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El partido que jugaron Vélez e Independiente, en Liniers fue extraño. Porque no se vio buen fútbol, el desarrollo, por momentos, se hizo aburrido, sin variantes y con muchos errores compartidos entre la impericia de los jugadores y el húmedo estado del campo. Sin embargo, hubo muchas llegadas de gol y varias emociones que se resumieron en tres minutos del segundo tiempo.
A los 34 minutos, Guillermo Morigi mandó un centro preciso en un tiro libre, Darío Husain les ganó a los distraídos defensores de Independiente y con un cabezazo puso en ventaja a Vélez.
Sacó Independiente; la jugada derivó a la izquierda, donde un resbalón -de los varios que tuvo en toda la tarde- del arquero Ariel De Lafuente le permitió a Sebastián Rambert ganar la pelota y patear al arco desde un ángulo cerrado. La sensación fue que la pelota no entraba, pero en el medio la tocaron Fabián Cubero, primero, y Sebastián Méndez, finalmente, para marcar el empate del conjunto de Avellaneda. Esto fue a los 35.
Pero aquí no termina todo. Un minuto después, tras el saque de Vélez, Rambert le cometió una infracción a Cubero que mereció claramente la tarjeta amarilla. El delantero, que ya había sido amonestado tras el gol por festejarlo sacándose la camiseta, se fue expulsado.
Estos fueron los tres minutos en los que pasó de todo. El resto del encuentro se mantuvo en la línea que se describió al principio.
El equipo local comenzó mejor, siempre dentro de un contexto limitado. Es decir, impresionó mejor y tuvo las primeras cuatro situaciones de peligro del partido. Husain se lo perdió de zurda tras una muy buena jugada (a los 10), Diego Crosa lo tuvo dos veces de cabeza (17 y 19) y Husain con otro frentazo (24). Sólo a los 45 el equipo de Julio César Falcioni volvió a tener una posibilidad, cuando Gabriel Milito -la figura, siempre seguro y con un gran despliegue, igual que Sebastián Méndez en Vélez- se resbaló y le dejó el balón a Roy González, quien remató desviado.
En el medio, Cristian Domizi pudo haber marcado dos veces para Independiente, la primera de cabeza y la segunda con un tiro tras un gran pase de Esteban Cambiasso.
La parte final terminó igualada y no se trata del resultado del encuentro: además de los goles, cada uno contó con cuatro oportunidades para convertir. Incluso, Vélez pudo haber sentenciado el partido a los 44 minutos, cuando luego de un cabezazo de Méndez, Husain no llegó a conectar la pelota por muy poquito, al entrar por el segundo palo.
Pero la cantidad de situaciones de riesgo no debe confundir. Ninguno le encontró la vuelta a las condiciones de la cancha y las ideas futbolísticas naufragaron.
El empate no fue negocio para ninguno, pero tampoco merecieron más. Quizás el rédito sea levemente superior para el conjunto de Avellaneda, que cortó una dolorosa serie de tres partidos seguidos perdidos, aunque aún sigue sin conocer la victoria. Y para los de Liniers, la racha continuó con el cuarto partido consecutivo empatado. Los dos miran para otro lado en el Apertura.
Sebastián Rambert cambió alegría por frustración en tan sólo 60 segundos. El delantero de Independiente señaló el empate de su equipo y un minuto después fue expulsado por doble amonestación. Rambert no disimuló su error: "Me excedí en el festejo y sabía que me iba a amonestar. Después cometí una infracción y el juez me echó. Tuve una actitud infantil y no se justifica. Hacía mucho tiempo que no metía un gol y me pasé de revoluciones. Me equivoqué". Las reflexiones siguieron. Ahora, sobre el partido. "Hicimos lo mejor para ganar, pero por cómo se dio el encuentro, el empate está bien", dijo el goleador.



