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Surgió en una charla de café. "No saben cómo jugaba Rojitas", comentó uno de los más grandes con la mirada puesta en los más chicos. "¿Y Moreno, qué me decís de Moreno, eh?", se jactó otro con unos cuántos años de fútbol en sus ojos. "No, viejo, ni Rojitas ni Moreno..., ¿por qué no hablan de Di Stefano?", intervino un tercero con algunas canas que le disimulaban la calvicie.
Ponerlos de acuerdo resultó imposible. Ya habían instalado la controversia y la discusión era, para ese entonces, una materia que ninguno quería reprobar. Los más chicos miraban y escuchaban con atención. "¿Moreno habrá sido tan bueno? ¿A Rojitas le decían así porque era un chiquilín atrevido, como Orteguita?" Las preguntas nunca iban a poder responderse con certeza. Es que en fútbol parece imposible lograr una coincidencia del ciento por ciento. El resultado de aquel intercambio de posturas fue esta encuesta, realizada entre 60 hombres del fútbol que opinaron sobre los mejores de la historia argentina.
Muchos se tomaron un tiempo para pensar. "Acá tengo que poner a dos; no puedo elegir a uno solo", pidieron varios. "Llamen después, así lo medito bien", respondieron otros.
Materia opinable si las hay, en cuanto estuvieron los resultados la charla de café volvió a instalarse. "¿Cómo Labruna no está en el equipo ideal? ¿Por qué Brindisi tuvo más votos que Tucho Méndez? ¿Hubo alguien que no votó a Maradona?", y más.
El mundo del fútbol había elegido a sus favoritos. La suma de sufragios arrojaba algunos datos reveladores, como que tres puestos parecían tener dueños. Ese era el caso del defensor central derecho, con Roberto Perfumo; del lateral izquierdo, con Silvio Marzolini, y del volante izquierdo -si es que se lo puede encasillar allí-, con Diego Maradona.
También se veía que Alfredo Di Stefano y Félix Loustau, así como José Manuel Moreno y Miguel Angel Brindisi, se dividían votos como nadie más.
César Luis Menotti ganaba tranquilo entre los técnicos, Javier Castrilli y Angel Coerezza empataban en el rubro árbitros, y Maradona no tenía rivales como el mejor jugador de la historia.
Quienes fueron los elegidos puede verse en la infografía que acompaña esta página (sólo se detallan los tres mejores de cada puesto). Cómo y qué exactamente se votó se explica en el recuadro Los nombres de..., debajo de la infografía.
De ahora en más, todo lo que se diga será materia opinable. Podrá haber controversias, discusiones de café, sobremesas con intercambio de nombres... para el mundo del fútbol, al menos, los mejores fueron estos.
Ficha técnica. Además de los veinte apellidos que responden a la encuesta y cuyas contestaciones se transcriben en la página 3, otras 40 personas aceptaron dar su opinión (que no se detallan por cuestiones de espacio). Condición sine qua non:tener más de 30 años y no jugar actualmente en forma profesional.
En todos los casos, las respuestas debían atenerse a los argentinos y el margen de tiempo incluia a toda la historia.
Las preguntas realizadas fueron cuatro: el equipo ideal, el mejor técnico, el mejor árbitro y los tres mejores jugadores, en orden, de modo que se le otorgó 3 puntos al primero, dos al segundo y uno al tercero.
A los encuestados se les pidió respetar una táctica 4-4-2, que es la más utilizada hoy en día. La mayoría lo aceptó, pero a los más grandes les fue imposible atenerse a ese esquema.Así fue como algunos elaboraron un equipo con un planteo 4-3-3.
Diferencia: el entrenador campeón del mundo en Argentina ´78 fue elegido por un amplio margen.
No se trata de entrar en la eterna dicotomía argentina. Que Menotti más que Bilardo o más que Zubeldía... al cabo, resultaron sólo opiniones.
La cuestión es que estos 60 encuestados eligieron por un margen bastante amplio a César Menotti como el mejor entrenador de la historia del fútbol argentino.
El técnico campeón del mundo en Argentina´78 recibió el 30 por ciento de los sufragios y superó por 11 votos a su escolta, Juan Carlos Lorenzo. Tercero apareció Adolfo Pedernera y cuartos, Angel Labruna y Osvaldo Zubeldía.
Después, en orden, fueron elegidos Carlos Peucelle y RenatoCesarini. Y más tarde compartieron el octavo lugar Manuel Giudice, Daniel Passarella, Guillermo Stabile y Carlos Bilardo.
Votaron de todas las escuelas:Raúl Madero, Oscar Garré o Miguel Ignomiriello, por ejemplo, de un lado. Carlos Babington, Enrique Wolff o René Houseman, por caso, del otro.
No hubo ánimos tendenciosos. Se invitó a votar a todos cuantos se pudo. Y la mayoría aceptó.
Por eso surge como primer dato inevitablemente sorprendente que Carlos Bilardo (que no quiso opinar, como se explica por separado) haya recibido sólo dos votos. Más allá de estilos, Bilardo se consagró campeón del mundo en México ´86 y alcanzó la final en Italia´90.
Evidentemente, y esta conclusión sale de las respuestas que ofrecieron los personajes encuestados, se prefirió un estilo de juego mucho más emparentado con la historia argentina.
Pero tampoco hay que soslayar otro dato:Menotti no alcanzó la mitad de los votos, sino que, como se mencionó líneas arriba, obtuvo el 30 por ciento. Y eso significa que, a pesar de la diferencia respecto del segundo, tampoco tiene la adhesión de la mayoría.
