

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Quizá, solamente el ajedrez y la ciudad natal de Bakú, capital de Azerbaiján, resulten, en definitiva, los puntos en común en la vida de ambos artistas del tablero. Sin embargo, uno y otro acaban de ser las máximas figuras del festival de ajedrez realizado en Wijk Aan Zee, en Holanda -una de las principales competencias del calendario del deporte mental-, que se disputó durante la segunda quincena de enero. Tal labor dio lugar a que los expertos y la prensa especializada los bautizaran como el Rey y su nuevo Príncipe heredero.
El mayor es Garry Kasparov, de 37 años, la megaestrella del ajedrez desde 1985; el menor, Teimour Radjabov, de 13 años, se encamina como la mejor promesa del nuevo siglo.
Mientras que Kasparov ratificó su liderazgo en la máxima prueba por encima de los flamantes campeones mundiales, el indio Anand (FIDE) y el ruso Kramnik (BGN), el pequeño Radjabov se las ingeniaba en el torneo B -que reunió a experimentados maestros y a las nuevas esperanzas del ajedrez- para ocupar el puesto de escolta, a medio punto del líder, el belga Mihail Gurevich, Nº14 del mundo, y sumar la segunda norma de gran maestro -son necesarias tres para el título-, la nominación máxima entre los ajedrecistas, equivalente al cinturón negro de los judocas.
Aunque Radajabov, nacido el 12 de marzo de 1987, acumula algo menos de una década desde que comenzó, a los 5 años, a pulir los rudimentos del juego en compañía de su padres Boris y Layla, su envidiable palmarés exhibe la obtención de campeonatos mundiales (Sub 10 y Sub 12) y europeos, también en ambas categorías, e incluso en superiores, donde sus rivales lo aventajaban en edades de hasta 5 o 6 años, como en el Sub 18, en 1999.
Fue el sempiterno Viktor Korchnoi, de 70 años, el que probó, en 1997, por primera vez el veneno oculto en las celadas creadas por el pequeño Teimour sobre las 64 casillas del tablero. Una victoria, aunque sea en una exhibición de partidas simultáneas, ante el dos veces subcampeón del mundo no dejó de ser un llamado de atención en el hogar de los Radjabov, ni en la escuela de ajedrez de Bakú. Por eso, tiempo después, fue el propio Anatoly Karpov el que se interesó por los progresos del niño y tras conocerlo le envió una carta al presidente de Azerbaiján, Gueidar Alijev, en la que sostuvo: "Radjabov posee un enorme talento. A mi criterio, puede ser un futuro campeón mundial de ajedrez".
Desde entonces, la vida de Teimour transita por las distintas ciudades del mundo, participando en cuanta competencia lo invitan. Ya conoce más de 16 países, siendo Suiza el que más lo impresionó. Habla tres idiomas a la perfección: el azerí -su origen-, el ruso y el inglés.
Su dedicación al ajedrez le insume siete horas diarias de estudio y cuenta con un entrenador, el maestro internacional ruso, Ragim Gasimov, que lo visita dos veces a la semana. Cada clase alcanza las 2 y 3 horas. Sin embargo, ello no lo priva de otras actividades, como el fútbol, el tenis, el billar y la natación.
"¿Mis cosas favoritas? La comida francesa y la lectura de Alejandro Dumas. ¿Un deseo? Convertirme en un ajedrecista profesional", respondió Radjabov velozmente, como el movimiento de un alfil, tras la conquista del Mundial de cadetes que, por Internet, organizó el portal Kasparovchess.com, el año último.
Justamente, desde hace un año su compatriota Kasparov, "El ogro de Bakú", como lo llaman los colegas de la elite, sigue atentamente los pasos de Radjabov y alienta sus progresos. Ambos protagonizaban una singular escena cada tarde durante el torneo holandés, donde compartieron el mismo salón, pero en competencias distintas. Allí, mientras uno urdía las mejores variantes sobre el tablero, el otro contemplaba desde un costado de la mesa la ejecución de la jugada y viceversa, como si el pequeño se empeñara en aprender del mayor y éste en descubrir la manera de razonar del más chico.
A la hora de los festejos, cuando Kasparov recibió el premio mayor, tampoco se olvidó del pequeño y dijo: "Estoy feliz por mi actuación, pero también por la tarea de Radjabov. No sólo jugó un gran torneo, sino que, además, batió al prodigio indio, Harikrishna, de 14 años y del que se dice sería el sucesor de Anand, lo que me enorgullece de manera doble".
Pocos maestros se atreven a hablar de las virtudes o defectos de Teimour Radjabov. Sin embargo, el veterano maestro ruso, Oleg Privorodsky, el primer entrenador de Garry Kasparov de la infancia, trazó un paralelo entre ambas figuras: "Garry nació con un enorme talento. Era un chico raro, porque constantemente quería estudiar ajedrez. Me asombraban su memoria, su intuición y cómo ligaba cualquier tema con lo que sucede habitualmente en el tablero de juego. Conmigo logró el campeonato juvenil ruso Sub 18, cuando tenía solo 13 años, en 1976. A Teimour también lo conocí, porque primero fui entrenador de su padre (Boris), pero éste no logró los resultados esperados. Algunos años después regresé a Bakú y volví a verlo a Teimour. Me sorprendieron sus avances y progresos en el juego, destacándose claramente entre los demás jóvenes. Posee un juego posicional impropio de los jóvenes de su edad", reflexionó el hábil entrenador ruso.
Seguramente que otros talentos como el chino Xiangzhi Bu, de 15 años, el ucranio Ruslan Ponomariov, de 16, y el campeón ruso, Alexander Grischuk, de 17, serán los máximos desafíos en el futuro inmediato de la nueva estrella de Bakú. A pesar de su corta edad, Teimour Radjabov parece no amedrentarse ante las nuevas batallas sobre el tablero. Como un gladiador, el Príncipe heredero aguarda pacientemente el momento de la sucesión.

