celeste y blanca en un amistoso, y si las cosas me salen bien, quién sabe..."
Roa, naturalmente, lo vive de otra manera. "Yo trabajo para ser titular, pero para mí ya es muy importante con estar en la lista definitiva."


