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TUCUMAN.- Es de los estrategos, de esa clase de jugadores que no agarra el driver como un acto instintivo en los tees de salida, sino que se enfoca en cada hoyo, elige el palo y piensa cada tiro como un cirujano con su bisturí. Quizá Leandro Marelli no apunte la experiencia como el ítem principal de su currículum, pero sí puede acreditar un gran temple para contrarrestar la angustia que, a veces, trae aparejada la competencia.
Tratándose de un chico de 18 años que todavía es amateur, esa característica significa un plus invalorable. Dicha valentía fue el sostén para sobresalir entre los profesionales y llevarse de manera categórica el 43° Abierto del Norte (TPG Tour), una de las escalas tradicionales del circuito de golf local.
Surgido del Casilda Golf Club de Santa Fe, jamás olvidará Leandro la huella que dejó en el Jockey Club. Porque totalizó 263 golpes (-21) y aventajó nada menos que por siete a la estrella local, Andrés Romero, acostumbrado desde hace unos años a codearse con la elite del golf y que participa todas las semanas por premios millonarios en el PGA Tour.
Por ser todavía un aficionado, Leandro no verá un peso de los 90.000 que hubo en juego en este torneo. Sin embargo, piensa pasarse al profesionalismo en diciembre próximo, confiado en que seguirá explotando esa potencia en los golpes y esa capacidad para mantener la regularidad del tee al green.
"Este es mi torneo", había prometido con aplastante seguridad. Y el chico, que no estaba en los planes de nadie, cumplió con creces, a tal punto que los últimos hoyos fueron una formalidad. No sólo hizo suyo el Abierto del Norte, sino que con su triunfo se convirtió en el segundo campeón aficionado en el palmarés de este certamen. El primer amateur había sido Luis Daneri, ganador en 1972 con 270 golpes.
Tan inolvidable fue para Marelli su aventura por tierra tucumana que tuvo el orgullo de compartir la ceremonia de cierre con Angel Cabrera, campeón del Masters, que asistió especialmente para la entrega los premios.
"Traté de hacer lo mismo de los tres días anteriores. En la noche del sábado traté de relajarme; charlé con mis viejos y mis amigos en la compu y me fui a dormir a la 1. Estoy contento, pero todavía me falta madurar en mi juego. Esta semana fue genial: jugué con el Pigu, el Pato me entregó el champagne... ¡Qué más puedo decir!", señaló.
Marelli parece confirmar la tendencia de los últimos años en el golf argentino: jugadores que jamás llevaron bolsas de palos como caddies insinúan buena proyección en el exterior, una vez volcados al campo rentado. Este fue el primer título profesional para el santafecino, que se entrena en la Escuela de la AAG y brilla en el ámbito amateur: este año ocupó el primer puesto en el Campeonato Nacional por golpes, fue 2o en el Argentino de Aficionados y se consagró en el último Sudamericano por equipos. Actualmente, está tercero en el ranking de aficionados 2008-09.
Dos birdies en el 17 y el 18, para una última vuelta de 68, redondearon el paseo triunfal de Marelli por Yerba Buena. El primer asombrado por la hazaña fue él, pero el hechizo también alcanzó al Pigu y al Pato, los grandes.


