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CARDIFF.- Por nivel y experiencia, Pablo Deluca bien podría ser uno de los 16 árbitros encargados de dirigir los 41 del Mundial. Sin embargo, tras una discutible selección, el referí argentino y otro grupo de jóvenes y capacitados colegas -el inglés Steve Lander, el neozelandés Steve Walsh o el australiano Scott Young- deberán contentarse con la secundaria función de ser jueces de touch.
"Por supuesto que me hubiera gustado dirigir algún partido, pero más allá de eso, en este Mundial habrá encuentros que, por la categoría de los equipos, están por debajo de alguno de los test-matches en los que me tocó actuar a mí y también a otros colegas que sólo estarán como jueces de línea", dice, sin petulancia, Deluca, que será juez de touch en los choques del Grupo C, Francia-Namibia (hoy) y Fidji-Canadá (mañana).
A los 36 años, este abogado (casado y con tres hijos, Jazmín, de 10 años; Pablo, de 9, y Belén, de 6) lleva la mitad de su vida interviniendo en pleitos rugbísticos: "Empecé a los 18, mientras todavía jugaba en Liceo Militar. Y después de haber dirigido en inferiores, en 1992 debuté como referí en primera".
-¿Qué experiencia sacás de estos días en la Copa del Mundo?
-Fundamentalmente, encontrar una gran solidaridad y espíritu de equipo entre todos los árbitros; si bien a muchos los conocía por haber compartido test-matches o torneos, ahora se intensificó la relación. Estar acá ya es todo un privilegio.
-¿Por qué se cometió la torpeza de cambiar algunas reglas en los días previos al partido inaugural?
-Mirá, los oficiales de la Copa del Mundo nos recomendaron explícitamente que se pusiera rigor en el line, en que los saltadores no sean elevados por sus compañeros por debajo de la línea del pantalón. Y los referís les respondieron: ¿Cómo? Si nosotros hace un año y medio que lo estamos tolerando, ¿por qué vamos a cambiar a tan pocos días del Mundial? Y los dirigentes replicaron, con lógica, que hace dos meses habían circulado por todas las uniones participantes las recomendaciones de cómo se iba a dirigir en la Copa del Mundo.
Es verdad, esas circulares informativas llegaron a todos lados... Fijate que no se cobraron tantas infracciones en el line; en la práctica, los equipos estaban advertidos de este cambio en las reglas.
-¿Fue difícil congeniar las distintas maneras de dirigir entre los árbitros del hemisferior Sur y los de Europa?
-Se trabajó mucho en eso; evidentemente, los jueces de Sudáfrica, Nueva Zelanda o Australia dirigen diferente de los europeos, pero se hizo un enorme esfuerzo por lograr un consenso y un estándar común.
-¿Cómo evaluarías la actuación del neozelandés Paddy O´Brien en el partido Gales-los Pumas?
-Sinceramente, teníamos una ubicación pésima en el estadio como para seguir minuciosamente su rendimiento. Lo único que te puedo asegurar es que, independientemente de la identidad del árbitro, aquel colega designado para el match inaugural como para la final siempre estará sometido a una presión, a un estrés muy por encima de cualquier partido de la Copa del Mundo. Y por ahí eso infuyó para que alguno de nosotros no compartiese sus decisiones.
-¿Qué opinión tenés del australiano Wayne Erickson, que mañana dirigirá los Pumas-Samoa?
-Confirmé, en los exámenes físicos, que tiene un estado físico excelente. Y en el aspecto técnico tiene una conducción, un manejo, realmente notable. Yo lo admiro mucho... Me encanta el trato con los jugadores, con los forwards se entiende bien y no debería tener problemas en cumplir una buena performance.
-Sin embargo, si uno se remite a su tarea en Buenos Aires, cuando dirigió los Pumas-Escocia, en 1994, no se puede compartir tus conceptos.
-No te olvides que fue su primer test-match. Y hoy es otra persona, inclusive físicamente. Además, desde entonces ya estuvo en 16 test-matches, cuatro torneos Super 12 y otros cuatro Tri Nations. Un referí que ha sido sometido a esas exigencias y aún sigue en carrera es porque ha adquirido un manejo de las situaciones por encima de la media de cualquier árbitro.


