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SYDNEY (EFE).- Los cíclicos cuestionamientos que recibe el boxeo recrudecieron tras el fallecimiento del pugilista australiano Ahmed Popal, víctima de un traumatismo craneal que derivó en un coma profundo tras una pelea que sostuvo el viernes último, en Melbourne, frente a su compatriota Tony Papa, por un título regional de peso pluma.
Popal, de 29 años, que sufrió lesiones irreversibles tras golpear la cabeza en el piso del ring, se agrega a una lista de más de 600 boxeadores que dejaron su vida en un cuadrilátero o en un centro asistencial tras sufrir lesiones durante una pelea.
La nueva tragedia sobre un ring resulta otro punto de apoyo para quienes en todo el mundo reclaman la abolición de la actividad, por considerarla excesivamente riesgosa para quienes la practican. La controversia entre detractores y sostenedores del boxeo es de añeja data.
La cantidad de pugilistas fallecidos en los últimos años hizo que la penosa suma, a lo largo del siglo recientemente finalizado, superara los seiscientos, mientras que en medio del debate todavía no surgen soluciones eficaces para evitar más muertes.
Como es sabido, muchos de los boxeadores muertos en esas circunstancias no fueron principiantes. Varias figuras destacadas también resultaron víctimas, como Benny Kid Parett, en 1962 (tras pelear con Emile Griffith), Davey Moore, en 1963 (luego de medirse con Sugar Ramos) o el argentino Alejandro Lavorante (en 1964, después de enfrentarse con John Riggins).
Quienes sostienen que el boxeo no debe seguir prácticandose hacen referencia a las serias lesiones que, aun sin ocasionar la muerte, su práctica puede causar. Entre ellas, la llamada "demencia pugilística", caracterizada por la pérdida gradual de funciones nerviosas.
En los últimos doce años, la cantidad de muertes en el boxeo que tomaron estado público alcanzó las dos docenas. Curiosamente, de las más recientes, varias se habían producido tras combates desarrollados en Tokio. Así, en febrero de 1997, el welter japonés Hiroyuki Hiranuma murió dos semanas después de realizar una exhibición; en octubre de ese mismo año, el también nipón Akir Daiga falleció tras quedar en coma profundo al ser noqueado en un combate por el título gallo junior de ese país, y en octubre de 1998, Ken Katagiri murió luego de pelear por el título gallo japonés frente a Fusaaki Takenaga, siempre en esa ciudad.
SYDNEY (AFP).- Tras la muerte de Ahmad Popal, médicos australianos solicitaron ayer la prohibición del boxeo. Michael Sedgley, presidente de la Asociación Médica del estado de Victoria, donde se desarrolló la pelea que le costó la vida a Popal, describió a la actividad como "desleal y muy arriesgada", y advirtió que los boxeadores se exponen a sufrir graves lesiones cerebrales o enfermedades a largo plazo. "La comunidad debería tomar una decisión", dijo Sedgley.

