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SAINT MORITZ, Suiza.- Se le quebró la voz. Fue el sábado último, frente a 150 personas, en una comida de gala después de correrse la Omega Bobsleigh Cup, en este exclusivo centro de deportes de invierno. El ruso Alexander Popov, de 33 años, uno de los mejores nadadores de los últimos tiempos, dijo con lágrimas que se despedía de la alta competencia. Lo confirmó oficialmente ayer, en una conferencia de prensa que terminó con un aplauso cerrado. "Voy a dejar de competir. Lo decidí hace tres días, el 27 de enero", afirmó sereno, vestido de gris, frente a un grupo de unos 15 periodistas.
Popov dijo que había llegado el tiempo de pensar en la familia y en los amigos. "No me voy a alejar del deporte, así que esto no es exactamente un retiro, sino una nueva dirección en mi vida." Popov, ganador de cuatro medallas oro olímpicas (dos en Barcelona 92 y dos en Atlanta 96, en los 50 y 100 metros libres), y ganador de cinco títulos mundiales en esas distancias, sufrió un atentado en Moscú en 1996: lo acuchillaron en un hecho confuso y su vida corrió peligro. "Aquella vez, cuando estuve en el hospital, pensé mucho en el valor de las cosas profundas de la vida. Un amigo australiano me dijo que no era egoísta dejar de pensar en la alta competencia para centrarme en mí mismo y en la gente que más quiero."
Sin embargo, cuando se le preguntó qué iba a extrañar en el futuro, el zar de la natación no dudó: "La adrenalina de la competencia". Comentó, también, que vive aquí, en Suiza, y que no piensa volver a su país natal; que, como sea, la decisión de su alejamiento profesional responde a la lógica del ajedrez: "Cuando mueves una pieza, ya no puedes volver atrás".
Y remató: "Estoy más que feliz de haberme dedicado durante 25 años a la natación. Desde los 16 siempre hice lo que quise".
Ni en esa época, la de la adolescencia, Popov tuvo héroes deportivos. "Pero me nutrí mucho de otros deportistas" -como Matt Biondi, sostiene, del que aprendió muchas de las técnicas de estiramiento y entrenamiento que le permitieron llegar a los podios de todas las competencias del planeta.
"En Barcelona 92 están mis mejores recuerdos -resumió-, pero sería injusto si me olvidara de Atlanta. Esta habitación en la que estamos ahora tiene diferentes lámparas. Gracias a todos, hay una buena iluminación, y algo parecido es lo que siento que ocurre en todas mis competencias."
Físicamente no aparenta en absoluto sus 33 años y al auditorio le resulta increíble escucharlo decir adiós. "No creo que en el futuro exista un rey único en la natación. Va a haber varios líderes, entre los que sin duda estarán Ian Thorpe y Michael Phelps", vaticinó.
Antes de despedirse, Popov dio las gracias a toda la gente maravillosa que conoció y a la natación, con la clásica mesura y la sonrisa contenida con la que siempre se lo vio en su vida. Repitió que iba a extrañar, pero que estaba tranquilo. Y finalmente aclaró: "No existen los ex campeones olímpicos. Hay diferentes campeones en distintas épocas, pero si has sido campeón, eso lo llevarás siempre". Después de esa frase, el aplauso fue contundente. No hubo dudas de que a nadie mejor que a Popov lo definen esas palabras.
SAINT MORITZ, Suiza.- En un momento del anuncio de su despedida, el ruso Alexander Popov se refirió al presente del argentino José Meolans y comentó: "Es un buen nadador y un gran profesional por la forma en que encara su trabajo".
Luego, extendió su análisis sobre el cordobés y se refirió a su flojo desempeño en los Juegos de Atenas 2004. "Creo que a Meolans todavía le falta dar un paso más, y ese paso tiene que ver con realizar un trabajo mental y psicológico que lo pueda llevar más lejos."
Popov, un grande de siempre, y su opinión sobre José Meolans.



