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"Me gustaría jugar más seguido. Estoy en condiciones de hacerlo, me parece extraño que no me designen tanto como antes..." La frase no pertenece a un jugador de fútbol, sino a un referí. Es más: a un árbitro que fue elegido por los dirigentes de la primera B Nacional como el mejor de 2002. Ese juez es Luis Bongianino, el que denunció un intento de soborno en su contra el 3 de mayo último, en Comodoro Rivadavia, antes del partido entre la CAI y San Martín, de Mendoza. La fecha siguiente a aquel episodio, Jorge Romo, director del Colegio de Arbitros, preguntó cuál era el partido más caliente de la próxima jornada. El fixture indicaba Almirante Brown, de Arrecifes, v. El Porvenir, un choque decisivo en la lucha por no descender. Y allí fue designado Bongianino. Sin embargo, después de ese reconocimiento, el referí desapareció de las canchas argentinas por dos fechas, y luego alternó más ausencias que presencias hasta el final del torneo. Como un tardío premio, se lo designó para dirigir Arsenal v. Gimnasia, por la última fecha del torneo Clausura de primera división que acaba de terminar.
Han pasado poco más de dos meses desde aquel 3 de mayo. Ese día, antes de jugarse el partido por la 13a. jornada de la B Nacional, la policía detuvo a Jorge Farías Bustamante cuando se aprestaba a entregarle 4800 pesos a Bongianino, que había simulado aceptar el dinero. Luego de un primer período de investigación, el juez de Instrucción Número 3 de Comodoro Rivadavia, José Rago, decidió el procesamiento de Farías, al que encontró penalmente responsable de violar la Ley de protección y fomento al deporte, número 20.665. Por tratarse de un delito cuya pena máxima es tres años de prisión, el magistrado le concedió la excarcelación bajo caución juratoria por carecer de antecedentes. Próximamente irá a juicio oral.
Si bien no hubo mayores precisiones sobre la pregunta central de esta investigación -quién pudo estar detrás de Farías-, la causa transitó por caminos inesperados. El juez tomó dos medidas de las que espera aún respuestas: libró un exhorto a Córdoba para tomarle declaración testimonial a Diego Bobatto, presidente de Instituto, y pidió en la AFA un informe para averiguar si Farías es socio de algún club del sur del Gran Buenos Aires que juegue en esa categoría.
¿Por qué el juez quiere escuchar a Bobatto? Así lo explicó Rago: "Nos queda una parte de la causa sin esclarecer, por lo menos hasta ahora. El presidente de Instituto realizó unas declaraciones al diario La Voz del Interior en las que relacionó a Quilmes con el hecho. Por mi parte, pude averiguar que el hombre es de esa zona, precisamente de Lomas de Zamora. Aunque vive en La Boca, los pasajes para venir a Comodoro los reservó en el Sur del Gran Buenos Aires".
Consultado, Bobatto afirmó: "Cuando sucedió el intento de soborno a Luis Bongianino dije que si alguien quería beneficiar a un equipo que pelea el descenso (CAI), cuando juega con otro que lucha por ascender, quien podría tener la intención de beneficiarse con estos hechos sería otro club que aspira al ascenso de categoría. En ningún momento cité a Quilmes. Me llamó la atención que sus dirigentes se sintieran perjudicados por mis dichos".
Daniel Razzetto, titular de la entidad cervecera, comentó: "Me parecieron desafortunadas las declaraciones del presidente de Instituto. Pone en juego el prestigio de instituciones deportivas argentinas muy importantes".
Ante este panorama, Rago casi no tiene dudas sobre adónde apunta, descartaría la relación de los comodorenses, y su mirada señalaría al Sur del Gran Buenos Aires. Mientras tanto, Bongianino les manifestó a colegas suyos su enojo por la situación que vivió en las últimas semanas al no tener continuidad. En público, trata de mantener un perfil bajo. Pero algo deja en claro: "Por ahí molesté a alguien con esta actitud. Estoy con bronca. Actué bien, pero los hechos no fueron gratos conmigo".

