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"Me pasó la yegua por arriba, me pisó el brazo derecho y me lo marcó, y me dejó un hematoma grande en la cadera", contó David Stirling (h.) a LA NACION sobre su accidente de ayer. "Pero me pichicateé un poco y voy a arrancar yo", señaló el suplente de La Dolfina Peugeot que, por un desgarro de Lucas Monteverde, viene siendo titular en el tricampeón argentino. Y lo será también hoy, cuando se decida el otro finalista de Tortugas (ver aparte).
Pelón -así lo llaman- es uruguayo y nació el 4 de enero de 1981 en Montevideo, pero a los seis años se mudó a España. A Sotogrande, dicho puntualmente, donde su padre era una suerte de manager general del club Santa María, organizador de la cuarta temporada en relevancia del circuito mundial de polo. Ahí, en el sur de la península ibérica, cursó el colegio, pero los tres últimos años de estudio secundario lo encontraron en Inglaterra. Dos años de marketing-management llegó a hacer en la facultad, pero su incipiente polo profesional le cortó la carrera universitaria, de la que le quedó un diploma casi como título intermedio.
"Conocía a Adolfito [Cambiaso, creador de La Dolfina] sólo como rival, pero me llamó en 2006 en Inglaterra porque buscaba un 7 goles para Palm Beach", relató Stirling. Y de entrada le fue bien en Estados Unidos: en su primera temporada ganó allí la Copa de Oro y el Abierto de Estados Unidos junto a Cambiaso. No fue casualidad: al poco tiempo obtuvo la Copa de la Reina en Inglaterra, y hace un par de meses, el Abierto Británico, en ambos casos, sin Adolfo. Por eso Pelón tiene 9 de handicap en Estados Unidos y 8 en Inglaterra.
Su valorización es de apenas 7 en la Argentina, pero se avizora que por poco tiempo. "Estoy más organizado en Europa, con unos 15 caballos. En Palm Beach tengo ocho y acá, nada gran cosa, un lote como para la Copa Cámara. Mi idea es organizarme en la Argentina. Y si consigo hacer eso, ojalá algún día se dé la oportunidad de jugar en un equipo de Palermo", se esperanza quien se considera "un jugador de equipo y metedor para adelante" y tiene por favorito el puesto de Nº 2.
No se siente presionado por jugar en La Dolfina. Lo toma como una "gran oportunidad de entrar en el mejor polo del mundo en uno de los mejores equipos. A las oportunidades hay que aprovecharlas. Si pasa el tren, después es difícil volver a tomarlo". Pero a la vez David no pierde el ahora por mirar más allá. "Voy partido por partido. Lo principal es ganar y dejar en la final al equipo para cuando vuelva Lucas [Monteverde]. Iré al banco encantado", advirtió.
Y no se cansó de repetir su gratitud. "Quiero responderle al equipo. Adolfito me dio una mano increíble. Lolo [Castagnola] y Mariano [Aguerre] me tratan de primera. Me dan caballos, como Lucas. Me enseñan. Mi idea era organizarme solo y que me llamara algún equipo; para mí esto es un sueño. Entrar en un país que no es el propio, de la mano del mejor jugador del mundo, con el equipo que viene ganando Palermo y con toda su organización atrás, les pasa a muy pocos", agradeció. Por cómo juega, lo hace también en la cancha.


