El Pato Cabrera: cómo lleva su bajón golfístico y las causas judiciales por violencia

Cabrera en su participación en el Abierto del Centro; al borde los 50, su golf no levanta
Cabrera en su participación en el Abierto del Centro; al borde los 50, su golf no levanta Crédito: PGA Latinoamérica
Gabriela Origlia
(0)
26 de abril de 2019  • 23:59

CORDOBA.- Angel Cabrera volvió a jugar en el patio de su casa. Así lo siente él y así lo definen sus amigos. El Córdoba Villa Allende Golf Club, donde se disputa el Abierto del Centro, segundo de los cuatro torneos del PGA Tour Latinoamérica en nuestro país, es el lugar en el que el Pato empezó alcanzando pelotas de muy chico, se convirtió en caddie y se transformó en el jugador que ganó dos de los cuatro Majors, el US Open 2007 y el Masters de Augusta 2009.

El principal referente del golf argentino después de Roberto de Vicenzo está compitiendo poco y su mirada está puesta en el 13 de setiembre, el día después de cumplir 50 años. Ya está inscripto en el primer torneo del Champions Tour, la gira de veteranos de los Estados Unidos. "Está enfocado en eso; es una especie de renacer en su carrera y espera participar de cuatro seguidos para entrar en el playoff", dice a LA NACION Manuel Tagle (h.), representante de Cabrera desde 2005 y su amigo.

El cordobés arrastra desde hace unos cinco años una lesión en un hombro. Pero además, una serie de problemas judiciales que, según sus allegados, también habrían impactado en su rendimiento profesional más allá de que subrayan que "separa lo personal de lo deportivo". Hace dos semanas, una jueza de control confirmó la elevación a juicio de la segunda causa por lesiones leves calificadas y hurto que le inició su exnovia. En 2017, otra expareja lo denunció por "amenazas reiteradas" después de una discusión y porque él (según el testimonio de la mujer) no dejaba de buscarla telefónicamente pese a tener una orden de restricción.

La salida del Pato en la primera vuelta del Abierto del Centro, en Villa Allende
La salida del Pato en la primera vuelta del Abierto del Centro, en Villa Allende Crédito: PGA Latinoamérica

Cabrera tiene otros antecedentes, como el de un confuso episodio en su casa con quien era su esposa, en el que intervino la Policía para calmar la situación. En 2007 estuvo detenido unas horas acusado de lesionar al entonces jefe de la comisaría de la localidad de San Agustín, en Río Tercero; lo habían interceptado en la ruta por supuesta conducción peligrosa.

"Estoy tranquilo porque sé perfectamente lo que ocurrió. Me encuentro sujeto a derecho y sólo formularé declaraciones al respecto ante la Justicia cuando la Justicia me lo requiera", afirmó el golfista a LA NACION a través de su representante.

Algunos de los jugadores aficionados que suelen compartir tiempo con él en Córdoba coinciden en que, más allá de que intente "dividir las aguas", su rendimiento está afectado. "Antes la presión lo incentivaba, eso se veía claro en las últimas 30 yardas; ahora no". Los habitués del Golf de Villa Allende definen su carácter como "parco, cerrado" y enfatizan que es "muy amigo de sus amigos, con quienes muestra otra faceta". También destacan su muy buena relación con los caddies. "Los apoya y les ha dado mucho, probablemente porque conoce ese rol", apunta a este medio un empresario que suele compartir campo con el Pato.

Esperan a la Justicia

En abril de 2013, Cabrera fue designado "embajador" por la Asociación Argentina de Golf (AAG); ese día, el cordobés afirmó que era un "orgullo" para él llevar la bandera argentina en su bolsa. Andrés Schönbaum, presidente de la entidad, señala a LA NACION que el cordobés los ha representado "muy bien en todo el mundo, estamos muy orgullosos de haberlo tenido". Respecto de los problemas judiciales, agrega: "No queremos juzgarlo antes de que lo haga la Justicia; ojalá el tema llegue a un buen puerto. Como persona es impecable, en lo deportivo también. Esta cuestión de entrecasa lo salpica porque todo es parte de su imagen, pero no lo juzgamos".

Quienes lo conocen de cerca advierten que, seguramente, por su infancia dura moldeó un carácter intenso y muchas veces, hasta que entra en confianza, parece a la defensiva. Abandonado de chico por sus papás, lo crió su abuela Pura; vivían muy cerca del Golf de Villa Allende y por eso, a los nueve años, empezó a hacer algunas changas ahí. Tanto Tagle (h.) como Schönbaum afirman que la etapa senior puede ser un "rejuvenecer" de su carrera. "Suele ser así para hombre como él o como (Tiger) Woods, que empezaron a competir dando batalla; el objetivo siempre es la gloria, no es la plata", desliza el titular de la AAG.

Crédito: @CABRERA_Pato

Tagle (h.) cuenta que Cabrera está entusiasmado, que sigue una dieta para perder unos kilos y que está entrenándose en Houston, donde está su profesor Charlie Epps. El haber perdido el estatus de jugador exento en el PGA Tour de Estados Unidos implica que no puede acceder a todos los torneos, por lo que compite menos.

"Practica cuando está en torneo; en Villa Allende habitualmente juega con amigos; es algo más distendido, un golf más social -describe Tagle (h.)-. Le gusta estar con sus amigos; en las giras internacionales le es más difícil hacer vínculos por la barrera del idioma, está muy a gusto donde no tiene ese límite; tiene buen vínculo con latinoamericanos, españoles y con los italianos y franceses que suelen hablar español".

La exposición mediática incomoda a Cabrera; era así incluso en sus mejores años profesionales. En una entrevista con El Gráfico, en 2012, admitió que lo "molestó en un momento" pero que después lo entendió. De todos modos, sólo habla de temas deportivos. Por eso, consultado sobre el aspecto judicial, intermedia con su representante.

Llegó al Abierto del Centro después de haber quedado eliminado en Augusta en la primera rueda y de haber competido en Santiago de Chile. "Es el torneo que más disfruta; está con todos los afectos, con la gente que lo sigue y que lo quiere", resume Tagle (h.).

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.