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Con la importante novedad de la inclusión de tres árbitros dentro de la cancha, algo inédito en nuestra competencia, comenzará a disputarse hoy, a las 21, la serie final de la Liga Nacional A de basquetbol, al mejor de siete juegos, entre Boca Juniors e Independiente, de General Pico.
Por haber conseguido en la etapa clasificatoria una mejor colocación (segundo), Boca tendrá el beneficio de actuar en un cotejo más como local en este enfrentamiento, que hoy se realizará en el microestadio de Casa Amarilla.
El conjunto porteño volverá a recibir a Independiente pasado mañana, a las 22, por el segundo cotejo. Luego jugará dos veces como local el equipo pampeano y si fueran necesarios otros partidos, el quinto y séptimo se jugarán en Buenos Aires y el sexto en General Pico.
El match de hoy, que será transmitido en directo por TyC Max, lo dirigirán los árbitros Eduardo Bellón, Roberto Settembrini y Daniel Rodrigo.
Boca alcanzó la final luego de imponerse a Ferro por 86 a 84 en el quinto encuentro de la serie semifinal, que concluyó 3 a 2. Independiente, en tanto, consiguió la hazaña de imponerse en el encuentro decisivo a Atenas, en Córdoba, por 85 a 84 y también finalizó los playoffs por 3 a 2.
Es la primera vez que Boca alcanza una final, mientras que Independiente ya disputó dos: la primera la perdió ante Peñarol, de Mar del Plata, y la otra, en 1995, se la ganó Olimpia, de Venado Tuerto.
Hoy, desde las 21, en el microestadio de Racing, en Avellaneda, el local se enfrentará con Obras Sanitarias por el tercer cotejo de la serie final de la permanencia, que está igualada 1 a 1.
Belgrano, de San Nicolás, se consagró campeón del Torneo Nacional de Ascenso al completarse ayer el tercer encuentro de la serie y derrotar a Newell`s Old Boys, en Rosario, por xx a xx.
El resultado definitivo de la serie fue de 3 a 0 y Belgrano jugará la próxima temporada en la Liga Nacional A. Newell`s tendrá otra posibilidad, cuando se enfrente con el ganador de la eliminatoria entre Racing y Obras, por la permanencia de la máxima categoría.
El partido no había podido concluir anteanoche por los serios incidentes protagonizados por ambas parcialidades, por lo que ayer su jugó a puertas cerradas.
Habíamos afirmado en la última nota que las semifinales de la Liga Nacional A de basquetbol iban a ser durísimas y, quizá, con alguna sorpresa. Por suerte no nos equivocamos. Fueron parejas, dramáticas y muy intensas, pero además, se cayó el gran candidato, Atenas, de Córdoba. Inesperado. Porque los cordobeses se habían propuesto reconquistar el título que consiguieron cuatro veces y que hacía cuatro años se le negaba, impidiéndoles conseguir la Copa Challenger.
Cómo será de sorpresiva su eliminación, que es la primera vez que un equipo que concluye la serie clasificatoria con el número uno, queda afuera en una semifinal. En la temporada 1990, Sport Club, de Cañada de Gómez, había conseguido el primer puesto en la clasificación y después perdió la final justamente ante Atenas.
Igual circunstancia se repitió en la temporada 1994/95, con Olimpia, de Venado Tuerto, que cayó en la final contra Independiente, de General Pico, que hoy volverá, por tercera vez, a disputar esa instancia decisiva. Es muy probable que la fatiga física y mental de Atenas por jugar dos torneos simultáneamente haya influído.
De todos modos, vendió carísima su derrota: en el quinto juego, como local, ante Independiente, por un sólo punto. Situación muy parecida a la de la otra serie semifinal, donde Boca Juniors liquidó a Ferro Carril Oeste por dos tantos, también en el quinto juego.
Ahora, la definición será al mejor de siete, y me animo a decir que es muy probable que lleguen a ese tope porque cuentan con un potencial muy parejo: los dos gustan de las defensas duras y de correr en sus ofensivas.
Pero antes analicemos un poco sus estadísticas. En el historial general de la Liga, Independiente tiene ventaja, ya que ganó diez de los quince enfrentamientos. Pero en la presente temporada, la cuestión es mucho más pareja. En la primera etapa clasificatoria, ambos se vencieron como visitantes. En la segunda, conservaron su condición de locales.
Es decir, que no se sacaron diferencias. Tampoco en el aporte global de cada equipo (promedio de puntos por partido, efectividad de tiros al aro y promedios de rebotes y pelotas perdidas por juego). También habría paridad si enfrentáramos a los jugadores puesto por puesto.
Quizá en las posiciones del base y del alero exista alguna diferencia, ya que Boca cuenta con un base más cerebral y con oficio, como Gustavo Fernández, en tanto que el de Independiente, Leopoldo RuízMoreno, depende de sus condiciones físicas y es irregular.
Pero entre los aleros, Milton Bell, del conjunto de Pico, está pasando por un mejor momento que Byron Wilson. Donde seguramente Independiente podrá encontrar alguna ventaja es en la estatura y mayor experiencia de sus relevos.
Pero éstas son simples elucubraciones que en los playoffs pueden desvanecerse ante las presiones y los desequilibrios emocionales que siempre proponen estas instancias. El que se muestre más confiado, mejor motivado, será el ganador.
Una final imprevisible al comenzar la temporada, pero luego de desandar el largo sendero de casi nueve meses, puede afirmarse que Boca e Independiente la tienen merecida. El equipo porteño, porque mantuvo una regularidad notoria en base a una gran mentalización y un juego prolijo de defensa muy sólida. El pampeano, porque, a partir de su capacitado y experimentado plantel, tuvo la suerte de encontrar su mejor nivel, quizá no el techo, cuando llegaron los playoffs.
A vivir, a disfrutar, a emocionarse entonces con otra gran final de la Liga Nacional, que, reitero, puede tranquilamente depararnos siete juegos.


