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MOSCU (Especial).- Podría decirse que llegar a la gloria le tomó apenas 21 segundos. O, también, podría afirmarse que alcanzar este pequeño momento en el Olimpo de los deportistas le tomó toda la vida. Acaso las dos sean ciertas, pero quizá la última refleje el esfuerzo y la dedicación que volcó en su deporte, en su pasión, en su amor. Porque José Martín Meolans ama la natación ; de eso no hay dudas. Nunca las hubo. Pero ese sentimiento acaba de alcanzar su éxtasis; porque ahora él es más que los mejores, superó a sus ídolos. Y se consagró.
Meolans marcó un hito en el deporte argentino: es campeón mundial de natación, algo que ningún argentino había logrado antes . En Moscú, en el 6° Mundial de piscina corta (25m), nadó los 50m libre en 21s36/100 y se ganó la medalla dorada. Esa que no quería mencionar, pero con la que se imaginó desde que comenzó su preparación para el torneo. Y concretó todo lo que había prometido en la jornada anterior, al señalar por dos veces el tiempo más rápido en las etapas previas. Lo que le posibilitó salir en la final por el andarivel número 4, el de los favoritos.
Lo cierto es que ese registro de la final le permitió a este cordobés, de 23 años, quebrar dos récords . Y nada menos que a dos hombres a los que admira. Uno de ellos, el sudamericano, que estaba en poder del brasileño Fernando Scherer desde noviembre de 1998 (21s44/100). El otro fue la mejor marca de campeonato, que la tenía el británico Mark Foster (tres veces campeón ecuménico y recordman de esta prueba), con 21s43/100, desde el Mundial de Atenas, en 2000.
Foster fue, justamente, una de las leyendas a las que Meolans destronó en la capital rusa. El británico, de 31 años, llegó ocho centésimas por detrás del nadador argentino. Y el tercer lugar en el podio (19 centésimas más lento y compartido con el ucranio Oleksandr Volinets) fue para el legendario Alexander Popov, el ídolo deportivo más grande de Meolans y campeón olímpico de los 50m y los 100m libre en Barcelona 92 y en Atlanta 96. El palmarés de los rivales, en consecuencia, no hace más que realzar su logro .
Y el triunfo sirvió, también, de desquite. En 1999, en el Mundial de Hong Kong, Foster (tiene el récord mundial, con 21s13) le arrebató la victoria por apenas tres milésimas. En ese entonces, aquélla fue toda una hazaña para Meolans. Pero ahora quería más.
El único caso de un argentino que había ganado una medalla dorada en una competencia donde estuvieran los mejores del mundo (ya sea olímpica o mundial) era el de Alberto Zorrilla, que en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928 se impuso en los 400m libre.
Este éxito viene a coronar una de las etapas más gloriosas de la natación argentina. Que, al menos, ya no recae sólo sobre las espaldas de Meolans. También están Georgina Bardach (que el miércoles último ganó una medalla de bronce), Pablo Abal (que hoy competirá en la final de los 50m espalda) y Florencia Szigeti (que sigue bajando sus propias marcas y mejorando récords sudamericanos).
Pero, está claro, él es el mejor del país y uno de los mejores del mundo. Por eso no se puede sostener que su victoria sea una sorpresa para el mundo deportivo. Hace un tiempo ya que Meolans insinuaba que estaba para más. Pero le faltaba ese salto de calidad que distingue a un deportista de elite de un verdadero ganador. Que no sólo tiene que ver con limar centésimas, sino con soportar las presiones que aparecen en las instancias decisivas. En Moscú lo logró y tuvo la gloria en sus manos. La vida para él ya no será la misma. José Meolans puede vanagloriarse sin tapujos de que, hoy, es el mejor del mundo. Y no se discute.
El festejo fue enorme, pero breve. José Meolans no alteró sus plantes por este gran logro. A las 23 (hora local) apagó la luz de su habitación y arrancó otro sueño: hoy competirá en las eliminatorias y en las semifinales de los 100m libre. Y, si todo ocurre como se prevé, mañana estará corriendo por esa final.
Ganó la única medalla de oro olímpica para la natación argentina en los Juegos de Amsterdam 1928.
Fue la primera argentina que participó de unos Juegos Olímpicos (Berlín 36) y la primera en subirse a un podio (medalla plateada en los 100 metros libre).
A los 17 años, en 1962, marcó en Brasil el récord mundial en estilo mariposa, con 57 segundos para los 100 metros.
El especialista en 200m espalda fue el primer argentino en acceder a una final de un campeonato mundial (Berlín 78).
En 1999, en Hong Kong, obtuvo la medalla plateada en los 50m libre en pileta corta, con una marca de 21s85/100. Ayer se convirtió en el primer argentino en ser campeón mundial, al quedarse con los 50m libre en el Mundial de pileta corta de Moscú, con un tiempo de 21s36/100.
El miércoles último, también en Moscú, la cordobesa ganó la medalla de bronce de los 400m combinados, con un tiempo de 4m36s36/100, e ingresó en la historia por ser la primera argentina en subirse a un podio en un campeonato mundial.



