El equipo del año se arma con el sello de los grandes

De lo global a lo individual, los principales clubes del país marcaron la diferencia en una temporada atípica, con títulos de River (Libertadores), Boca y Huracán; Ramiro Funes Mori, Tevez y Ruben, los jugadores más gravitantes
Christian Leblebidjian
Luis Botto
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26 de diciembre de 2015  

Fue una temporada atípica, a tal punto que el campeonato local, con 30 equipos, arrancó en febrero y terminó en diciembre con dos Liguillas, y la Copa Libertadores volvió a verse interrumpida por la Copa América de selecciones. Entre una cosa y la otra, hubo muchos cambios, ya sea de nombres y de realidades. Lo cierto es que, en compañía de los títulos obtenidos, los grandes coparon la escena desde lo global a lo individual.

River ganó la Copa Libertadores después de 19 años y también se hizo de la Recopa Sudamericana y la Suruga Bank; Boca rompió la sequía de más de tres años sin vueltas olímpicas consiguiendo el torneo local y la Copa Argentina; Huracán dio el golpe ante el conjunto millonario en la Supercopa Argentina y llegó a la final de la Copa Sudamericana; Independiente se levantó de la mano de Mauricio Pellegrino y Racing, el último campeón de 2014, confirmó con Diego Cocca sus buenas participaciones en cada torneo donde se anotó. San Lorenzo, con Edgardo Bauza, mantuvo las aspiraciones internacionales, aunque luego la merma física le pasó factura a un grupo bastante experimentado. Lo dejó sin nafta, como reconoció el propio Patón, pero aún así logró con el último esfuerzo terminar segundo para ingresar en la Copa Libertadores 2016, un escenario que obsesiona a los grandes.

En este contexto, si se tratara de armar un equipo ideal de 2015 del fútbol argentino, en función de las participaciones locales e internacionales, habría nombres que se caerían de maduro desde su elección, por el rendimiento que tuvieron y lo gravitante que terminaron siendo para sus equipos en este año que llega a su fin. Los primeros de la lista son Carlos Tevez (Boca), Ramiro Funes Mori (River) y Marco Ruben (Rosario Central), pero hubo varios futbolistas destacados. Eso sí: 13 de los 18 (haciendo extensiva la lista a un banco de suplentes) son integrantes de equipos grandes.

Tevez volvió por amor a la camiseta y cuando todavía podría haber continuado tres años más jugando en alto nivel en Europa. Campeón en todos los clubes donde jugó, teniendo en cuenta que salvarse del descenso con Hest Ham fue como dar una vuelta olímpica, no hay precedentes de un futbolista que haya vuelto al fútbol argentino siendo su último partido en Europa la final de la Liga de Campeones. En este caso, la que Juventus perdió con el Barcelona de Lionel Messi, uno de los tantos de la lista. Y el regreso de Tevez no se quedó sólo en lo sentimental, sino que generó una revolución futbolística en un Boca al que llevó al bicampeonato, tanto en el torneo local como en la Copa Argentina. Su incidencia fue clave, decisiva para el repunte xeneize.

Funes Mori fue el alma del equipo que ganó la Libertadores y uno de los que más extrañó Gallardo en la reconstrucción de River con la mira en el Mundial de Clubes. La Premier League posó sus ojos sobre él y, con esfuerzo y muy buenos rendimientos, hasta parece haberse adueñado del puesto de segundo central en la selección argentina. Dejó suelo argentino antes de lo previsto por el Muñeco.

Marco Ruben fue el motor de Rosario Central. Participó en forma directa en 24 de los 47 goles del equipo en el torneo local, aportando 21 tantos y 3 asistencias. También le dio fuego ofensivo en la Copa Argentina, en la que el canalla fue subcampeón tras el polémico arbitraje de Diego Ceballos en la final con Boca.

El dominio de los grandes se nota con las presencias de Barovero (River), Lollo (Racing), Sánchez, Kranevitter y Vangioni (River). Pero no todo se mide en títulos. También hubieron futbolistas que no levantaron ninguna copa, aunque igual integran el equipo más destacado; el privilegio que tuvieron de acceder al G11 (grupo titular) luego de que hayan participado más de 900 jugadores en el reality del fútbol argentino, tomando como referencia la utilización de los entrenadores de 30 jugadores por cada equipo. Entre ellos se destacan Ignacio Fernández, el zurdo volante creativo de Gimnasia, que se lució aportando 9 goles y 6 asistencias; Ignacio Malcorra, otro héroe silencioso, tomando la posta del zurdo Mancuello en la primera mitad de 2015: el volante de Unión tuvo un año extraordinario, hizo 9 anotaciones y aportó 9 asistencias dentro de la estructura del ofensivo equipo de Madelón. Además, Lucas Zelarayán concretó 5 goles y 6 asistencias para Belgrano, y Javier Pinola confirmó en Central la jerarquía con la que venía jugando en las últimas diez temporadas en Nuremberg, de Alemania, no sólo mostrando solidez y presencia para la marca, sino también cruzando a campo rival y tomando la lanza para ser el primer atacante del equipo de Coudet. Que le hayan puesto su nombre a una tribuna del estadio de Nuremberg contrasta con las pocas chances que tuvo de ser parte del seleccionado en todo este tiempo.

En el grupo de los 13, de los futbolistas más destacados de los grandes, aparecen Barovero, Lollo, Funes Mori, Sánchez, Kranevitter, Vangioni, Lodeiro y Tevez entre los titulares; Marcos Díaz, Maidana, Tagliafico, Vismara y Bou entre los relevos.

Lodeiro fue una grata revelación en función de cómo se entendió con Tevez (él, Pablo Pérez y Calleri fueron los que mejor feeling futbolístico generaron). El zurdo, que tomó un lugar importante a partir de su gol a River en el Monumental, tuvo un año más que aceptable en lo global, con 5 goles y 11 asistencias, contando las participaciones xeneizes en la Libertadores, el torneo local y la Copa Argentina.

La lista puede ser más amplia. Hubo futbolistas que respondieron bastante bien, pero que quedaron afuera por no superar a los anteriores mencionados. Igualmente, pueden sentirse ganadores en la temporada: Sebastián Saja (Racing), Sergio Vittor (Banfield), Israel Damonte (Estudiantes), Franco Cervi (la grata aparición de Central, junto con Giovanni Lo Celso), Martín Benítez (Independiente), Alejandro Gagliardi (Chicago), Wanchope Ábila (Huracán), Leandro Fernández (Godoy Cruz), Ezequiel Cerutti (Estudiantes) y Lautaro Acosta (Lanús). Ezequiel Cerutti fue de menor a mayor y terminó luciéndose con Gabriel Milito como DT, consiguiendo 4 goles y 8 asistencias, y destacándose por su velocidad y explosión, como los viejos wines.

En referencia a los entrenadores, el gran ganador del año fue Marcelo Gallardo, por haber llevado a River a la cima de la Copa Libertadores y darle continuidad a los títulos internacionales. Luego Eduardo Coudet, logrando imprimirle un fútbol de alto vuelo a Central, y también Rodolfo Arruabarrena, reencauzando a Boca a la senda victoriosa tras varias temporadas sin consagraciones.

Paradójicamente, los grandes (lejos de conformarse con lo conseguido este año) buscarán superarse en 2016. Porque, incluso para los más poderosos, lo más difícil no es llegar, sino mantenerse.

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