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Festejo loco vestido de verde y amarillo. Gargantas rojas de tanto gritar en el regreso a Florencio Varela. Mucho se dijo en la semana en la zona Sur; que el grande sacó al chico de su cancha, que siempre los que más tienen se imponen a los de menos recursos... El pobre Defensa y Justicia desterró cualquier predicción y mostró lo rico que es futbolísticamente en la cancha de Racing, donde hizo de local, y le ganó por 3 a 2 al rico Quilmes, que mostró lo pobre que puede ser ante la adversidad.
Defensa invirtió bien: tiene a Cristian Zárate, millonario en gambetas y estrategia. Juan Carlos Zuleta y Jorge Galleguillo aportan a la caja de ahorro del fútbol y el resto cuida con garra y criterio lo recaudado.
Con esos valores depositados, el equipo dirigido por Jorge Burruchaga se acercó más al torneo reducido por el segundo ascenso y bajó a Quilmes, que hacía 14 partidos que no perdía, de la punta del certamen, que ahora quedó nuevamente en manos de Huracán, a dos puntos.
El partido fue muy bueno por una simple razón: ambos equipos necesitaban la victoria. Quilmes sabía que debía imponerse desde que comenzó el encuentro porque Huracán ya ganaba; Defensa, para mantener viva la posibilidad de jugar el reducido. Las cartas quedaron sobre la mesa; con los conjuntos lanzados al ataque, hubo muchos espacios, por lo que las situaciones de gol fueron permanentes.
Leonardo Lemos le ganó arriba al arquero Edgardo Arnaudo y después sólo tuvo que empujar la pelota para poner el 1 a 0. Zárate, Galleguillo y Zuleta empujaron -no con fuerza, sí con mucho fútbol- a Defensa, que llegó al empate a través de Néstor Benítez. El equipo local fue superior tras la igualdad; el partido ya no era de ida y vuelta; era sólo de ida, hacia el arco de Quilmes. El Cervecero estaba muy desconcertado; Adrián Giampietri no aparecía -nunca apareció- y era tal el desorden que Alejandro Czornomaz dejó su hábitat natural, el área, para buscar la pelota en el medio campo.
Pero el fútbol tiene esas cosas y, en su peor momento, Quilmes sacó ventajas; Humberto Váttimos capturó un mal pase de Matías Raposo y puso el 2 a 1 tras un rebote en Benítez. Defensa siguió en lo suyo; un gran desborde de Zárate terminó en un golazo de Galleguillo, que puso las cosas en orden. En el segundo tiempo se hizo justicia y Gustavo Carraro definió tras un gran pase de Zuleta.
Quilmes no pudo ni supo reponerse. Apretó sobre el final, pero el tesoro ya tenía dueño. El pobre Defensa no se dejó llevar por delante y, con una sonrisa y los bolsillos llenos de fútbol, vio como el rico se quedaba con las manos vacías.


