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SANTIAGO, Chile (Especial).- No se podía cerrar de mejor manera la única competencia internacional de running de la región. Sin un argentino en la discusión final, la definición del Circuito Nike Cono Sur 08 quedó entre el uruguayo Andrés Zamora y el chileno Jonathan Monje.
Andrés Zamora, que tuvo un comienzo de año arrollador en Punta del Este, Pucón y Escobar, comenzó a caerse cuando promediaba 2008 a causa de un par de lesiones de las que nunca pudo librarse al momento de llegar las pruebas en Bariloche, Colonia y Santiago.
Y fue Monje el que mejor supo aprovechar ese bajón del uruguayo con espectaculares performances en Bariloche y Colonia. En esta pequeña ciudad fue donde se adjudicó el circuito y el premio mayor: la Ford Eco Sport. No porque le alcanzaran los puntos, sino porque esa prueba, en los papeles, era de Zamora: un circuito rápido y llano, ideal para el velocista uruguayo.
Pero faltaba cruzar la Cordillera y esperar alguna equivocación del local y ahora máximo favorito. Eso no ocurrió.
El domingo 20 de diciembre, a las 7, la temperatura alcanzaba los 23 grados y el sol prometía calentar demasiado, más en los cerros cercanos al sur Santiago. Monje, muy concentrado, comenzó a subir con todo pegado a Zamora, que a medida que se extendía la prueba fue agobiado por la presión que también metía el chileno Patricio Contreras, uno de los protagonistas de 2007 de este circuito.
Sin bajar el ritmo, Monje se fue alejando junto a Contreras, Carlos Echeverría y Cuestas, que finalizaría en la 5» posición.
Zamora, un tremendo atleta que tiene un futuro prometedor, comenzó a sentir el cansancio y un poco de dolor en una de sus piernas y llegó décimo. Por segundo año consecutivo, Monje se llevó la gloria, pero esta vez en su tierra.
"Fue una carrera excelente. Que más se puede pedir que correr, ganar en tu país y adjudicarte todo el calendario. Puedo compartir algo con mi gente porque el año pasado se definió en la Argentina. Esta carrera tenía otro valor. Fue una carrera que la pensé más; un poco más estratégica. Aproveché mucho las bajadas y ahí invertí mucho. De todos modos me sorprendió mucho que haya podido mantener el ritmo en toda la carrera", le dijo Monje, extenuado, a LA NACION, apenas finalizada la prueba.
El ganador, otro gran corredor, inmediatamente reconoció los méritos del runner uruguayo. "Lo de Andrés fue extraordinario. Tuvo una actitud competitiva durante toda la carrera y no bajó los brazos nunca. Creo que le costó un poco en las subidas, que fueron muy duras."
Respecto de la dureza del circuito, concepto adelantado por los organizadores el día previo a la largada durante la reunión con los corredores, el ganador dijo: "Me sentí cansado en toda la carrera. Especialmente porque era un circuito que no conocía y corría con otros compañeros chilenos que me ayudaron mucho durante el recorrido".
Monje le contó a LA NACION que para maximizar su rendimiento optó por un calzado ajustado y bajo. Consecuencia de ese cambio perdió una de las uñas. "Si, perdí una uña, que espero que me deje trabajar porque uso zapatos de seguridad y son muy duros", dijo Monje que se recibió de ingeniero apenas un año atrás.
Otro que sintió satisfacción por todo lo hecho durante el año, que incluyó la victoria en los 10K de Montevideo, fue Martín Cuestas. "La carrera estuvo muy buena pero terriblemente dura. Me cansé mucho sobre todo por el aire muy denso. Eso lo sentí bastante y me lastimó. Me caí como cuatro veces terminé varias veces arriba de las plantas. La subidas eran muy pronunciadas y en las bajas veníamos muy fuertes y nos caímos bastante. Además estaba todo muy seco y no teníamos mucho de dónde agarrarnos", dijo Cuestas a LA NACION.
La alegría argentina la brindó una mujer: Andrea Doblas se impuso en la clasificación general de la competencia. "La verdad es que estoy muy contenta. Pude cuidar las piernas sabiendo que era un circuito muy duro. Había que tener en cuenta que las subidas nos consumían mucha energía y nos quedábamos sin piernas durante las bajadas y eso lo hacía muy peligroso. Corrías el riesgo de pasar de largo y tener alguna caída dura. Además sufro de vértigo, le tengo mucho miedo altura y eso hizo que me mareara dos veces", dijo Doblas, luego de la carrera.
Con vértigo también se cerró el Circuito Nike que, aparentemente, el año próximo se reconvertirá para continuar cerca de los fanáticos del running.



