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CORDOBA.– A diferencia de la mayoría de los equipos (grandes, pequeños, chicos), que toman jugar la Promoción para mantenerse en primera como si fuese un castigo, San Lorenzo actuó al juego del revés. Lo sintió como un alivio, ya que estuvo con la soga al cuello de la segunda división. El triunfo contra San Martín, de San Juan, por 3 a 1, el domingo pasado, fue el estímulo perfecto para coronar los cinco días (desde ese día, hasta ayer, jueves) más felices de 2012 para el Ciclón, en un año a contramano de su rica historia.

Perdió partidos, cambió de entrenador, amenazó el presidente con renunciar, siguieron las rencillas en el seno del plantel, el Nuevo Gasómetro fue un hervidero en varios tramos y hasta fue común esperar incidentes de diversa proporción en la Ciudad Deportiva. De todo pasó el Ciclón: en la mayoría de los casos, con culpas propias, más allá del dedo acusador a ciertos arbitrajes y algunas nubes que se posaron sobre la AFA. Contra San Martín, afloró el corazón azulgrana, adormecido en casi toda la temporada. Ayer, en el triunfo por 2 a 0 contra Instituto, en esta ciudad, por el primer choque de la Promoción, aparecieron la personalidad y el fútbol de un equipo preparado, a diferencia de su adversario, para afrontar tamaño desafío.
El domingo, en su casa, vestida como nunca de azulgrana, seguramente se acabará el suplicio. Aunque, a partir del lunes, no deberá olvidarse de los grotescos en los que se mezcló en los últimos años.
Toda una curiosidad es este San Lorenzo, que celebra el triunfo con dos goles de Carlos Bueno (capturó un rebote que había fabricado por un remate anterior y estableció un gran cabezazo), que a los 32 años es una especie de salvador circunstancial. El uruguayo es una contradicción en sí misma: llegó al club por recomendación de Leonardo Madelón, el anterior entrenador. La convivencia con Ricardo Caruso Lombardi, su reemplazante, es de regular para abajo. Se cuentan varias historias, en las que suele estar involucrado en discusiones, rabietas y polémicas. Se enoja con todos, sobre todo, con algunos periodistas que no quiere identificar. "Yo no estoy quemado con leche", explica, luego del triunfo, aunque no aclara del todo lo que intenta decir. Tal vez, se refiere a las peleas internas que algunos cuentan, tema que al uruguayo enfada bastante. "Son mala leche", grafica, arrabal y futbolero.
Es la primera vez que la gente lo despide con el clásico "uruguayo, uruguayo", cuando fue reemplazado por Gigliotti, su enemigo íntimo. Tiene contrato hasta diciembre, aunque advierte que se irá ahora. A Peñarol, exactamente. Aunque es una operación que se resolverá en pocos días más, su salida es una cuestión de tiempo. "Este triunfo es todo nuestro. Dimos un gran paso. Se lo dedicamos a la gente", señala Charly, un hombre experimentado, diferente a aquel de paso fugaz por Boca.
Ayer, marcó dos goles decisivos. El domingo, anotó otros dos, fundamentales en la reacción contra los sanjuaninos. Tiene ocho conquistas en el semestre, una marca no demasiado explosiva, pero interesante en uno de los peores semestres de la historia santa.
El paso ganador de San Lorenzo se refleja en las miradas: siempre tristes, preocupadas o inquietas, la salida de los jugadores azulgranas del estadio cordobés exponen otra realidad, como si se tratase de otro mundo. Alivio, esperanza, alegría, en ese orden. Bueno hace chistes con sus compañeros, cuando se sienta en el banco de suplentes, reemplazado. Gigliotti intenta un lujo, impropio de su pasado reciente. Hasta Carlos Abdo, el presidente, de ánimo volátil, cuenta una infidencia, con el sugerente gesto del ex delantero de All Boys y Leandro Romagnoli en el banco. "Le había desafiado el sistema táctico a Caruso, porque me parecía que era un poco defensivo. Me dijo que Tellechea debía cuidar su sector, porque era peligroso. Y así fue...", cuenta, ahora, cuando el mundo San Lorenzo se parece a una esperada primavera.
El invierno, parece, se acabó.
Caruso: "se dio todo lo que planificamos"
CÓRDOBA.– Volvió a ser el verdadero Ricardo Caruso Lombardi. Con chispa, con bromas, un mundo de la exageración. Tanto, que hasta le sugirió un parecido a un cronista con Sergio Denis. "El equipo respondió. Se dio todo lo que planificamos", comentó, como si se tratase de un exigente cultor de la previsión. "Planteamos este partido. Había que aguantar los primeros minutos y después lo definimos de contraataque. Así me saqué una gran mochila de encima", analizó el DT, feliz, como pocas veces desde que asumió en San Lorenzo, días antes del 1-1 con Racing.
"Pudimos haber hecho algún gol más. Ahora estamos más tranquilos y debemos cerrar la serie en casa", contó el entrenador, bastante aliviado.
ABDO, CON DUDAS Y LLANTO
Luego del segundo gol, el presidente se quebró en el palco. Más tarde, dejó dudas por su continuidad: "No es tiempo de hablar de eso".
"Sabía que por mi pasado en Talleres no me iban a recibir bien. Por suerte nos salió de la mejor manera. Fuimos inteligentes y tuvimos espacios para el contraataque, algo fundamental"
Julio Buffarini
"Hicimos un gran esfuerzo, ganamos bien, pero ahora no nos podemos relajar, sería un gran error. Eso sí: dimos un gran paso para quedarnos en Primera"
Néstor Ortigoza
"Se notaron las ganas de ganar y, sobre todo, demostramos estar tranquilos. Siempre impusimos el ritmo y no entramos en el juego de ellos, que es un peligro. La gente se merece el reconocimiento por este triunfo"
Enzo Kalinski
"Ahora sólo falta un paso más. Ahora espero que cerremos este duro camino todos juntos, el domingo, en nuestra cancha"
Pablo Migliore
"Nos queda una mínima esperanza y vamos a aferrarnos a ella. Hay que recuperarse cuanto antes, ahora hay que levantar a los muchachos porque peor no podemos estar"
Darío Franco



