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9 DE JULIO (Télam).- Los restos del piloto del TC Guillermo Castellanos, muerto ayer durante la quinta carrera de la especialidad disputada en Comodoro Rivadavia, fueron inhumados hoy en el cementerio de la ciudad bonaerense de 9 de Julio ante numerosas personas que le brindaron el último adiós.
Castellanos murió cuando se cumplía la sexta vuelta de la competencia tras chocar contra el auto de Pedro Dandlen, que luego involucró a otros, como los de Ernesto Bessone y Laureano Campanera, algunos de los cuales se prendieron fuego.
El piloto de 9 de Julio llevó la peor parte y murió casi de inmediato pese a la atención de médicos, bomberos y el resto del personal de seguridad.
Castellanos se había quedado sin conocimiento dentro del auto y fue rescatado por la luneta, junto con su acompañante, Carlos Silvestre, quien no sufrió lesiones.
Los restos de Castellanos fueron trasladados por vía aérea al aeroparque de Buenos Aires, para luego llegar por tierra a 9 de Julio, donde vivía el conductor de 40 años que dejó una esposa y dos pequeños hijos.
Tras el velatorio realizado en el complejo de las calles San Martín y Joaquín V. González, su féretro fue trasladado a la catedral, donde se realizó un oficio religioso.
Autoridades municipales, deportivas, pilotos y público en general participaron de la inhumación de sus restos.
Por su parte, en el Sanatorio Guemes de la ciudad de Buenos Aires, el piloto Pedro Dandlen, tras ser internado durante la madrugada, aguardaba ser operado en los próximos días de su fractura en la rodilla derecha y espera recuperarse de las tres costillas fracturadas que le dificultan su respiración.

