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MAR DEL PLATA.- Fecha: 21 de enero. Situación: entretiempo del partido Boca-Racing por la final de la Copa de Oro. Hora y lugar: 23.5. Vestuario de Boca, en el estadio Mar del Plata. Protagonistas: Gustavo Barros Schelotto y Héctor Veira. "Bueno, muchachos, no me gustó para nada lo que hicieron en el primer tiempo, así que entran Serna por Gustavo y Ruiz por Calvo", ordenó el Bambino Veira.
A Gustavo Barros Schelotto no le gustó para nada la decisión. Miró para abajo, comenzó a caminar de un lado para otro y de la bronca le empezó a pegar patadas a las paredes. Y sus golpes se escucharon.
-¿Qué le pasa, pibe? (Veira).
-Estoy con bronca... (Gustavo).
-¿Por qué? (Veira).
-Y... no es justo que me saque, bah, en realidad nunca me quiso (Gustavo).
-No es cierto, pero tenés que entender que necesito buscar variantes, por eso hago los cambios (Veira).
-Andá, sos un... (y allí el jugador utilizó un burdo calificativo relacionado con la causa penal en la que se vio envuelto Veira por violación de un menor).
-¿Cómo? (Veira).
En ese instante, el entrenador de Boca se acercó más al jugador para hablarle cara a cara. Gustavo tiró una patada y el Bambino retrocedió perdiendo el equilibrio.
-Ah, no..., eso no te lo permito, mañana te volvés a Buenos Aires. Y te aclaro algo, ¡mientras yo sea el técnico de Boca, vos no jugás nunca más! (Veira).
* * *
En medio del tumulto, nadie entendía nada en el vestuario. Bermúdez y Fabbri, los más experimentados, intentaban contener a uno de los mellizos, mientra su hermano Guillermo no intervino en ningún momento. Del otro lado, los integrantes del cuerpo técnico contuvieron a Veira.
Tal como se lo había anunciado, el entrenador desafectó del plantel a Gustavo, quien se volvió a su casa de La Plata, después de una escala en Miramar. Mauricio Macri, por su parte, estuvo reunido con Veira en el hotel Torres de Manantiales hasta las 3 de la mañana y le dio el apoyo al entrenador por la medida adoptada.
El clima estaba enrarecido en la cancha. Muchas caras largas en Boca y eso no era solamente el producto de la pérdida de la Copa de Oro en una definición por penales con Racing. Veira se presentó en la conferencia de prensa habitual post-partido y en un momento explotó con una pregunta referida a un dicho de Ramón Díaz sobre el próximo clásico: "¿Vos me estás hablando en serio pibe? porque yo contesto preguntas serias nada más. Así que... Buenas noches...". Se levantó y se fue de nuevo al vestuario. Apenas había contestado tres o cuatro cuestiones, pero su cabeza estaba en otro lado.
¿Otro dato? Veira quería irse cuanto antes. Ni bien Angel Sánchez marcó el final, el Bambino se levantó y enfiló hacia el túnel, olvidándose de los penales.
La historia entre Gustavo y Héctor Veira no empezó en el estadio mundialista. Cuando el volante llegó a Boca hace seis meses tuvo que esperar ya que venía de una lesión en su pierna derecha. Una vez recuperado, el entrenador lo empezó a poner en el banco de los suplentes en el Clausura, pero nunca tuvo continuidad. Ya recuperado, comenzó a tener esa continuidad en estos partidos. Ante Independiente Gustavo jugó todo el partido, pero no terminó de convencer a Veira.
En una práctica de fútbol en la semana, el técnico había ubicado a Gustavo entre los titulares, pero después de media hora decidió reemplazarlo por Luis Calvo. Esto destruyó anímicamente al mellizo. Ese día se sentó sobre una pelota durante un cuarto de hora y veinte minutos antes de que terminase la práctica se subió al ómnibus y esperó a sus compañeros allí sentado.
Este hecho no produjo separaciones en el plantel, pero todos los jugadores quedaron golpeados por la situación. Hasta Martín Palermo, hombre que había realizado un buen partido con dos conquistas, se fue diciendo: "Tengo bronca interna, por eso no festejé los goles. No hay nada que festejar, sabemos que al equipo le falta mucho. ¿Si algún compañero me lo reprochó? La bronca es mía y un gol no cambia nada". El goleador, inclusive, tuvo un entredicho con un hincha de Racing a la salida del estadio.
Juan De Turris, uno de los dirigentes que está en esta ciudad, sostuvo: "Gustavo fue desafectado por el cuerpo técnico por una medida disciplinaria y en las próximas horas tendrá una charla con Macri y Cirillo para encontrarle una solución al tema".
Durante la definición por penales en el partido final, la hinchada de Boca gritó y alentó como siempre al equipo. Claro, ninguno de ellos sabía que Boca, más allá de perder con Racing, había sufrido otro golpe.
LA PLATA.- "No estoy arrepentido de nada, pero quiero seguir jugando en Boca y cumplir mi contrato." La desafiante frase de Gustavo Barros Schelotto se escuchó ayer por la tarde en su domicilio particular de esta ciudad. La tumultuosa noche marplatense ya había quedado atrás, pero los ecos no se habían acallado ni mucho menos. "Ahora, el lunes me reuniré con José Cirillo y con Ricardo Schlipper, mi representante, para definir la situación", explicó el mellizo.
De regreso en el domicilio de sus padres, también triste por el conflicto desatado, Gustavo intentó mantenerse firme y hasta comentó que pensaba ir a correr por los bosques platenses para no descuidar su estado físico. "Lo que sucedió ya pasó, pero me sorprendió porque nunca me había sucedido una cosa así. No pienso contar lo ocurrido, eso quedará entre Veira y yo, como si fuese nuestro secreto. Pero sí quiero salir al cruce de las estupideces periodísticas que ya he escuchado y que indican que yo le reproché mi cambio por el de Serna", indicó.
Por último, Gustavo elevó un agradecimiento: "Les debo la atención y el apoyo a mis compañeros y también a ex dirigentes de Gimnasia".
MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- "Mientras yo sea el técnico de Boca, Gustavo Barros Schelotto no juega nunca más. Cometió un acto de indisciplina y en esto no se puede dar marcha atrás. Bajo ningún punto de vista voy a decir lo que ocurrió, pero Gustavo no va a seguir en el plantel. Es una determinación dolorosa, pero es así." La expresión conmovida y los ojos vidriosos acompañaron cada una de las palabras de Héctor Veira, ayer por la tarde, tras el entrenamiento de Boca.
El técnico se había negado hablar a la mañana sobre el controvertido caso, pero en horas de la tarde cambió de opinión. "No guardo ningún rencor para Gustavo, le deseo lo mejor, pero me duele tener que tomar esta determinación por primera vez en mis 18 años de carrera. Dirigí muchas estrellas y con varias terminé siendo amigo, pero bueno, llega un momento en que hay que poner el límite y así se dio", reflexionó.
Veira, durante todo el día, se había mostrado muy golpeado anímicamente, apesadumbrado por la tensa situación. Ya en otras ocasiones en Boca, también ante diferencias con Toresani o Latorre, nunca había resuelto de manera tan enérgica la cuestión.


