

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
SEVILLA.-Rafael Nadal hizo del circuito de canchas lentas un mapa de guerra en el que sus conquistas se multiplican y se acumulan. Si el calendario del tenis fuera el tablero del TEG, Nadal tendría sus fichas puestas en forma de torre en todos los territorios (anaranjados) como señales de su paso arrasador. Sus triunfos en canchas lentas han sido máquinas productoras de récords: seis títulos en Roland Garros, siete (consecutivos) en Montecarlo, cinco en Roma , seis en Barcelona y dos Copa Davis (2004 y 2009) ganadas con España sobre tierra batida. Nadal se presentó en el Estadio Olímpico, luego de una mala semana en el Masters de Londres, con la necesidad de adaptarse al polvo de ladrillo. La situación es insólita desde donde se la mire: que Nadal tenga a acostumbrarse a una cancha lenta sería como oír decir a un pez, que luego de pasar una temporada en la costa, ahora precisa adaptarse al agua. De locos.
El suceso de Rafa Nadal, especialmente, se edificó en esos escenarios donde acumuló logros como nadie. Y ahora, encima, Rafa Nadal también es un éxito en las librerías. Su libro Rafa, Mi Historia, hecho junto con el periodista John Carlin es imposible de encontrar en el Aeropuerto de Barajas: "Todos los que se van de España se llevan un ejemplar, así que ya no nos queda ninguno..", dice la vendedora con una amabilidad llamativa siendo las 7 de la mañana. Una vez fuera del aeropuerto, instalados en Sevilla, la biografía se consigue hasta en la Librería San Pablo, una casa dedicada a la literatura religiosa. Llamativa coincidencia: Rafael Nadal ha hecho de su carrera tenística un concierto de rituales y gestos que repite como un dogma. Y su fe es a prueba de todo contratiempo.
En el libro, Nadal le cuenta a Carlin cada detalle de aquella fascinante final que le ganó a Roger Federer en Wimbledon 2008. Cada aspecto de su preparación para ese partido y cada momento de ese duelo que duró siete horas, conforman la columna vertebral del libro, a lo que Carlin le agrega impresiones sobre Nadal de cosecha propia y comentadas por amigos, familiares, entornos varios y otros jugadores. Dentro de ese recorrido, Nadal explica con claridad lo que significa para él ser un tenista de cancha lenta y porque ha sacado tanta diferencia en esa superficie: "Las pistas de tierra batida son ideales para quienes practican un juego defensivo y para quienes están en buena forma. El tenis es un deporte que exige la rapidez del velocista y la resistencia del corredor de maraton. Te detienes, arrancas, te detienes arrancas...y no dejas de hacerlo durante dos, tres, cuatro y hasta cinco horas (…) El factor aguante tiene más peso que en otras superficies. Los angulos son más abiertos y hay que cubrir más terreno. Como dice mi preparadador físico, Joan Forcades, el juego es más geométrico..."
Rafael Nadal describe el juego sobre canchas lentas con la precisión que se le pide a un testigo de un choque. Se toma ese trabajo al recordar el primer título de ATP que ganó en su carrera cuando venció a Guillermo Coria en la final de Montecarlo 2005. Su amor por Montecarlo hasta parece superior que por Roland Garros: "Me encanta Montecarlo, tanto el lugar como el torneo. Las pistas en que jugamos cuelgan sobre el mar a tanta altura que casi imagino que puedo ver Mallorca desde allí...". Todo el potencial de Nadal se expresa sin trabas en las canchas lentas: "Francis Roig, mi segundo entrenador, dice que cuando juego al 80 por ciento de mi capacidad, soy mejor que los demás a causa de la ventaja psicológica que tengo sobre ellos. No estoy seguro de que sea siempre cierto, pero quizá sí lo sea en tierra batida. Cuando estoy en forma óptima tengo cierta mano para transformar rápidamente la defensa en ataque, sorprendiendo y desmoralizando a mi oponente. Pero si no salen los golpes ganadores, si todo lo que sé hacer es devolver pelotas y convertirme en una pared humana, entonces lo mejor que puede sucederme es estar en tierra batida...".
El relato de Rafa Nadal sobre su desempeño en canchas lentas parece una lección ya sabida aunque uno nunca la haya leído previamente. Es una historia sin novedades. Los números hablan y el perfil de defensor emocional que tiene al jugar su tenis está a la vista de cualquier espectador. Pero es la perfecta dimensión de todo lo que Rafa Nadal es como tenista y atleta. La dimensión exacta de la pared que la Argentina tiene que derribar en La Cartuja para ganar, por primera vez, la Copa Davis.


