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"Tengo que terminar la facultad // tengo que terminar la facultad // tengo que..." Mariela Antoniska escribió mil veces esa frase en su mente como si fuese una penitencia y cargó con la responsabilidad de recibirse de médica durante varios años. Sus compromisos internacionales con las Leonas le impedían rendir exámenes con continuidad, hasta que después del Champions Trophy de Rosario 2004 dijo basta: abandonó el seleccionado en el que se consagró campeona del mundo en Perth 2002 y se tomó una licencia durante 2005 -consensuada con el cuerpo técnico- para retomar los estudios en la Fundación Héctor Barceló.
"Llegó un punto en que jugaba y sentía una mochila; quería recibirme porque era mi prioridad Nº 1 y no podía cumplir con las dos cosas. Ahora que tengo el título me liberé de la cabeza, estoy supertranquila porque juego y no siento esas obligaciones", confiesa la arquera, de 31 años, que se reincorporó al equipo justo para afrontar la temporada más intensa del hockey sobre césped femenino en el nivel mundial.
Ya continuará su camino con la especialización en gastroenterología pediátrica; por lo pronto, para ella y sus compañeras es tiempo de enfocarse en el Champions Trophy, que comenzará el próximo sábado en Amstelveen, Holanda. Allí ya están instaladas las Leonas, que hoy jugarán un amistoso con el seleccionado local.
-Iba a los hospitales Tornú, Fernández y Pirovano. Era cursar y dar materias todo el tiempo; aprobé las 22 y terminé. Por eso es que me desenganché por completo del seleccionado. Lógicamente que vi todos los partidos por televisión y les mandé mails a las chicas, aunque en ese momento no me picó el bichito de volver porque tenía el objetivo muy claro de la facultad. Sólo me agarraba nostalgia cuando escuchaba el himno por TV y decía "¡Uy, cuántas veces estuve ahí!".
-En 2002 te hiciste muy conocida al atajar los penales contra Holanda. Ahora, ¿qué clase de arquera sos?
-Después de cuatro años, la suma de experiencia me llevó a usar más la cabeza y ya no me acelero tanto. Por ahí antes salía más rápido frente a una jugada de riesgo y me equivocaba. En cambio, ahora estoy más cerebral, mucho más afianzada.
-¿Cómo deben encarar este Champions Trophy, teniendo en cuenta que el Mundial de Madrid se jugará en septiembre?
-No sé si lo ideal es que lleguemos al Champions en un ciento por ciento. Si mostramos un pico máximo de rendimiento ahora, lo lógico sería volver a bajar el nivel. Tendríamos que utilizar este torneo para probar cómo estamos, individualmente y como equipo. A mí me sirve, sobre todo, después de un año fuera del seleccionado. Igual, no creo que los otros cinco equipos muestren demasiado; será un torneo bastante mezquino respecto de los córners cortos y otros sistemas de juego.
-En una mirada un poco más allá, ¿qué puede pasar con la Argentina en el Mundial?
-Yo lo veo bien al equipo; somos casi las mismas jugadoras del Mundial de 2002 y con mucha más experiencia. Creo que deberíamos llegar tranquilas a la final. De las titulares, sólo faltan Vanina Oneto, Karina Masotta y Cecilia Rognoni, que es superimportante. Y hay que tener en cuenta que en ese torneo Vanina jugó poco porque se lesionó una mano y Karina entraba y salía. Fuera de ellas, hoy seguís teniendo a Lucha Aymar, a Mariana González Oliva, a Ayelén Stepnik, a Magui Aicega, a Sole García Si miramos las listas del resto de los equipos, Argentina es el que tiene la mayor cantidad de jugadoras que ganaron ese Mundial. Ojo: hay que ver cómo anda el grupo, porque todo influye. Quizá técnica y físicamente el equipo pueda no estar bien, y eso hace que no ganes. Pero por nombres y experiencia, es para ilusionarse.
-Rognoni está desafectada del equipo y se recupera de una lesión. ¿En qué te cambia a vos la estructura de la defensa sin ella?
-Cecilia es una jugadora muy completa por su pase largo, su capacidad de salida y su marca en el mano a mano. Pero hay que hacer un antes y un después de ella. Es decir: con lo que está, tenemos que armar una defensa lo más sólida posible. Más que nada, aprovechar todas las virtudes de Burkart, Aicega, Stepnik o quien juegue de líbero. Para mí es indistinto, más allá de que Ayelén siempre jugó de volante y tiene la tendencia de irse para el medio, aunque marca muy bien. Lo bueno es que, al no actuar en su puesto natural, ella sabe que debe cometer la menor cantidad de errores posible y juega mucho más concentrada.
"Nunca más volví a ver entero el partido decisivo de Perth 2002. Recuerdo que cuando volvimos de Australia repetían constantemente por la televisión la definición por penales y parte del alargue, pero nunca los 70 minutos completos. Los penales son lo último que tengo en mi memoria como imagen."
"Por ahí, como estuve fuera del equipo lo viví de manera diferente, pero yo no me sentí afectada en lo más mínimo cuando Cecilia dijo en una nota que el equipo estaba aburguesado. Depende de cómo lo haya leído o interpretado cada una. Para mí, la nota no fue agresiva para con las jugadoras, sino que las críticas apuntaron más a la dirigencia. Me pareció demasiado castigo para una jugadora."
"En un torneo me detengo a mirar quién tira y cómo lo hace en una definición por penales, pero no es que el cuerpo técnico me da un video para que haga un análisis. Tampoco creo que me sirva ver esos partidos. Nos pasó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004: cuando fuimos a los penales con Holanda no tiraron las mismas jugadoras que en Perth 2002."
"A Paola Vukojicic la vi muy bien en el arco mientras yo no estuve y toda la responsabilidad recayó en ella, porque prácticamente no alternó con otra arquera. Tanto Vukojicic como el resto del equipo rindió mucho en el Champions Trophy de Canberra 2005, más allá de que casi no hubo amistosos preparatorios de peso."
"Si bien ya se retiró del seleccionado, tengo mucha afinidad desde siempre con Vanina Oneto. Soy la madrina de Matías, su segundo hijo, y varias veces la acompaño a pasar a buscar al jardín de infantes a Maia."

