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MILAN.- Enzo Bearzot, el técnico con nariz de boxeador y pipa siempre encendida que coronó a Italia campeona mundial en España 82, murió ayer, a los 83 años, tras soportar una prolongada enfermedad. Nacido en Aiello del Friuli, el 26 de septiembre de 1927, Bearzot, que era un gran aficionado al jazz, vivía con su esposa, Luisa, con la que tuvo dos hijos: Glauco y Cinzia.
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Un partido con la camiseta de Italia era su único contacto con la selección durante los tiempos de futbolista –Pro Gorizia, Inter, Catania y Torino fueron sus clubes–, pero el destino quiso que Italia volviera a ganar un Mundial 44 años después, con Bearzot al mando. Fue en España 82, donde la azzurra logró un récord de empates para una selección italiana –tres en la primera rueda–; la mejor marca en goles –12, como en 1934 y 2006–; tuvo además al goleador de la Copa del Mundo: Paolo Rossi, con 6 tantos... Era el equipo de Zoff, Rossi, Gentile, Tardelli, Cabrini... La Italia del silenzio stampa, ese que impuso e inventó Bearzot porque el equipo estaba en guerra con la prensa.
Después de una angustiante clasificación, las victorias sobre la Argentina (2-1) y Brasil (3-2) –el partido más recordado, según su opinión–, en la segunda rueda, y el reconocimiento de los 90.000 espectadores tras imponerse 3-1 en la final ante Alemania, cambiaron la imagen de Il Vecchio, un amante del contraataque, pero no del catenaccio.
Para las estadísticas, nadie se sentó durante tanto tiempo en el banquillo de la azzurra: con 104 partidos, entre 1975 y 1986, el récord es suyo.
Italia lo recuerda por su sonrisa y su inseparable pipa, por su sencillez, la que conquistó a todos mientras estaba en el avión con el presidente Sandro Pertini, jugando a las cartas junto a Zoff y a Causio.
¡Qué curioso!: falleció un 21 de diciembre, el mismo día que Vittorio Pozzo, el seleccionador que conquistó con la azzurra los mundiales de 1934 y 1938. Puro destino el de don Enzo.