Elección: el capitán de Boca fue considerado por la gran mayoría como el mejor jugador argentino de la historia.
Otro punto para debatir. Quince encuestados no lo votaron en el equipo ideal. Néstor Rossi, Eliseo Prado, José Nazionale, Francisco Varallo, Luis Artime, Rinaldo Martino o Carlos Griguol, por ejemplo, se inclinaron por otras figuras cuando tuvieron que elegir al mejor de siempre.
Alfredo DiStefano, José Moreno y Adolfo Pedernera le robaron un poquito de protagonismo. Pero igual, por un margen enorme, Diego Armando Maradona fue elegido como el mejor jugador de la historia del fútbol argentino.
Aquí no se cuentan votos, sino puntos, pues los encuestados elegían tres jugadores, en orden, y el puntaje variaba según ese lugar.
A Maradona la mayoría lo eligió en el primer lugar. En la suma de puntos (tres al primero, dos al segundo y uno al tercero), consiguió 128 unidades contra las 30 de sus escoltas, Di Stefano y Moreno. La diferencia habla por sí sola.
Después se encolumnaron Adolfo Pedernera, Ricardo Bochini y Enrique Sívori, otros que aparecieron en unas cuantas planillas. Y más atrás llegaron Perfumo, Passarella, Sastre, Alonso, Ariel Ortega, Kempes, Ermindo Onega y varios más.
De los que continúan en actividad, además de Maradona y Ortega, los únicos que recibieron alguna adhesión fueron Márcico, Redondo y Batistuta.
Y las curiosidades resultaron más. Muchas más.
Curiosidades, al fin, de una encuesta singular. Con muchos nombres en danza y con uno que sobresale en medio de una constelación de cracks:Diego Maradona.
Los mejores árbitros. Trece votos obtuvo cada uno de ellos. De Angel Coerezza podía esperarse el primer lugar. Lo de Javier Castrilli, en cambio, resultó una sorpresa. No por que no tenga condiciones, sino porque, en su mayoría, los encuestados se inclinaron por figuras que no están en actividad.
El tema en el rubro arbitrajes es que se produjo un empate en el primer lugar. Palmo a palmo pelearon hasta el final y, en definitiva, no se sacaron ventajas Castrilli y Coerezza.
No sólo los más jóvenes votaron a Castrilli. Además de algunos que apenas suman un lustro en el retiro del fútbol, otros como José Nazionale, Pipo Rossi, Antonio Rattin o Ernesto Grillo se inclinaron por el Sheriff.
En general, los más grandes prefirieron a Bartolomé Macías, cuarto en la compulsa, detrás de los dos ganadores y de Roberto Goycochea.
También tuvieron buena aceptación Juan Carlos Loustau, Humberto Dellacasa y Luis Pestarino.
Y entre los que continúan en actividad, el único elegido fue Francisco Lamolina, con la adhesión de Pedro González.
La controversia está instalada. El esfuerzo de armar el seleccionado ideal, con sesenta protagonistas consultados, les abrirá el camino a las inevitables preguntas: ¿por qué no lo votaron a Fulano o Zultano?; también merecerá, seguramente, una desafiante porfía: ¿Maradona mejor que Moreno?
Es que el fútbol, en la Argentina, es una pasión popular, pero también una materia sumamente opinable. Formar el mejor equipo de todos los tiempos, determinar el orden de predicamento de los jugadores, subir al primer lugar del podio a un director técnico y elegir nada menos que al rey de los árbitros, deja la pelota picando para la discusión acalorada. Uno de los condimentos del más maravilloso juego que se haya inventado.
Generalmente, a medida que uno entra en años, magnifica a los de antes como símbolos de un deporte que, desde la mesa de café (léase pizza-café, por razones de modernización urbana), ya no será el mismo. "Este no le ataba ni los botines a aquél"; "no sabés pibe lo que te perdiste, ése sí que era un fenómeno" o "lástima que antes no había televisión, si no..."
Por suerte nació Diego Armando Maradona, el único capaz de integrar el equipo ideal tanto en la opinión de los viejos como en la de los jóvenes. Pero será la excepción, por imperio de su talento. Muchísimos futbolistas de real valía no integrarán seguramente seleccionado alguno surgido de una votación ceñida a marcar los mejores en su puesto, pero merecen el respeto por lo que dejaron dentro de una cancha. Y no solamente en primera división, sino también en los campeonatos de ascenso.
Julio SanLorenzo, en Nueva Chicago, y Yaco Danón, en All Boys, por citar sólo dos ejemplos, le pusieron manija a la pelota y lograron goles de una concepción estética inolvidable. Ni hablar de Coco Rossi (figura en Huracán y crack en SanLorenzo) o de Pierino González, que deslumbró con su habilidad en Boca y en Huracán. Y un párrafo especial merecen goleadores implacables como Angel Labruna y José Francisco Sanfilippo, tal vez menos votados, pero que se ganaron un lugar en el libro de oro del fútbol, por su certeza para definir en el área, allí donde ahora muy pocos se atreven.
La lista puede ser interminable. Y echará más leña al fuego de la polémica en la medida en que se incorporen nombres innecesariamente olvidados. Para no ser menos, sumo a la discusión mi propio seleccionado, formado sobre la base de lo que se instaló en mis retinas a través de 45 años de ver y analizar partidos de fútbol: Fillol; Nazionale, Basso, Sacchi y Marzolini; Rendo, José Varacka, Bochini y Maradona; Caniggia y Sanfilippo.



