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Un récord histórico: por séptima vez, Martín Mallo se consagró campeón nacional de salto. Ahora con Magnus Romeo, propiedad de Alejandro Cima, del Jockey Club de Córdoba, Mallo demostró una clara superioridad al terminar los cinco recorridos del campeonato con un solo derribo y una falta por tiempo.
El público, que se había resguardado bajo paraguas en las tribunas del Club Hípico Argentino, sede del campeonato anual organizado por la Federación Ecuestre Argentina, se puso de pie para aplaudir la brillante actuación del jinete con este sobresaliente padrillo criado por Patricia Peralta Ramos.
Ya encabezaba las posiciones Mallo antes de la prueba final, un doble recorrido sobre 1,50m y 1,60m, pero con una ventaja mínima sobre su escolta, Ricardo Dircie, con Llavaneras HJ Aries (menos de un derribo); también estaba al acecho Lionel Collard Bovy, con Look Real (menos de dos).
Como es habitual, la prueba final fue decisiva para definir al nuevo campeón. En el primer recorrido a 1,50m, sólo Mallo y Martín Moschini, con Duc de Ramiro, finalizaron sin faltas. Dircie derribó dos vallas, mientras que Collard Bovy tiró tres.
Para el más exigente segundo recorrido a 1,60m, Mallo ya contaba con una ventaja de cuatro derribos, pues su rival más cercano, Dircie, había vuelto a cometer ocho faltas. Pero Mallo no necesitó tanto margen. A pesar de saltar esta altura por primera vez, Magnus Romeo salvó sin problemas las exigencias, y un derribo en la entrada del corral doble, una triple, no empañó de ninguna manera su desempeño. Así fue que Mallo se coronó campeón nacional con 7,550 puntos, y subcampeón Dircie, con 22,290. Tercero resultó Martín Dopazo, tras una buena labor con El Capricho Wolan, con sólo un derribo en cada vuelta, sumó 23,090.
La tarea de Dircie fue muy meritoria, ya que su cumplidor alazán estuvo lesionado durante dos años y volvió a las pistas recién a principios de esta temporada. Dircie defendía el título que ganó el año anterior con Gribouille d´elle.
La nueva conquista de Mallo es una clara demostración de su vigencia ya que triunfó en 1975, 78, 83, 97, 98 y 99. Mientras recibía las felicitaciones de los amigos y allegados, bromeaba: "Ya me puedo retirar".
Más serio, contestó un pregunta de LA NACION sobre cuál victoria fue más importante. "Todos tienen un sabor diferente, pero ésta es muy especial porque el caballo es tan bueno. Lo monto desde que tiene cinco años (va a cumplir ocho en febrero) y había que llevarlo de a poco hasta saltar las pruebas grandes", comentó el jinete. Antes, en su vuelta de triunfo por la pista, mostró su agradecimiento al ejemplar, palmeándolo y señalándolo a los espectadores. Son dos campeones de estirpe.



